Marlon Chicas
El Tecleño Memorioso
En la historia del emblemático e histórico Instituto Nacional José Damián Villacorta de Santa Tecla se recuerda con aprecio la figura de un simpático personaje que mitigó el hambre a muchos estudiantes de aquellas épocas con sus deliciosos panes; el inolvidable Juan Pablo Pérez “El Chele” (+).
En cuanto a su origen, Juan Pablo era oriundo de Usulután y radicado en Ciudad Puerto de La Libertad, tuvo tres críos de acuerdo con datos de su hijo Osvaldo. En lo que respecta al oficio de elaboración de panes, esto lo aprendió de un ciudadano costarricense que residió en las cercanías del antiguo Hospital San Rafael en Santa Tecla.
Durante la década de los 80s comercializó su manjar entre los estudiantes del Instituto Nacional Damián Villacorta. Su mote del “Chele” se debió a su tez blanca; Juan Pablo era de baja estatura, pelo cano, solía utilizar lentes Ray Ban y una gorra, como parte de su atuendo.
Siempre portó su inseparable caja de madera repleta de panes de jamón y mortadela, así como sus bastimentos entre ellos salsa de tomate, mayonesa, sal y chile. Por su don de gente, se ganó el cariño de las autoridades de la institución, lo que le permitió comerciar en el parqueo interno de dicho centro de estudio.
Se caracterizó por su solidaridad con el necesitado, por lo que no era raro escuchar el estribillo “Chele dame un pan y mañana te lo pago”; lo que nunca negó a nadie que se lo solicitará; sin embargo, era brillante con su capacidad de memoria a la hora de cobrar a los que se pasaban de listos.
En las reseñas de Óscar Valle se recuerda la sentencia del exdirector Julio César Flores (+), a los estudiantes de Tercer Ciclo de no entregar certificados a quienes no estuvieran al día con el Chele, por lo que muchos evitaban caer en mora.
En 2010, Juan Pablo tuvo la oportunidad de visitar un foro de televisión, invitado por el recordado chef tecleño Francisco Cubías (+), para enseñar a la teleaudiencia la elaboración de tal platillo en la que, de forma pausada y temerosa por las luces del set, compartió su secreto culinario.
Juan Pablo Pérz falleció años después de una enfermedad que lo aquejó en vida, por su parte, su hijo Osvaldo continúa comercializando de forma discreta la venta de panes por encargo. Es de aclarar en este punto que la franquicia de “Panes del Chele”, se encuentra en manos de otras personas sin vínculo familiar con Juan Pablo, por lo que el nombre ha cambiado.
Sirva este pequeño homenaje a la memoria del amigo de adolescencia y juventud, que le recuerda con cariño.
¡Chele fíame un pan, mañana te pago!

Diario Co Latino 134 años comprometido con usted
Debe estar conectado para enviar un comentario.