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LA OEA NO ES AMIGA DE LOS PUEBLOS

Isaac Bigio

Politólogo economista e historiador

A fin de salvarse ante un inminente golpe congresal-fiscal-municipal, Castillo ha apelado a la Organización de Estados Americanos (OEA) y a su Carta Democrática.

A fin de defenderse Castillo tiene derecho a recurrir a los países vecinos y a los Gobiernos “progresistas” para que le ayuden a evitar que los fascistoides le derroquen. La OEA previamente ayudó a que la comunidad internacional desconociera el fraude electoral de Alberto Fujimori en el 2000 y a que esta reconociera el triunfo en las urnas del maestro rural en el 2021.

Sin embargo, la OEA no presta sus servicios a cambio de nada. A cambio de apoyar a Castillo contra el desacreditado fujimorismo, esta le presiona para que poco a poco vaya identificándose con la agenda de Joe Biden.

Golpe previo.

Esta entidad, que siempre ha sido una extensión de Washington, en cierta medida, ya ha logrado haber hecho un golpe previo en Perú.

Este ha consistido en haber logrado que Pedro Castillo rompa con sus “palabras de maestro” y siga haciendo que el Perú permanezca en el modelo neoliberal y en el marco de la fuji-constitución y también como el país con más bases militares de EEUU en la América al sur de la línea ecuatorial.

Por eso, Castillo ha aceptado todas las políticas monetaristas del FMI, se niega a realizar una sola nacionalización o aplicar controles de precios, nunca cuestiona a EEUU, participa en los ejercicios navales de guerra más grande del mundo con y detrás del Pentágono (buscando intimidar a Rusia y China), mantiene a sus FFAA bajo la órbita de las de Norteamérica y ha hecho que el Perú fuese el único país importante en no haber cuestionado la exclusión de Cuba, Venezuela y Nicaragua en la última cumbre de las Américas.

A fin de mantenerse en Palacio, Castillo ha aplicado un autogolpe como el que la OEA le reclama. Eso lo ha llevado a desfasarse de todas sus promesas radicales y de sus símbolos plebeyos (como el sombrero o el traje andino) y abrazar el saco, la corbata y el establishment pro-norteamericano.

Mientras más la ultraderecha le amenaza, Castillo más desafila su machete, al punto que este hoy corta poco o nada.

Castillo pide la intervención de la OEA, pero esta no sancionará a los golpistas. Más bien, le seguirá demandando a Castillo que siga claudicando ante las presiones de la derecha. Sin embargo, aunque el maestro rural se ponga el terno de un gran “empresario”, él seguirá siendo despreciado por la elite como si fuera un “proletario”.

OEA y DEA: trampa fea.  

Estas 2 instituciones timoneadas desde Washington son vistas como un salvavidas para Castillo. Para él la intervención de la OEA puede ayudarle a domesticar a los fujimoristas y para Guillermo Bermejo es bueno indisponer a la fiscal Benavides ante la DEA y EEUU.

Muchos “rojos” creen que esta es una táctica más astuta que las del Chapulín Colorado. Sin embargo, el verdadero astuto es Joe Biden, pues sabe que mientras más Castillo se incline a su lado en busca de protección, él más le puede seguir obligando a irse convirtiendo en un incondicional de todas sus políticas.

Para la izquierda latinoamericana, ambas organizaciones siempre han sido percibidas como sus enemigos mortales. Castro denominó a la OEA como “ministerio de colonias de EEUU”. En sus 74 años de vida, esta ha avalado el envío de fuerzas represivas o invasoras norteamericanas a Guatemala (1954 y 1967-69), Argentina (1955 y 1972), Cuba (1961), Panamá (1964 y 1989), República Dominicana (1965-66), Granada (1983) y Haití (2004), así como a escuadrones de la muerte en Centroamérica, Colombia, Perú y Argentina.

Los peores tiranos que ha tenido Latinoamérica (Batista en Cuba, Somoza en Nicaragua, los Duvalier en Haití, las juntas brasilera y uruguaya, Videla en Argentina, Pinochet en Chile, Bánzer en Bolivia, Odría, Morales Bermúdez y Fujimori en Perú, etc.) han sido parte de esta. La OEA ha apuntalado o dejado pasar sangrientos golpes militares (como el de Chile, 1973) y varios de corte parlamentario (Honduras, Paraguay y Brasil). Además, Luis Almagro ha incentivado en 2019 abiertamente el derrocamiento de Evo Morales en Bolivia y de Nicolás Maduro en Venezuela.

Cuba le acusa de liderar el mayor bloqueo de toda la historia, uno que le ha causado más de $US 150 mil millones en pérdidas. Su actual secretario general Almagro es sindicado en Venezuela y Bolivia de haber impulsado golpes militares en 2019.

Cuba, Venezuela y Nicaragua se han separado de la OEA, mientras que México, Bolivia, Argentina, Chile, Honduras, El Salvador o la Comunidad del Caribe ha mostrado sus distancias hacia este y su predisposición a potenciar frente a esta a la Comunidad de Estados de Latino América y el Caribe (CELAC).

Durante la campaña electoral, Guido Bellido, quien fuera el primer Premier de Castillo, prometió que su Gobierno iba inmediatamente a expulsar a la DEA y la embajada norteamericana, siguiendo los pasos de La Paz. Bolivia reclama que tras ello el narcotráfico cayó y que este se levanta en países (como Colombia, Perú o Afganistán) con fuerte presencia de bases de EEUU.

Ciclo vicioso.

Los fujimoristas y sus socios nunca han querido a Castillo, no porque él fuese socialista o comunista (que nunca lo ha sido), sino porque no quieren que nadie les obligue a pagar sus deudas al fisco, les controle tantas políticas contra los trabajadores y el medio ambiente, y no proteja a varios de los suyos de la Justicia.

Se podrá decir que Castillo está rodeado de corruptos y hasta que él mismo es deshonesto. Sin embargo, él y su gente serían ladrones de pollos comparados con verdaderos gánsteres que han amasado miles de millones con burlas al fisco y robos descomunales, además de haberse manchado las manos con masacres.

Castillo podrá seguir aplicando varios de los mismos modelos económicos y de las prácticas corruptos del establishment, pero quienes quieren sacarlo lo que pretenden es ir hacia una dictadura que se imponga con sangre y fuego, la misma que quisiera exonerar a varios corruptos de ir a la cárcel.

Lo que tenemos es un círculo vicioso, el cual es utilizado por EEUU y su OEA. Washington ofrece sus servicios a Castillo para lograr que él se quede en el poder a condición de que se vaya alejando lo más posible de sus promesas originales y que se vaya convirtiendo en un nuevo Toledo o Humala. Utiliza a la ultraderecha para irlo domesticando como si fuera un látigo. Luego, sin embargo, Washington tratará a castillo como limón exprimido.

La mejor manera de luchar contra el golpe es con movilizaciones amplias, unitarias y masivas. Al inicio del milenio se derrotó a la fuji-dictadura con la marcha de los 4 suyas, en diciembre 1,5 millones de bolivianos marcharon tumbándose un golpe en gestación y la Asamblea Nacional de los Pueblos llegó a plantear paros y bloqueos, los cuales, si se efectuase, podrían ser claves.

Si hoy el Perú cuenta con una democracia civil fue gracias a los paros nacionales de julio 1977 y mayo 1978. Son estos la mejor forma de hacer que los trabajadores y el pueblo impongan sus derechos contra los golpistas.

Castillo ha logrado congregar a importantes sectores en su gira al interior, pero si él quiere derrotar al golpe que le quiere llevar a él y a su familia a la cárcel, debe organizar una masiva marcha a Lima, como la que se ha dado en La Paz, justo cuando se presentaba la primera moción de vacancia presidencial.

La Asamblea Nacional de los Pueblos ha llamado a organizar para el 10 de noviembre la toma de Lima. En contraposición a esta, la ultraderecha llama al 5 de noviembre a la marcha “reacciona Perú”. Es interesante ver que ellos mismos se buscan sentir orgullosos de ser “reaccionarios”, aunque es probable que esta, nuevamente, sea chica.

Si se quiere un gran movimiento de masas contra el golpe, se requiere mantener una independencia ante un Gobierno que pierde peso popular y enlazarla con demandas como hacer que la jornada laboral sea solo de 40 horas semanales, aumentar los salarios a 2 ó 3 mil soles mensuales para cubrir la canasta familiar, restablecer la estabilidad laboral, créditos cero a los pequeños productores del campo y la ciudad, canastas familiares a precios módicos a los más pobres, redistribución de tierras, renacionalizar la Repsol y las empresas estratégicas, etc.

Castillo, mientras tanto, cree que debe hacer siguiendo haciendo concesiones al fujimorismo. Siguen sin cumplir su promesa de trasladar al exdictador a una prisión común.

Repito, se puede aprovechar de la contradicción entre la OEA y la ultraderecha criolla, pero se debe desconfiar de la OEA y de EEUU y el eje debe colocarse en impulsar la movilización de masas para que sean estas quienes derroten al golpismo.

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