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La gran idea

Por Luis José López

 

I

 

¿A quiénes les ha pasado que se levantan una mañana con una idea extravagante en la cabeza?

 

Sucede que una vez me contaron que en un país lejano, la cabeza del gobierno se despertó una mañana con una idea que jamás había considerado. Anonadado del porqué no se le había ocurrido antes, se puso a pensar en eso.

 

Luego de un tiempo meditando, decidió convocar a toda la cúpula de aquel régimen, para discutir tan importante asunto.

 

A las nueve menos cuarto, estaban todos los miembros; las dos manos, los dos pies sentados en la gran mesa. Cada uno iba con cinco asesores cada uno, la tarea de estas uñas era recordarles lo importantes y necesarios que eran para evitar que el caos destruya el Nuevomundo.

 

Con paso firme, Cabeza atravesó el gran salón para ubicarse en el puesto de honor de aquel cónclave, entre los asientos de Corazón y Cerebro, que hace mucho tiempo no participaban de las sesiones del Cuerpo.

 

— ¡Colegas! — inició su disertación la cabeza. —los he convocado para discutir un asunto muy importante para el futuro de Nuevomundo— exponía observando fijamente a sus interlocutores. — después de tantos años de lucha y sacrificio, he descubierto una terrible atrocidad, LAS VACAS NO VUELAN! y nuestro deber como guardianes de todo lo que es bueno y correcto; es asegurar que las vacas vuelen— y haciendo una pausa para que sus sorprendidos colegas de la Cúpula terminaran de digerir la información recibida.

 

— ¿Qué opinan de eso? — preguntó Cabeza con el rostro serio. — quiero escucharlos —

 

Por un momento, todos en la sala guardaron silencio, el grupo de uñas tomaban apuntes con afán. Luego de un momento, Mano Derecha se levantó, miró con fijeza  a Cabeza y le dijo — tiene usted toda la razón, colega; justo esta mañana me desperté pensando en esa inquietante injusticia — todos los asistentes asentían con vigor. Aún estaba fresco el recuerdo del problema armó cuando Cerebro cuestionó la ordenanza de renunciar a los nombres y pasar a nombrarse como partes del cuerpo. Desde entonces es un prófugo de la justicia.

 

— He sido informado que en la República Oriental las vacas ya vuelan y les han habilitado «aeropistas» donde viajan de forma ordenada — se apresuró a responder Pie Izquierdo, encargado de Ciencia y Tecnología.

 

Los asistentes escucharon maravillados la información sobre la notable proeza de los orientales. — ¿Cómo lograron esa maravilla? — pregunto intrigado Mano Izquierda.

 

— ¿A quién le importa? Lo que cuenta es que nos llevan la delantera en el camino del progreso, la bondad y la decencia. — replicó exultante Pie Izquierdo.

 

— ¡Está decidido! — exclamó Cabeza. — Crearemos un Comité Multidisciplinario de Super Expertos cuya función será encontrar la manera en que esas pobres vacas cumplan su sueño de volar. —

 

Con un estruendoso aplauso se aprobó la decisión. El resto de la mañana la gastaron atendiendo temas relevantes como la prohibición de medicamentos cuyo nombre tenga un número par de letras, o el avance de la redacción de los nuevos libros de historia donde exponen cómo fue que Cabeza inventó el agua tibia y la orilla azul de la basinica.

 

Quedaron pendientes para la próxima sesión cosas mundanas como el desabastecimiento de alimentos por la sequía, la mala calidad del agua potable o los daños en el pueblo de Última Esperanza por la última inundación. Para el mediodía ya había terminado la junta, el Cuerpo necesita comer también.

 

Detrás de la puerta, varios empleados escuchaban atentamente la discusión, habían aprendido las bondades de anticiparse a las peticiones de sus superiores. Cuando escucharon que en la República Oriental las vacas ya podían volar, se armó un enorme revuelo en la extensa red de oficinas cuales venas se expandían por todo el Cuerpo e irrigaban las decisiones del Cuerpo.

 

Unos hacían acrobacias mentales para justificar la utilidad de hacer volar a las vacas; otros pensaban en la forma de replicar la prodigiosa tecnología de los orientales para permitirles alzar vuelo. Y otros, un poco más avispados, se preguntaban por cosas más mundanas como lidiar ante el final lógico del proceso digestivo de los bovinos voladores, sobre la mejor forma de alimentarlos y cosas por el estilo; probablemente a partir de ese día, por la nueva moda, digo ley, se esperará que todos deban tener vacas voladoras.

 

 

II

 

Durante los meses siguientes, los habitantes de aquel lejano país fueron informados de la imperiosa necesidad de hacerle justicia a las pobres vacas que seguían sin alzar el vuelo, sin embargo pasaba el tiempo y no había claridad en cómo lograrían tan importante avance.

 

En las agotadoras sesiones del Comité Multidisciplinario de Super Expertos rara vez lograban agotar todos los puntos de la agenda, las discusiones entre los peritos eran intensas y acaloradas. En una ocasión, un ingenuo pasante tuvo el descaro de sugerir que en lugar de dedicar cuatro horas diarias a debatir sobre el orden de la agenda del día, podrían preguntarles a las vacas si ellas querían volar; el muchacho tuvo una lección exprés de vuelo cuando lo arrojaron desde el piso 35 y fue el primero en descubrir que aquella era una causa inútil.

 

Con el paso del tiempo, y el agotamiento del presupuesto, las más diversas teorías se plantearon; unos decían que inicialmente las vacas tenían alas; pero cuando fue la domesticación, el hombre sentía envidia de ellas porque podían volar, y se dedicaron a cortarle las alas, hasta que finalmente las reses las  escondieron.

 

Entonces el gobierno creó establos especiales libres de granjeros, en teoría, los bovinos serían libres de desarrollarse y volar; pero no lo hicieron; luego de gastar, en un año, el presupuesto de una década para una ciudad, los ordenanzas y pasantes de esos lugares, enfrentan cargos por enriquecimiento ilícito.

 

Otros retomaron la teoría que dice que así como los pajaritos vuelan porque tienen motor, entonces había que meterles un motor a las vacas; en las pizarras y simulaciones hechas por computadora funcionaba de maravilla; Pero en dos semanas, decenas de terneros y vacas murieron de forma heroica. Los asistentes de los promotores fueron fusilados hace dos semanas por vaquicidio agravado.

 

Mientras tanto; cada vez eran más las personas que cuestionaban la utilidad de estos experimentos; Cabeza anunció que estaba prohibido cuestionar las decisiones del Cuerpo; y que se practicarán inspecciones de pureza mental para asegurarse que no hubiera rastros de Cerebro en los pensamientos; ya que el prófugo conspiraba en cada esquina para imponer el Caos en Nuevomundo.

 

La impaciencia del Cuerpo se hizo sentir cuando una buena mañana de abrimayo, y ya sin un centavo más para invertir en el proyecto, Cabeza acompañado por los Super Expertos anunció que había cerrado con candado las puertas y ventanas del Centro de Ciencia Verdadera, donde trabajaban los asistentes y técnicos, y se había dado la orden que nadie saldría mientras las vacas no volaran; hace meses que nadie ha sabido nada de ese lugar.

 

Unos años después, un Cabeza muy rejuvenecido entró al salón donde estaba reunido el resto del Cuerpo y con voz solemne les anunció:

 

— He descubierto que lo que realmente necesita Nuevomundo para lograr el progreso definitivo es investigar si ya puso la tunca; ¿Cuándo lo averiguaremos obtendremos una información tan novedosa que superaremos a todos nuestros amigos y rivales, por eso he mandado a traer 35,000 tuncas para esperar a que alguna finalmente ponga — los observó por un momento y les preguntó — Qué piensan sobre eso colegas? —

 

 

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