Por: Luis Rafael Moreira Flores
Hablar de una unidad real del movimiento de las y los trabajadores en El Salvador podría parecer un sueño irreal en estos días. En esta nota explicaremos los rumbos y posiciones de las diferentes movilizaciones del 1 de mayo, realizando un recorrido por los factores y alianzas que han marcado el movimiento sindical, no sin antes repasar un breve contexto histórico. Aclaro que las marchas pueden cambiar de rumbo y postura según la coyuntura del momento.
Una historia de dos alas (ideológicas)
Tomemos en cuenta los orígenes del 1 de mayo en 1886, cuando los anarquistas y los socialistas —dos alas ideológicas distintas— luchaban por su cuenta por las mismas reivindicaciones. Tras una serie de acontecimientos, los anarquistas lograron a través de las manifestaciones y muertes que se reconociera el 1 de mayo como el día de los trabajadores. Por su parte, los socialistas continuaron reconociendo a sus mártires de las gestas de mayo de 1886 y establecieron en 1889 el 1 de mayo como el Día Mundial de los Trabajadores. Reivindicando hasta la fecha a los Mártires de Chicago (anarquistas y socialistas).
En El Salvador, la necesidad de la clase trabajadora de marchar con sus banderas cada 1 de mayo es evidente. A pesar de que las banderas de lucha son las mismas, existe una fragmentación de criterios que traza líneas diferentes. Esto no es nuevo: en los años previos y durante la guerra, las cinco fuerzas beligerantes tenían su brazo social con distintas ideas y acciones, pero lograron unirse en medio de la represión popular. Con la llegada de la paz, se desarticuló el movimiento social y los esfuerzos se enfocaron en la lucha electoral.
Factores de la división sindical
Durante los gobiernos de ARENA (años 2000) surgieron nuevos movimientos como el Movimiento Popular de Resistencia 12 de octubre (MPR-12). Ante la falta de unidad, surgió también el Bloque Popular Social para la Democracia Real. Esta división del movimiento se debe a factores externos e internos:
- Factores externos: Cambios normativos (reformas al Código de Trabajo que remitieron al movimiento sindical a ser un mero tramitador) y económicos, como el surgimiento de nuevos sectores de la economía sin sindicatos y la incorporación de nuevas tecnologías.
- Factores internos: Derivan de las estructuras rígidas de los sindicatos y de la falta de capacitación para enfrentar procesos de negociación en igualdad de condiciones.
Al llegar los gobiernos del FMLN y la libre sindicación impulsada por la OIT, nacieron nuevos sindicatos públicos y privados, abriendo una brecha de oportunidades que no se supo aprovechar, dividiendo al sector con el nacimiento de diferentes aglutinadoras.
La CSS y la CUSS, esfuerzos de articulación
Los discursos de división y señalamientos provocaron la primera marcha paralela de sectores que no hicieron clic con las políticas gubernamentales, acusando al gobierno de entonces de reformismo de izquierda. Esto impulsó el nacimiento de la Coordinadora Sindical Salvadoreña (CSS), conformada por organizaciones sindicales de trabajadores públicos y privados, organizaciones populares, estudiantiles y políticas, con la consigna de “luchar por la defensa y el bienestar de la clase trabajadora”.
En 2014, en un esfuerzo de unidad, nació la Coordinadora Unitaria Social y Sindical (CUSS), uno de los mejores esfuerzos de aglutinamiento de masas de los últimos años, conformada por el MPR-12, la FSS, COMPHAS, el CIRAC, la CSTS y FESITRASEP, entre otras organizaciones. Sin embargo, esta alianza terminaría con la llegada de un nuevo actor político de corte populista.
Las marchas de 2019 y 2020
El triunfo electoral de Nayib Bukele en 2019 generó divisiones dentro de las organizaciones. Se creó una lucha por el liderazgo, lo que llevó a movilizar cinco marchas distintas con alianzas coyunturales:
- Oposición política: Salió de El Salvador del Mundo hacia la Plaza Cívica, organizada por el MPR-12, una parte de la FSS, COMPHAS Popular y FESTRAJUSAL.
- Sector progresista: Convocado desde Metrocentro hasta el Divino Salvador del Mundo, integrado por la CSTS, COMPHAS Oficial y parte de la FSS.
- Coordinadora Sindical Salvadoreña (CSS): Marchó de la Fuente Luminosa a la Plaza Libertad, acompañada de estudiantes de la UES y Unión y Fuerza.
- Bloque de Independencia: Encabezado por la CNTS y AGEPYM con el lema “Cambio de Patrono, no es Liberación”, partió del Hospital Bloom a la Plaza Morazán, acompañados de FESITRASEP y FESISAL.
- CONAPAR: Movilizó su fuerza desde La Minerva hacia el redondel del monumento a la Constitución con veteranos de guerra.
A pesar de la dispersión, todas las marchas compartieron consignas en común: el derecho al agua, estabilidad laboral, libertad sindical y pensiones dignas.
Para el 1 de mayo de 2020, en plena crisis por el COVID-19 y a pesar de la cuarentena, surgieron marchas progubernamentales y opositoras. La denominada Marcha Blanca, impulsada por el STISSS, ASTRAM y el SITTOJ, marchó hacia la Asamblea Legislativa apoyando al gobierno. Por su parte, la CSS marchó desde el Cristo de la Paz hacia la Zona Franca de San Marcos para protestar por el abandono del sector laboral.
La llegada de Nuevas Ideas (2021)
Tras los resultados electorales de 2021, las organizaciones se dividieron al definir su postura frente a las nuevas autoridades:
- Bloque de Resistencia y Rebeldía Popular (BRP): Convocado por el MPR-12, FSS, COMPHAS y el Frente Magisterial desde el Salvador del Mundo.
- CSS: Convocó en la Fuente Luminosa bajo la consigna de unidad contra la política gubernamental.
- Bloque Clasista, Autónomo e Independiente: Convocado por la CNTS y AGEPYM desde el Hospital Bloom, sumando a la CONAPAR, FESTIVES y la UTPC.
- USS: Movimiento progubernamental impulsado por el STISSS, SUTC y ASTRAM, con recorridos modificados tras negociaciones.
- Movimiento Poder Popular: Impulsado por SITTOJ, SITCOR y SITRAANDA, que marchó hacia la Asamblea Legislativa para exigir cambios.
Evolución reciente y las marchas de 2026
Más tarde, en 2021, nació la Alianza Nacional El Salvador en Paz. Entre 2022 y 2023, ambos bloques (el BRP y la Alianza) realizaron dos marchas que se unían en el camino para mostrar un solo puño. Sin embargo, en 2024, tras el encarcelamiento de los líderes de la Alianza y el clima de temor a organizarse, la dinámica cambió hasta que surgió el Movimiento por la Defensa de los Derechos de la Clase Trabajadora.
En medio de las dos aglutinadoras actuales, nace la Coordinadora Nacional de la Salud del Pueblo Salvadoreño (CONADESA) impulsada por el SIMETRISSS, pudiendo tener en la mesa de coordinación a una buena parte de las organizaciones existentes y el acercamiento de otras organizaciones que estaban observando desde la distancia.
En este 1 de mayo de 2026, salieron dos marchas principales con las mismas banderas de lucha: el Bloque de Resistencia y Rebeldía Popular (con la participación de CONADESA, Bases Magisteriales, Mesa por una Pensión Digna, entre otras) y el Movimiento por la Defensa de los Derechos de la Clase Trabajadora (y el apoyo de la Alianza Feminista, Movimientos anti Minería, entre otras, incluso el acompañamiento del FMLN). Ambas tomaron la Alameda Roosevelt, pero siguieron dos caminos distintos para concluir en el Centro Histórico, denunciando la falta de derechos laborales y los despidos en el sector público.
Por su parte la USS también conmemoró el 1º de mayo con una encerrona al lado del ministro de Trabajo, en dicha actividad se brindaron informes y anuncios que los trabajadores deberían retomar para una campaña de demandas ante la opinión pública y las instancias internacionales.
La unidad coyuntural sigue siendo la asignatura pendiente para replantear los métodos de lucha y el diálogo social, sin importar el camino que tomen las organizaciones. Aún faltan fechas importantes como el 31 de octubre de 2026, entre muchas, en donde se puede hablar de “unidad en la acción” aunque exista “dispersión de ideas”.
* Esta opinión se enfoca en la historia de la identidad de las aglutinadoras de movimientos de trabajadores salvadoreños. La participación partidaria en estas conmemoraciones también es importante, pero deberá quedar plasmado en otro análisis.
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