Saúl Méndez
Colaborador
Banco Promérica y la Colección Ortiz Gurdián exhiben en el Museo de Arte de El Salvador (MARTE) las colecciones de grabados de Goya y Dalí, en el marco de la conmemoración de los 30 años de la entidad financiera en el país.
Las autoridades del museo afirmaron que la muestra pretende, además de acercar al público general a dos acervos gráficos de alto valor artístico e histórico, tender un puente entre pasado y presente, entre lo universal y lo local, y entre la obra consagrada y las nuevas voces.
“El arte tiene la capacidad de hacernos mirar de nuevo lo que creíamos conocer. De revelar, con humor, crudeza o extrañeza, las estructuras invisibles que sostienen nuestras ideas, costumbres y miedos”, detalla la curaduría del MARTE.
“Los Caprichos de Francisco de Goya, y su posterior intervención por Salvador Dalí, son un testimonio de ese poder: una doble serie que, separada por casi dos siglos, permite observar cómo dos artistas dialogan desde lenguajes distintos con las tensiones de su tiempo”, añade.
Según autoridades del museo, la presentación conjunta de ambas series constituye una oportunidad excepcional ya que permite apreciar la maestría técnica y simbólica de Goya, al tiempo que permite constatar cómo su obra continúa resonando, provocando y transformándose en manos de otros creadores, como Dalí o artistas contemporáneos que hoy la reinterpretan.

“Esta exposición no pretende ofrecer una lectura cerrada ni definitiva. Por el contrario, propone un recorrido abierto y múltiple, donde la crítica social, el sueño, la ironía y la imaginación se entrecruzan para invitar a mirar, y recordar, de otra forma. Porque el arte, cuando interpela y se comparte, también puede ser un acto de memoria”, afirmaron.
La exhibición, inicialmente programada del 17 de febrero al 16 de marzo de 2026 en las salas 1 y 2 del museo, fue extendida y permanecerá abierta al público hasta el 14 de junio.
Además, como parte de su enfoque educativo, el museo proporciona al público una actividad lúdica que consiste de diez grabados originales creados por el área de Educación del MARTE, inspirados en personajes y detalles de las obras de Goya y Dalí. Estas piezas funcionan como estaciones dentro del recorrido y pueden ser selladas por los visitantes en una página que reciben al ingresar. De esta forma, cada asistente construye su propio registro de la experiencia mientras interactúa activamente con la muestra.
Los artistas locales invitados son Eduardo Doñan (Pollo Loco), Carlos Joaquín Mazariegos Orellana (Deffie Mazariego), Juan Carlos Lazo Tablas, Rolando Monterrosa, Gerardo Gómez, Juan Morales (Juan Moru), Nicole Ayala (Nico Ayala) y Sonia Hernández (Hospital de Calcetos).
Goya: el despertar crítico de una sociedad
Creada entre 1797 y 1799, la serie Los Caprichos constituye uno de los conjuntos más incisivos en la historia del grabado. Goya recurrió a técnicas como el aguafuerte, la aguatinta y la punta seca para producir 80 estampas que satirizan, con aguda ironía, los vicios, supersticiones y abusos de la sociedad española durante el reinado de Carlos IV.

Ante la censura y el temor a represalias de la Inquisición, el artista retiró la obra de circulación apenas dos semanas después de su publicación. Sin embargo, su potencia visual y su crítica mordaz la han consolidado como un punto de inflexión hacia el arte moderno. Los Caprichos marcaron un quiebre con el neoclasicismo y abrieron paso al Romanticismo, al simbolismo y, más adelante, a lo que André Malraux identificaría como una veta precursora del surrealismo.
Dalí: un homenaje onírico e irreverente
Casi dos siglos después, entre 1973 y 1977, Salvador Dalí emprendió una singular reinterpretación al intervenir Los Caprichos de Goya para dar lugar a Les Caprices de Goya, una nueva serie de 80 grabados. Partiendo de reproducciones heliográficas, el artista las reelaboró con técnicas modernas e incorporó su universo simbólico: relojes blandos, calaveras, criaturas mutantes y elementos de carga sexual o absurda.
«Lejos de borrar a Goya, Dalí establece un diálogo con él. Conserva personajes y composiciones, firma junto al maestro aragonés y reformula varios títulos. Su intervención no busca explicar, sino descolocar: traslada la crítica social de Goya hacia el terreno de lo inconsciente, lo irreal y lo delirante. Para Dalí, Goya era un surrealista adelantado, y Los Caprichos, un territorio fértil para explorar miedos íntimos y obsesiones humanas. Así, lo que en Goya operaba como sátira política, en Dalí se transforma en desvarío psicológico», explicó la curaduría del MARTE.
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