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Profesores hora-clase y el derecho al trabajo

Carlos Mauricio Hernández
Docente hora-clase

En el artículo 23 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos se expresa lo siguiente: “toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social”.

En El Salvador la figura de la docencia hora-clase ha sido un factor de ganancias para las universidades privadas. En la mayoría de ellas, el pago por cada hora clase es menor a $10. Algunas privadas ofrecen instalaciones para consultas, preparar clases o subir notas. Otras, ni siquiera eso mínimo. La cantidad de estudiantes que se asignan pueden llegar a ser más de cien. Así la ganancia o el reparto de utilidades de las cuotas estudiantiles se convierten en un exitoso negocio para las empresas privadas que se lucran de la educación superior. A eso se suma, que con la figura legal de “hora-clase”, las empresas no pagan ni seguro social ni cuota de pensiones. Solamente se descuenta renta.

El sector profesional que se dedica a este tipo de docencia no es homogéneo.

Algunas personas tienen trabajos formales, con amplias prestaciones. Otras, obtienen del trabajo hora-clase su única fuente de ingresos. Este último conjunto de personas es un indicador de la desvalorización de lo que implica la educación superior como un derecho humano y del aporte que las universidades están obligadas a hacer frente a la sociedad en la que están. Cuando el interés primario no es la formación científica para desarrollar la sociedad sino la obtención de ganancias, no se puede esperar que la calidad educativa esté a la altura de las exigencias sociales.

Por su parte el Estado, desde el Ministerio de Educación, no toma cartas en el asunto para exigir mejoras en el sector privado. El lema “dejar hacer, dejar pasar” resume el papel de este ministerio frente al sector privado universitario. La desprotección social y laboral –por no decir sobreexplotación– del sector más vulnerable de hora-clase tiene consecuencias para el país. Sin las condiciones adecuadas, por más que un docente esté bien formado, la calidad educativa es afectada.

La mejora no solo pasa por aumentar el sueldo, que ya de por sí es sumamente bajo e injusto para lo que implica la formación superior. Pasa por valorar a este sector proporcionándole protección social, tal como menciona el artículo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Pasa por obligar desde el Estado a las empresas a crear mecanismo que controlen su obsesión por hacer dinero con la excusa de ofrecer educación universitaria. Pasa por valorar el aporte que hace al país este sector escandalosamente desprotegido, en una sociedad que pretende proporcionar educación de calidad a su ciudadanía.

Mención aparte merece la universidad pública y el trato a sus docentes hora-clase. En pregrado, el pago de hora clase es de $6. Más bajo que el promedio de las privadas. Otra diferencia es que los honorarios se entregan hasta el final del ciclo. Una persona cuyo único trabajo sea por horas en la Universidad de El Salvador (UES), no recibe salario mensual o en tres desembolsos mientras dure el ciclo, como sucede en las privadas. Situación que se ha visto aún más agravada por la emergencia de COVID-19. Los pagos se han atrasado por falta de una adaptación responsable a las circunstancias que ha implicado esta situación. Mientras docentes han respondido a las exigencias, con clases en el ámbito virtual en los tiempos propios de los ciclos escolares, el área administrativa aduce que se han visto “afectados” los tiempos para generar los pagos.

Ser docente hora clase en la UES se ha convertido en plena pandemia en todo un arte de malabarismo para sobrevivir diariamente. Las razones administrativas que se esgrimen puertas adentro, no solo son reflejo de la inadaptabilidad e irresponsabilidad del personal administrativo ante la emergencia por COVID-19, sino de algo más profundo: la desvalorización de lo académico, expresada en la defensa de un mecanismo de pago obsoleto, injusto e inhumano. Impropio de una universidad pública.

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2 Comentarios

  1. Esmeralda Grande

    Llevo toda una vida trabajando horas clases en la UES y lo que ae menciona es tan cierto, gobiernos van y vienen denteony fuera de la U y nadie hace nada pir nosotros, damos horas que nadie quiere dar, cargas y materias que nadie quiere con salones abarrotados de alumnos y hoy con la pandemia sin salario y pagando servicios para que el alumnado no se vea afectado y este ciclo muchos docentes quedaron fuera por famta de presupuesto, lamentablemente asi son las cosas en la U

  2. El filibustero Bukele en busca de conquista

    Bukele es para la luz, lo que el avaro del cuento es para la navidad: se la roba para extinguirla.

    El filibustero Bukele en busca de conquista.

    Uno de los objetivos principales del grupo Saca-Bukele y compañía es, sin lugar a dudas, la conquista total de la vida política y económica, destruyendo la vida cultural y educativa de la República Salvadoreña; convirtiéndola, para todos sus efectos prácticos, en una dictadura al estilo del medio Oriente. Para proyectarse como fuerza económica, pretenden utilizar fraudulentamente, todos los recursos del estado para enriquecer a su grupo cercano del poder; desplazando en el proceso del despojo, al pueblo salvadoreño, sumiendolo aún más en la pobreza extrema, promoviendo la emigración y el desplazamiento forzado, pues quieren sólo para ellos «el espacio vital» salvadoreño. Pretenden utilizar a los armados con mayor profundidad, como un aparato combinado de represión, para destruir la libre expresión democrática del pueblo salvadoreño. La destrucción del medio ambiente y de la producción agrícola y ganadera, es parte del plan de conquista de estos grupos; de allí que, no le interesa a este gobierno, salvar al río Lempa ni al resto de los demás ríos, y tampoco la protección de los lagos y zonas forestales de manera sostenible, ni le interesa la captación y la distribución del agua potable a la población. Quieren un país sediento y hambriento, esclavizado al califato de grupos de élite, de aspiraciones expansionistas. En sus discursos, hablarán más, de forma engañosa, de las iniciativas de gobierno para la promoción y financiamiento con recursos del estado salvadoreño, de las industrias y empresas, alevosamente haciendo creer que es para la gente; aunque en realidad, están enfocados en aquellos negocios que ellos dominan. No está en sus planes de inversión conquistadora, el desarrollo de la economía popular. No es casualidad la negativa de transparentar el uso del erario público y la excarcelacion temprana del ex presidente: su asesor estrella en estos menesteres del saqueo del estado salvadoreño.

    El filibustero Bukele, y su barco gullivariano de «la golondrina» llegó lleno de bucaneros al saqueo y a la destrucción de la República Salvadoreña.

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