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Bukele perderá la narrativa de los “juicios masivos”

Editorial

La última semana, el debate ha estado centrado en los juicios masivos, que además de ilegales, de acuerdo con las pocas voces valientes de abogados, Bukele los está usando para un “show” y darle aliento a su narrativa.

El gobierno de Bukele se encargó de mover la opinión pública con el famoso juicio masivo (486 pandilleros). En un primer momento, Bukele no dijo de quienes se trataba, sólo permitió la divulgación de la foto de reos frente a dos pantallas, desde donde escucharon el testimonio de los testigos de la fiscalía, por cierto, los testigos eran también pandilleros.

El chocante juicio fue retomado por medios internacionales, como The Guardian, que a su vez fue retomado por otras personalidades, como Kenneth Roth, ex director ejecutivo de Human Rights Watch (HRW).

El ex director Roth escribió en la cuenta X que el juicio masivo es una “muestra de la injusticia dentro de la estrategia de seguridad del presidente Nayib Bukele, donde los acusados tienen un acceso limitado a la defensa”.

Seguramente eran las reacciones que Bukele esperaba, para no solo atizar el fuego al tema, sino, imponer, sobre todo en El Salvador, su prolongado discurso de la “guerra contra las pandillas”.

Es de recordar, como lo han señalado valientes analistas salvadoreños, que la popularidad de Bukele se sostiene en su éxito en la seguridad, exclusivamente por haber desarticulado las pandillas, luego de romperse el pacto que el gobierno tenía con las pandillas, como ha sido documentado por el periodismo de investigación.

Hoy, se sabe que el rompimiento del pacto entre las pandillas y el gobierno de Bukele se debió a las presiones que ejerció el gobierno de Joe Biden.

Pero a los salvadoreños, sobre todo los que vivieron bajo el temor, sino es que el terror, en los territorios que estuvieron bajo “su control”, no terminan de agradecer a Bukele el haberles extirpado ese mal socio-criminal.

Pero hoy el problema no son las pandillas, es el temor el gobierno mismo, que bajo el discurso de que sin el “Régimen de Excepción”, el tema de la seguridad se viene abajo, y que si hay miles presos inocentes presos, desde hace ya cuatro años, no importa, son daños colaterales que los salvadoreños deben aceptar sin reclamar, al fin y al cabo es parte de la “medicina amarga” que Bukele les ofreció bajo juramento, al asumir su segundo mandato inconstitucional.

La narrativa de Bukele, montada en la seguridad, ha hecho creer a los salvadoreños que la falta de empleo, el alto costo de la canasta básica, los bajos salarios, la ausencia de médicos en los hospitales, la falta de medicina, que se vean obligados a renunciar a un tiempo de comida y rebajar la cantidad de los alimentos, no importa, pues lo importante es la seguridad.

Pero los pocos movimientos sociales que se atreven a denunciar, poco a poco está permeando ese blindaje que la narrativa “bukeliana” tiene envuelto a los salvadoreños, y hoy, en las calles, y, sobre todo en las redes sociales, ya hay gente que critica, que comenta sobre esos problemas y poco a poco también se atreven a murmurar que el “gobierno no hace nada”.

Ante esta realidad es que el presidente saca un distractor, y pone en marcha los macabros “juicios masivos”, que la fiscalía se encargó de diseñar en el marco de dos años.

Antes del juicio masivo de los 486 pandilleros del CECOT, hubo dos, cada uno de 200 reos, aproximadamente, entre colaboradores de pandilleros y presos inocentes.

La abogada Roxana Córdova fue la primera en denunciar las anomalías de estos juicios, ya que ella era defensora de una presa acusada de terrorista sin serlo, pero igual fue condenada.

Bukele se dio cuenta que estos juicios le seguirán afectando su imagen en el exterior, pero lo importante es ganar en El Salvador, de cara a las elecciones del próximo año, por eso montó todo un show con el juicio masivo de los 486.

Ahora, necesita mostrar los rostros con las letras de la MS o el 18, para generar repudio y aplausos de los salvadoreños a los juicios masivo.

Bukele nunca dijo que todos esos fueron capturados en los gobiernos de ARENA y el FMLN, y que tenían condenas de hasta 30 años por cada crimen, es decir una cadena perpetua sin haber estado aprobada. Entonces, si estos ya no van a salir de la cárcel, ¿porqué un juicio masivo?

Porque el presidente necesita seguir con su narrativa de su lucha contra las pandillas y justificar los ilegales juicios masivos.

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