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EL LIBRO Y LA LECTURA: DESARROLLO HISTÓRICO Y PERSPECTIVAS ACTUALES. (*)

Álvaro Darío Lara

El gran escritor argentino Jorge Luis Borges (1899-1986), famoso por su literatura fantástica de gran trasfondo filosófico, cultural, artístico e intelectual, decía: “Hay quienes no pueden imaginar un mundo sin pájaros, hay quienes no pueden imaginar un mundo sin agua; en lo que a mí se refiere, soy incapaz de imaginar un mundo sin libros”.

De la misma manera en su célebre “Poema de los dones”, expresa: “Lento en mi sombra, la penumbra hueca/exploro con el báculo indeciso, /yo, que me figuraba el Paraíso/bajo la especie de una biblioteca”.

Una idea muy sugerente, muy desafiante, sobre todo en nuestra época actual, donde pareciera que el libro y la lectura están pasados de moda, y ya no despiertan, lo que posiblemente despertaban en las generaciones pasadas: conocimiento, interés, pasión, y por supuesto, entretenimiento, gusto.

Este día estamos celebrando el día mundial del libro y de los derechos de autor por iniciativa de la UNESCO, a partir de 1995.

Se escogió, precisamente, el 23 de abril, por ser la fecha, en según la tradición, se registra la muerte de los escritores don Miguel de Cervantes y Shakespeare, 22 y 23 de abril de 1616. También se honra la memoria de Garcilaso de la Vega, ocurrida en 1536.

Por lo tanto, es una fecha, digna de celebrar al libro, y a esa maravillosa facultad humana que es la lectura. En nuestro país, como en muchos otros, se efectúan: celebraciones, encuentros, ferias, festivales y otros eventos culturales que buscan promocionar la lectura y los libros, a través de las bibliotecas, las escuelas, las universidades y las editoriales gubernamentales y privadas.

Hablar del libro, sobre todo como lo hemos conocido, esto es el libro físico, es una aventura que se remonta a la época antigua, especialmente a los pueblos sumerios, de Mesopotamia, que inventaron la escritura cuneiforme, sobre tablillas de arcilla, hacia el siglo IV A. C.

Posteriormente los egipcios, griegos y romanos encontraron en el papiro, el material perfecto para sus tratados de historia, religión, comercio y literatura.

También se utilizaron las pieles de animales, los famosos pergaminos, que llegaron hasta la Edad Media europea, siendo el soporte al que recurrieron los monjes para elaborar los maravillosos “escritos iluminados”, libros, sobre temas religiosos (la gran mayoría), que integraban armoniosamente textos manuscritos, muy estilizados, con artísticas imágenes.

Así mismo fue muy popular la técnica xilográfica, que consiste en la impresión numerosa, mediante la utilización de planchas de madera, un procedimiento de la antigüedad china.

Sin embargo, el libro tal y como lo hemos conocemos, en su formato físico, se inició con la invención de la imprenta en 1450, gracias al alemán Johannes Gutenberg.

Lo novedoso de este sistema fue el carácter móvil de los tipos, de una fabricación de hierro, que permitían configurar cada página a partir de una sola matriz, sin necesidad de crear cantidad de planchas fijas. Y cómo sabemos el primer editado fue la biblia aproximadamente entre 1454 y 1455.

Vale la pena aclarar que existe una diferencia entre impresión y edición. La impresión tiene que ver con el acto físico, mecánico, tecnológico de producir materialmente el libro; pero la edición es la creación del libro, a partir del texto original, en esto intervienen los correctores de ortografía y redacción; los correctores de estilo; los diagramadores; los diseñadores y los ilustradores. Una función importante la desempeña la Comisión Editorial, de cada sello, quien determina, en base a un análisis profesional, técnico, la calidad del texto y sus posibilidades comerciales para ser publicado.

Desde entonces, pasando por las dos revoluciones industriales que se produjeron entre los siglos XVIII y XX, el libro, como objeto, se fue mejorando, hasta llegar a la era digital, sobre todo del siglo XXI, donde periódicos, revistas y libros han transitado a los modelos electrónicos, logrando desarrollar mayores oportunidades de acceso, y generando grandes transformaciones culturales y antropológicas.

Antes de la llegada de lo digital, ya el audio libro, en formatos de discos tradicionales, casetes y de compactos láser, habían innovado y facilitado el acceso a los textos.

Ahora bien, con independencia del formato del libro, sea éste, físico o digital, lo importante es el acto de lectura, que ahora, realizamos popularmente desde un teléfono móvil, una Tablet o una computadora.

Y en esto quisiera subrayar que la lectura es importante por tres razones: como un indispensable ejercicio intelectual; como potenciadora de las capacidades críticas, y como instrumento de la formación cultural.

Muchas veces pensamos que, al decir libro y lectura, nos referimos únicamente a textos literarios: poemas, novelas, cuentos, crónicas, obras de teatro. Pero el universo de los libros abarca cuantas ramas del conocimiento y títulos nos podamos imaginar. Cada quien escogerá aquello que sea de su agrado e interés. Lo importante es saber leer los buenos textos y autores.

Lamentablemente muchos caen en el facilismo tecnológico, ya no investigan, todo lo desean de forma inmediata y los más sucinta. El riesgo de esto es obtener una información no siempre certera, confiable.

Los procesos de aprendizaje requieren tiempo, la adquisición del conocimiento se adquiere y construye a través de los años. Por ello, grandes herramientas como la Inteligencia Artificial, deben utilizarse siempre con cuidadoso criterio.

Quisiera terminar citando a un gran pensador, maestro y escritor salvadoreño, de quien todos hechos escuchado algo, pero que, por desgracia, sigue siendo un gran desconocido, ya que no lo hemos leído y estudiado lo suficiente.

Me refiero a don Alberto Masferrer (1868-1932), quien en su ensayo titulado “La cultura por medio del libro”, publicado en 1929, propone la creación por parte del gobierno de las bibliotecas municipales, en las principales localidades del país.

Masferrer sostiene que no basta ser medianamente alfabeto, hay que convertirse en un buen lector, sólo así, nuestra población podrá superar muchos males sociales.

Escuchemos al Maestro: “Surge ahora, y, en primer lugar, esta pregunta: ¿Qué fines principales tendrían aquí en El Salvador esas bibliotecas? Estos: primero, crear una diversión muy agradable, muy honesta y muy barata, accesible a la gran mayoría de los habitantes de la república. Segundo, contribuir poderosamente a extirpar el analfabetismo; pues una vez que los padres de familia, se aficionen a la lectura y comprendan sus grandes beneficios, harán todo esfuerzo para que sus hijos aprendan a leer y escribir. Tercero, crear un nivel de cultura media general, que no tenemos, y sin el cual las aspiraciones de libertad, democracia, orden, salud y bienestar, son irrealizables. Y cuarto, procurarnos una extensa comunión mental que nos vincule y nos oriente; sin la cual viviremos siempre en total anarquía de ideas y aspiraciones, tirando cada uno la manta para su lado, y sin posibilidad ninguna de transformar en nación, lo que hoy es simplemente un territorio muy poblado”.

El libro, la lectura, no se trata de algo anticuado, que no tiene sentido ni perspectivas. En las grandes naciones del mundo, la idea de la sustitución mecánica del libro digital por el físico, no es una práctica común. Al contrario, la herencia bibliográfica se conserva, se digitaliza. Y las editoriales siguen publicando libros. Los profesores alternan el texto físico por sus ventajas, con el mundo digital, sin absolutizar ninguno, integrándolos como herramientas del conocimiento, no creyendo que lo electrónico debe mandar a la bodega o a la máquina recicladora al libro físico.

Por más que la inteligencia artificial predomine en el mundo presente y del futuro, la práctica intelectual mediante el libro y la lectura, fruto de la investigación académica y la creación humana, seguirán teniendo un puesto privilegiado para todos, especialmente para aquellos que aspiren a la formación científica, universitaria.

Muchas gracias.

(+) Palabras dirigidas a la comunidad universitaria de la Universidad Técnica Latinoamericana (UTLA), con motivo de su Jornada “LeerNos UTLA”, en el marco del Día Mundial del Libro, 25 de abril de 2026, Santa Tecla, La Libertad.

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Compartir        LA VENTANA (OBRA INÉDITA, SIN FECHA) SALARRUÉ Rafael Lara-Martínez Professor Emeritus, New Mexico Tech [email protected]