web analytics
Página de inicio » Suplemento Tres Mil | 3000 » La alegría de la vejez
Foto: Alcaldía de Soyapango.

La alegría de la vejez

LA ALEGRÍA DE LA VEJEZ

Por Wilfredo Arriola 

Quién no respeta a los mayores no merece llegar a viejo. Bajo esa consigna dicha entre personas de la tercera edad, iniciaba una charla en el marco del respeto al adulto mayor. Me resultó curioso ver entre el público tanta atención. No había nadie que tuviera entre sus manos un celular, no había nadie revisando notificaciones de las redes sociales y nadie tomaba una foto que nunca iba a mirar después, solo personas que viven el momento, la atención era estar ahí, sin interrupciones y con toda la disposición de aprender o escuchar algo diferente. Era notorio, si era bajo la idea del respeto al adulto mayor, eran ellos quienes mostraban en primer lugar su atención y reverencia.

El ambiente se mostró cálido y una sintonía de camaradería y buena vibra se adueñó del lugar. A la cita estuvieron más de 100 adultos mayores, para disponer de una jornada diferente, en donde ellos pudieron hacerse parte de lo que la comuna de Soyapango les tenia preparado. Al evento se hizo presente también el Dr. Luis Caminos para poder hablar de Gerontología y consideraciones necesarias para el cuido de su salud. Una de las principales actividades de este grupo es mantenerse en forma y ejercitarse por varios días a la semana y es parte de lo que recomendó el especialista en el área, entre sus valoraciones y comentarios lúdicos al evento fueron: “Hay que cambiar las pastillas por las zapatillas” en clara alusión a tener una vida activa y eso hizo entrar en risas a los presentes y reparar en que lo están haciendo bien. Llevar una vida sana después de determinada edad no es fácil, hay que tener un equilibrio tanto físico como mental. Hacer de esos dos pilares una forma diferente de vivir el día a día. Las risas, la complicidad, la música y el ambiente favorable se hicieron presente. También el danza, ya que el folklore no puede faltar, bailarlo es no dejarlo que muera, y eso sucedió, varios números artísticos fueron representados para darle vida a Las Comaleras y otros clásicos de esa época.

Algo era notorio ahí: La felicidad. La dicha de vivir cada momento como si fuera el último, no tener la angustia de saberse esperado en algún lugar que no sea ese. Entregados en cuerpo y alma y dados al sano deleite del convivio. Cada etapa es un proceso de vivencias y somos nosotros los encargados de tomarlos de la mejor manera, nos aplicamos a la exigencia de nuestra era, hacemos nuestro el entorno, nos acoplamos a lo que se nos da, en este caso la tecnología, las nuevas gamas de información. Ellos a su momento, en su adolescencia eran otras las formas de convivencia y desarrollo y lo hicieron. Fueron parte de esa sección de la vida. Hoy la realidad ha cambiado y cada uno se somete a las expectativas que la vida nos presenta y de ninguna forma eso los hace peores o mejores. Simplemente diferentes, y esto da pie al entendimiento, al sano aprendizaje de lo que ellos nos pueden dar y nosotros los podemos integrar. Una dualidad integral para hacer del país y del espacio un lugar habitable entre nosotros.

La tolerancia, el respeto, la equidad son palabras que hacen que esta temática sea más entendible. Mirar a un adulto mayor también es mirar a nuestros padres, a nuestros abuelos a personas que son y han sido parte de nuestra vidas. El respeto hacia ellos también es respetar a los nuestros, es también sabernos respetar a nosotros en el futuro. Facundo Cabral mencionaba algo interesante: “Ayuda al niño que te necesita, ese niño será socio de tu hijo. Ayuda a los viejos, y los jóvenes te ayudarán cuando lo seas. Además, el servicio es una felicidad segura, como gozar a la naturaleza y cuidarla para el que vendrá. Da sin medida y te darán sin medidas.” Somos un eslabón, un camino que de poco a poco avanza, llegando a ese lugar llamado vejez. Vivamos con respeto y admiración a quienes ya están en esa época, a lo mejor será necesario recordarlo después cuando nosotros ya estemos ahí y esperemos no sea demasiado tarde.

Ver también

Antes que te digan otra cosa

  La vida y obra de Edgar Mauricio Vallejo Marroquín fue truncada por personas que …