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Paradiso, historia de un café

Perla rivera Núñez

Escritora hondureña

Las salidas a tomar café tienen una larga y particular historia. PARADISO es heredero de esa historia de los cafés. Desde sus orígenes en La Meca, see en el siglo XV, ailment surgen los cafés con la finalidad de recrear espacios para reunir en ellos a los hombres cultos, religiosos, místicos, filósofos, políticos. Luego se abren en Constantinopla , desde donde se extienden hacia Europa. Así, en 1652 se funda el primer café en Londres y rápidamente se expanden hacia Viena, París, Roma, Madrid, América. Desde entonces, son los lugares donde los intelectuales debaten e intercambian sus opiniones.

En nuestro país se cuentan con los dedos de una mano los centros culturales al servicio de la población intelectual.  Hoy tengo ganas de café, de un buen café. Se viene de inmediato a mi mente Café Paradiso. Me dirijo hacia el, con mi amiga poeta Gabriela Chavez.

Café ubicado en centro de la ciudad de Tegucigalpa. Su propietaria, Anarella Vélez, historiadora, escritora y docente universitaria, relata que Café Paradiso abrió sus puertas allá por el año 1987. Por ese año ella regresaba de un autoexilio después de otro período de represión en Honduras.

“Surgió como un espacio para que nuestros artistas se puedan expresar en libertad. Además de degustar café,  en este espacio, se presentan libros, se llevan a cabo festivales de poesía, lecturas en protesta, cine alternativo y los jueves los destinan a diferentes actos artísticos.

Cada jueves, se hacen desde hace cerca de 23 años, actividades políticas y artísticas. Y éste es un espacio para eso, para que la gente se pueda expresar en libertad”.

Si tienes mucha suerte, te puede atender la misma escritora Anarella Velez, una mujer agradable y culta. Hoy tenemos suerte. Y nos adentramos en ese santuario para las letras, donde tu mirada tropieza con arte por donde quieras. Pinturas, esculturas, muebles antiguos, fotografías de poetas y artistas de todo el mundo que han visitado este café.

“Paradiso es su casa- nos dice- aquí pueden venir y no sentirse raros, esta es la casa de los escritores y poetas”

“Ha sido un refugio donde la gente que tiene sensibilidad hacia el arte y que tiene un pensamiento crítico se reúna a organizar diversas actividades”.

Así nos sentimos, en casa, rodeadas de mucho arte y de mucho amor para la cultura hondureña. Nos despedimos saboreando el café de Paradiso y con el alma acariciada por el ambiente de un café que resiste los atropellos del gobierno,  pero que sigue en pie por el cariño sincero que le profesa a esta honorable y culta familia, la sociedad intelectual hondureña.

 

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