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Las organizaciones de Guatemala y El Salvador, rechazaron la intención de la empresa minera canadiense Bluestone Resources. Foto: Diario Co Latino /Iván Escobar.

Organizaciones unen esfuerzos por salvar cuenca Ostúa Güija Lempa

Gloria Silvia Orellana
@DiarioCoLatino

“Nosotros no solo vivimos de la tierra o la milpa también pescamos y por eso cuidamos al Güija, porque si no ¿De qué vamos vivir?”, manifestó Mirna Margarita Cruz de Pérez, de la organización Mujeres Ambientalistas de El Salvador (AMAES), en la conmemoración del Día Internacional de la Madre Tierra, celebrada en el cantón Cuevitas, municipio de Metapán, departamento de Santa Ana.

El lago de Güija posee una extensión de 44.2 kilómetros cuadrados, aguas que comparte con Guatemala, una cuenca hidrográfica que tiene como afluentes los ríos Ostúa, Angue y Cusmapa para luego verter parte de su caudal al río Lempa y que le ha válido ser reconocido como “Sitio Rámsar” (2010) y forma parte del complejo lagunar de El Salvador.

Sin embargo, esas aguas frescas y calmas del Güija, que contrastan con el ambiente cálido del verano se encuentran amenazadas por el proyecto minero “Cerro Blanco”, a solo 14 kilómetros, en territorio de Asunción Mita, departamento de Jutiapa, Guatemala, que pertenece a la empresa trasnacional canadiense Bluestone Resources, que espera alzarse con 2,45 millones de onzas de oro y 10, 3 millones de onzas de plata.

Ante esta situación diversas organizaciones ambientalistas de El Salvador y Guatemala se reunieron para reafirmar su compromiso a defender la cuenca del Lempa, que abarca ambos territorios al fortalecer la resistencia social comunitaria y exigir a sus gobiernos el cumplimiento de compromisos internacionales que garantizan los derechos humanos de sus pueblos y la protección de sus recursos naturales.

La explotación de la mina Cerro Blanco, en Asunción Mita, Jutiapa, Guatemala afectaría la cuenca del río Lempa. Foto: Diario Co Latino / Iván Escobar.

Pedro Cabezas, representante de ACAFREMIN, afirmó que al escoger los márgenes del lago de Güija, como sitio de la conmemoración del Día de la Madre Tierra, tuvo el objetivo de reflexionar sobre los impactos que como seres humanos se generan a los bienes naturales y la necesidad de transformar los comportamientos y la urgencia de desechar modelos mercantiles que exponen a un elevado riesgo de la naturaleza.

“Queremos hacer énfasis y provocar en la conciencia los impactos de la minería metálica como es la mina Cerro Blanco, del municipio de Asunción Mita, departamento de Jutiapa, Guatemala. Que sería un proyecto minero a cielo abierto y que se encuentra en una etapa avanzada para explotarse, a través de la empresa canadiense Bluestone Resources”, explicó Cabezas.

Sobre la mina Cerro Blanco, que fracasó como mina subterránea por las aguas termales que les impiden acceder a los metales preciosos, Bluestone Resources, a través de la subsidiaria Elevar-Resources, se encuentran desde hace 14 años tratando de obtener sus permisos de explotación, pero los estudios de impacto ambiental no han sido aprobados.

“Han tratado de obtener sus permisos ambientales a toda costa, ya sea, a través de medidas fraudulentas, mentiras y compra de voluntades con las autoridades del gobierno guatemalteco y hasta la compra de voluntades con las comunidades”, afirmó.

“Nosotros, desde hace 14 años, también como organizaciones ambientalistas de Guatemala y El Salvador, hemos venido denunciado la presencia de ese proyecto porque tenemos la certeza que si ese proyecto minero se lleva adelante va a contaminar la principal cuenca hidrográfica de nuestro país, porque es la Cuenca que través del río Ostúa desemboca en el lago de Güija, que alimenta al río Lempa”, sostuvo Cabezas.

Comunidades y organizaciones ambientalistas se reunieron en la marcha acuática en el lago de Güija, que comparte sus aguas con Guatemala y El Salvador, para conmemorar el Día Internacional de la Madre Tierra. Foto: Diario Co Latino /Iván Escobar.

Para María del Carmen Sifuentes, lideresa comunitaria de Asunción Mita, Guatemala, la apertura de la mina Cerro Blanco, es un problema que no solo contaminará los cuerpos de agua del Ostúa y Güija, si no también dejará sin abastecimiento a las comunidades circundantes al Ostúa y Güija, por lo que promueven una recolección de firmas para activar el mecanismo municipal de la consulta pública para decidir sobre ese proyecto extractivista.

“Trabajamos con el proyecto pastoral misionera de mi diócesis, que contempla la conversión ecológica integral, desde hace mucho tiempo y con la ayuda del ingeniero Julio González, del Colectivo Madre Selva de la iglesia católica, y muchos miembros de la sociedad de Asunción Mita -menos la municipalidad- que debería estar abanderando esta consulta de vecinos que según el Código Municipal reconoce este mecanismo de consulta”, señaló.

“Queremos como mujeres empoderarnos sobre este proyecto, porque vamos a sufrir carencia, porque Asunción Mita ha sido rica en agua, en ganado, en siembra y muchas cosas, y no queremos que este nuevo modelo del proyecto minero termine con el agua de Asunción Mita, ya tenemos comunidades de influencia en la mina Cerro Blanco que están padeciendo de falta de agua, cuando sabemos que no podemos vivir sin agua, más de 60% de nuestro cuerpo es constituido de agua”, sostuvo.

El rechazo a este proyecto no es vano, reafirmó Sifontes, al relatar que hace 18 años, en Asunción Mita, se estableció la minera Gold Corp, sin que las autoridades municipales hayan hecho la consulta a la población para que se instalaran en el territorio, por lo que estaban a punto de obtener las tres mil firmas, para solicitarle a la municipalidad de Asunción Mita el derecho a decidir colectivamente la viabilidad de ese proyecto minero.

“Ese estudio de impacto ambiental (de Bluestone) fue un fraude y se compró la conciencia de nuestros políticos, y lamentablemente vivimos con un gobierno corrupto completamente, y por esto ellos obtuvieron esa licencia pese al estudio de impacto ambiental que los acuíferos de la zona son aguas termales y no han podido sacar nada con la explotación de túneles“, reseñó.

“Ahora han decidido que quieren hacer un boquete de más de un kilómetro de diámetro por 350 metros de profundidad que se va a llevar la cubierta vegetal y contemplan abrir 60 pozos, eso significa que se llevarán toda el agua del río Ostúa, por lo que los mitecos nos vamos a ver afectados, las comunidades alrededor y al final también a ustedes”, expresó.

Julio González, representante del Colectivo Ecologista Madre Selva, reseñó la lucha que han venido librando en Guatemala contra la transnacional Bluestone, que impactará los “Bienes Comunes” y que pertenecen a los pueblos en el territorio. Una situación provocada por el modelo neoliberal, que ha activado un prototipo de empresas extractivistas que saquean la región, destruyendo y apropiándose de los recursos naturales.

“Cuando decimos Bienes Comunes, es porque les pertenece a todos y esenciales a la humanidad, son estos bienes naturales que nos da agua, aire y alimentos. Y ahora los estamos defendiendo hermanados en la lucha contra este proyecto minero que amenaza devastar el sistema hídrico de la cuenca Ostúa, Güija, Lempa”, sentenció.

“En ese sentido, esta cuenca que nos une, es la que nos ha convocado a esta defensa y por esta razón pedimos sumar esfuerzos y hagamos presión con nuestros políticos y gobiernos porque son los principales llamados a defender nuestros derechos, ya que nosotros hacemos lo propio en la defensa de la vida y la naturaleza pero también tenemos derechos ciudadanos”, manifestó González.

Como mujeres del Movimiento EcoFeministas de El Salvador, Adriana Ramírez hizo un llamado a posesionarse en la defensa de los recursos naturales, reconociendo que este proyecto minero atenta de forma inminente contra la vida de los pueblos y la naturaleza.

“Estamos exigiendo a los gobiernos de Guatemala y El Salvador, tomar acciones, buscar el diálogo y gestionar para que esto no se lleve a término sabemos de las implicaciones que la minería dejan sobre los territorios”, indicó.

“Y a pesar que sobre nuestro territorio existe una Ley de Prohibición de la Minería Metálica, el proyecto minero Cerro Blanco, que está en Guatemala, nos va a afectar y no podemos obviar el impacto al río Lempa y los cuerpos de agua que están conectados como el Güija, aguas abastecen la mayor parte del Área Metropolitana de San Salvador “, reafimó.

Esta situación inminente de explotación minera, opinó, Vidalina Morales, de la mesa Nacional Frente a la Minería Metálica, debe ser una lucha colectiva entre las comunidades y organizaciones de Guatemala y El Salvador, generando resistencia ante las transnacionales que extraen bienes naturales.

“Ahora, acompañamos la bandera de lucha de Guatemala, que compartimos por aguas del lago de Güija, no permitamos que se explote esta mina Cerro Blanco, porque sabemos de las consecuencias de pobreza y enfermedades que dejan en los pueblos. Y sabemos que solo de manera articulada podemos vencer estos monstruos de poder, monstruos de ambición, que son estas mineras que no solo destruyen nuestro territorio, dañan la salud y dividen las comunidades”, puntualizó Morales.

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