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Una Policía profesional

Un grupo de pandilleros atacaron el viernes pasado en la colonia San Patricio, al sur de la capital, a una unidad policial, dejando a un agente asesinado y ocho más lesionados. No obstante, los refuerzos policiales dominaron la situación, dejando como resultado dos peligrosos delincuentes muertos y dos más capturados.

Es de hacer notar que la Policía, no obstante, tuvo numerosos heridos y un agente muerto, su accionar fue estrictamente profesional, al respetar la vida de dos delincuentes más, uno de ellos incluso usó como escudo a un niño.

Ningún medio de comunicación ni institución que mantenga serios señalamientos contra la PNC, porque mueren más delincuentes que policías en las acciones armadas, podrá esgrimir en esta ocasión esa bandera.

Todos los ciudadanos que le dieron seguimiento a los hechos, no solo son testigos de la peligrosidad de los delincuentes, sino de la acertada respuesta policial.

Quienes critican a la Policía no deberían hacerlo a la luz del número de delincuentes muertos, ni mucho menos resentir “que muy pocos policías mueren”, pues, la lógica debería ser que en el accionar contra los delincuentes no pereciera ningún profesional de seguridad.

Desgraciadamente las pandillas están integradas por hombres, la mayoría jóvenes, con la consigna de matar a sus contrarios, y hoy a los cuerpos de seguridad, por lo que es difícil pensar que la apuesta de los delincuentes es nada más amenazar y entregarse.

Lo ocurrido en San Patricio nos ha demostrado que los delincuentes van a matar o morir. Con esta consigna es difícil pensar que el número de delincuentes muertos no sea alto.

Es importante, por otro lado, la capacidad que tiene la Policía de administrar la información de inteligencia, pues, por ello es que dio con el grupo de pandilleros en la San Patricio, sin saber que se trataba de dos de los delincuentes más buscados, de los más escurridizos, pero a la vez más peligrosos de una de las pandillas que operan al sur de la capital y, quizá, del departamento.

El pueblo debe lamentar la muerte de un policía en el cumplimiento del deber, pero, sobre todo, ser un protector de cada policía. Y la forma de proteger a nuestros policías es avisando de los lugares donde hay delincuentes, para que proceda cuidadosamente.

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