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jueves , 19 octubre 2017
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Precios del petróleo, arma estratégica  del imperialismo norteamericano en la Guerra Económica

Precios del petróleo, arma estratégica del imperialismo norteamericano en la Guerra Económica

Tomado de Carta Económica
www.cartaeconomica.com

Apartir de junio 2014 el precio del petróleo ha sufrido fuertes contracciones, help actualmente el barril de crudo Brent se cotiza a 51.15 dólares y el West Texas Intermediate a 48.62 dólares para contratos a febrero 2015. En el seno de esta fuerte caída se pueden identificar tres tendencias, remedy en primer lugar, las condiciones de oferta y demanda bajo la incapacidad de despliegue de la acumulación capitalista. En segundo lugar, la especulación en las diferentes esferas de la economía como un mecanismo de refuncionalización importante que el sistema ha utilizado en las últimas tres décadas,  que en esta coyuntura se centra en el petróleo  bajo la misma lógica de refuncionalización, buscando sacar a las economías de la crisis de crecimiento y recuperar la taza de ganancia. Un tercer elemento se da en el marco de la geoconomía, utilizando la guerra económica para el control del poder mundial del imperialismo americano sobre los recursos energéticos mundiales y buscar desarticular la reestructuración del poder mundial que países petroleros como Rusa, Irán, Venezuela, etc., que buscan derrotar la economía del dólar y sustituirla con un nuevo sistema financiero mundial. Estas tres tendencias que el gran capital mundial, en esta coyuntura está utilizando en el marco del poder  capitalista, para manipular el precio del petróleo, para imponer intereses estratégicos de refuncionalización del poder geopolítico y geoeconómico del imperio.

El bajo crecimiento de las economías avanzadas y ralentización de economías emergentes genera una contracción en la demanda de petróleo. Esto, aunado a la relativa abundancia del crudo con métodos como el fracking[1], ha resultado en presiones hacia la baja en el precio del petróleo. Estas condiciones de oferta y demanda son recogidas en las proyecciones del FMI (gráfico 1), que colocaban una perspectiva en cuanto al precio del barril de petróleo entre los 92 y 87 dólares para el West Texas Intermediate (WTI), mientas se preveía entre 105 y 97 dólares por barril Brent, dichas proyecciones ya han sido superadas por la realidad de los mercados, y los precios como se mencionó ya han caído en más de un 50% en relación a los niveles  previstos por la institución mencionada. El rompimiento de las tendencias del FMI, de parte del mercado consideramos se debe a que dichas proyecciones se centraron fundamentalmente en el mecanismos de oferta y demanda, sin considerar las acciones del imperialismo en el marco de la geopolítica y la geoconomía que se sintetiza en la economía de guerra que está actualmente desplegando el imperialismo norteamericano contra Rusia, Irán y Venezuela; igual no consideró la agresividad de la especulación de los mercados financieros; todos estos en una misma lógica capitalista de refuncionalización.

Las reservas comerciales y estratégicas de petróleo en el mundo  y las reservas en yacimientos han crecido exponencialmente. Se estima que la relación reservas/producción que antes era de un máximo de 30 años, ha llegado a una expectativa mayor a los 54 años.

Se estiman que existen 163 mega proyectos de petróleo en el mundo, de los cuales más de la mitad requiere un precio del petróleo de 120 dólares. La capacidad de destilación mundial de petróleo alcanza los 88,004 millones de barriles diarios. Estados Unidos concentra el 20% de esta capacidad, equivalentes a 17,736 millones de barriles diarios, seguida de lejos por China con el 7.8% y Rusia con el 6.2%, lo que se traduce en una capacidad de destilación de 6,886 y 5,430 millones de barriles diarios, respectivamente. De este modo, Estados Unidos concentra una gran parte de la capacidad de los procesos de refinamiento de petróleo. Si precios bajos de petróleo le afectan en términos de nuevas inversiones en exploración y extracción, le son beneficiosos para este proceso y captar parte del mercado mundial.

Por tanto, si bien se esperaban menores precios del petróleo, la fuerte caída desde el segundo semestre de 2014, no es simplemente sostenida por las condiciones de oferta y demanda. El crecimiento de la especulación para paliar los problemas de acumulación capitalista (ver aquí y aquí) envuelve también la dinámica de la negociación en bolsa de la producción de petróleo y genera las condiciones ideales para que las corporaciones petroleras y financieras obtengan beneficios artificialmente .

Los grandes bancos paralelos y fondos de inversión están jugando, como siempre, un papel determinante en la especulación petrolera, de oro, plata, divisas y los títulos valores en general. Esta práctica ha sido acompañada de mecanismos de manipulación de valores, tasas de interés, capitalizaciones y precios. La Comisión Federal de Regulación de Energía de los Estados Unidos denunciaba ya desde 2013 la manipulación de los mercados de energía por parte de JPMorgan Chase[2], al mismo tiempo que la Comisión Europea mantenía en investigaciones por manipulación en los precios del petróleo a Shell, British Pretoleum y Norway’s Statoil[3].  De modo que la dinámica de los mercados de energía, se encuentra plagada de especulaciones financieras y empleo maquillado de variables para generar ganancias extraordinarias a las grandes corporaciones transnacionales.

Arabia Saudita aumentó la producción en septiembre y rebajó los precios para sus clientes en Asia, mientras lanza una estrategia agresiva en Europa. A mediados de septiembre, el Bank of America-Merrill Lynch publicó un informe donde pronosticó que Arabia Saudita puede seguir bajando los precios del petróleo intencionalmente hasta que lleguen a 85 dólares por barril, e incluso podría mantenerlos hasta 60 dólares, como vimos esto ya se está cumpliendo en el mercado.

Según The Economist[4], Arabia Saudita tiene la capacidad de sostener la producción petrolera con precios entre 80 y 90 dólares, pero con activos de reserva que le permitirían hacerle frente a un déficit público con precios incluso de 40 dólares. Rusia precisa de un precio mayor a los 100 dólares para mantener equilibrio público, Venezuela urge de precios superiores a los 120 dólares e Irán, alrededor de 135 dólares por barril (gráfico 3).

Para Estados Unidos, según estimaciones del Banco Barclays[5], precios entre 90-95 dólares por barril obligan a detener algunos proyectos de exploración. Sin embargo, muchos de los proyectos ya en operación pueden sobrevivir con precios de petróleo incluso de 20 a 40 dólares por barril. Esto, en la medida que las nuevas inversiones se han desarrollado a través del fracking con mayores costes iniciales.

Este panorama plantea un escenario en el que el precio del petróleo puede ser utilizado con fines estratégicos. Por un lado, bajos precios pueden afectar bloques de países que construyen alternativas a la arquitectura financiera internacional. Por otro lado, Estados Unidos puede ver afectada su cuota exportadora con el paro de proyectos de extracción no convencionales.

Sin embargo, a pesar de las posibles pérdidas temporales de Estados Unidos en el mercado de petróleo, los bajos precios mantenidos por la negativa de Arabia Saudita a recortar la producción de petróleo aún le resultan relativamente beneficiosos a ambas economías. Arabia Saudita tiene capacidad de resistir varios años con el petróleo a precios bajos, mientras Estados Unidos, al no depender de los ingresos generados por el petróleo y alcanzar cierta independencia energética gracias al fracking tiene también esa capacidad.

Es a partir de julio de 2011 que la producción petrolera de Estados Unidos inicia un rápido ascenso, pasando de 5.344 millones de barriles diarios a 8.864 en septiembre 2014. El aumento ha sido de tal magnitud que su producción se acerca a la de Arabia Saudita o Rusia.

Las existencias totales de petróleo se concentran en Estados Unidos y los países europeos miembros de la OCDE. Esto, consecuente con el consumo de petróleo de estos países para darle ritmo a sus economías. Para agosto de 2014, Estados Unidos estaba consumiendo 19.3 millones de barriles diarios y en Europa, 13.6 millones.

Los bajos precios del crudo permitirían aumentos de competitividad en la medida que abarata los costes en el consumo energético de la producción industrial y manufacturera, que les permitiría a estos países de mayor consumo de petróleo colocar en mejores condiciones sus bienes transables en el mercado internacional. Además, la transmisión de los precios bajos al público podría impulsar la demanda de estas economías.

De modo que, precios bajos podrían darle impulso a cierto crecimiento de las economías que estimule la demanda del crudo y mantenga los precios en una franja de precios. Según la OPEP, la caída del precio del petróleo  cerca de 50 dólares por barril, podría dar un rebote pasados los primeros trimestres del 2015, y tender a estabilizarse alrededor de los 70-80 dólares por barril. Esto, en tanto los acuerdos de la OPEP se mantengan sin recortar la producción petrolera.

A Estados unidos le interesa que el petróleo siga estando barato, para que su  industria sea competitiva, en tanto al país no le interesa la nacionalidad del crudo, sino que siga barato, aún en detrimento temporal de su producción nacional. Esto, en términos que extraer gas y petróleo a través del fracking  se va volviendo cada vez más barato, de modo que a Estados Unidos no le  preocupa el largo plazo de su industria.

De esta manera, precios bajos del petróleo les está permitiendo darle un impulso en la búsqueda de relanzar el proceso de acumulación capitalista y refuncionalizar sus economías, esta visión unilateral contrasta con lo que ya está surgiendo en Europa, generándosele una contradicción profunda, debido a que para Alemania e Italia por ejemplo, el mercado de la economía de Rusia es importante para las exportaciones de estos países y ya mencionan que una caída sostenida de la economía rusa traería como contrapartida una caída mayor en estos países europeos e imposibilitaría más salir de la recesión en que se encuentran, así el saldo lo ven más negativo que positivo. Empiezan los europeos a ver que el único beneficiado en esta guerra económica del imperialismo norteamericano sería la economía norteamericana.

Por otro lado, las economías más afectadas por los precios bajos del petróleo, dado que su economía depende en gran medida de la producción de crudo, son países con perspectiva de alternativa al orden económico actual, como Irán, Rusia o Venezuela. Según el banco ruso Alfa, la mitad de los ingresos fiscales de esa economía procede de su petróleo, de modo que con una caída de 10 dólares en el precio del barril, el país pierde 10 mil millones de dólares de su PIB. Irán obtiene el 80% de sus ingresos de divisas de la exportación de gas y petróleo, que representa alrededor del 30% del PIB  del país.

De esta manera, la tesis de una estrategia conjunta entre Estados Unidos y Arabia Saudita para utilizar los precios bajos en el campo de la geopolítica petrolera, como ha sido tradición en décadas anteriores, parece cobrar más fuerza. Esto, valorando los beneficios geopolíticos  para Estados Unidos de los desequilibrios económicos en Rusia o Irán. Además de ponderar los costos políticos para la monarquía árabe de una confrontación con Estados Unidos, en tanto mantiene vínculos directos de cooperación con organismos estadounidenses.

Para Arabia Saudita, una confrontación con Estados Unidos implicaría enfrentar de manera aislada una situación regional que le es contraria. Esto es, la coalición entre irán y los chiíes de Siria, así como la situación de Irak, que Siria usó a su favor. Además, internamente Arabia Saudita enfrenta la resistencia de jóvenes (entre 15 y 39 años, 46% de los habitantes del país) a mantener el régimen establecido por el clero salafista y exigen procesos de mayor libertad, esto bajo la posible muerte del monarca Saudí y la desestabilización provocada por la sucesión. También es necesario tomar en cuenta los fuertes flujos y saldos de dinero saudita en bancos estadounidenses. Ante este panorama, una confrontación Saudí-estadounidense, como parecería darse por los precios del petróleo, acarrearía problemas para la estabilidad política del régimen saudí y, por tanto, sería poco viable.

Por otra parte, precios bajos del petróleo les permitirían a los países desarrollados alineados con el imperialismo estadounidense impulsar su industria y apoyar el crecimiento. Mientras, países y regiones en desarrollo con potencial para construir alternativas a la economía del dólar están viendo afectada su posición a través de la disminución de las rentas petroleras. Se pueden ver por ejemplo las tendencias en Rusia que sufrió fuertes presiones para la devaluación de su moneda a fin de corregir los efectos de los precios del petróleo.

No obstante, las estrategias del imperialismo están siendo utilizadas para su debilitamiento. Los desajustes en Rusia por el precio del petróleo le llevaron a perder 80 mil millones de divisas y provocó una fuerte devaluación del rublo, que llegó a cotizarse a 100 rublos por euro y 80 rublos por dólar. Esta devaluación provocó que cayeran los precios de las acciones de compañías energéticas rusas en manos de inversores estadounidenses y europeos, que buscaron venderlos, esta situación fue aprovechada por Rusia para adquirir esas acciones a precios muy por debajo de su valor, con lo que recuperó el control de 30% de sus activos de petróleo y gas y obtuvo una ganancia de capital por valor de 20 mil millones de dólares.

Para América Latina esta situación implica un debilitamiento de los procesos de integración y cooperación regional, como ALBA, que ha sido sostenida, mayoritariamente, por los excedentes de las exportaciones de industrias extractivas, como el petróleo. Las rentas totales de los recursos naturales representa en 28.8% del PIB para Venezuela, 19.9% para Ecuador y 18.5% para Bolivia. De esta manera, precios bajos del petróleo o de otras materias primas, combinado con la salida de capitales de la región (ver aquí) supone una amenaza para los procesos alternativos en América Latina.

Venezuela, con el excedente que suponía la exportación de petróleo, ha brindado condiciones de venta favorables para países de la región, con pagos del 50% del producto y plazos de 25 años para el restante valor con intereses del 1%. Otros países sudamericanos de carácter progresista realizaron esfuerzos para recuperar la soberanía sobre este recurso y utilizar los excedentes para mejorar la calidad de vida de los pueblos. Esto ha permitido impulsar en la región proyectos de inversión estratégicos, vinculados a un proyecto político alejado al imperialismo estadounidense. Estos procesos son atacados por la guerra económica llevada a cabo a través de los precios del  petróleo.

El periodo de crisis y recesión global generó condiciones para una reducción del precio del petróleo, que ha sido impulsada por la especulación y utilizada como un arma en la guerra económica emprendida por el imperialismo que busca arremeter contra procesos de construcción de proyectos políticos alternativos fuera del dominio del dólar.  Las contradicciones del Sistema Capitalista a nivel mundial se aceleran y los países como China, Rusia, Irán, Venezuela, Europa entre otros, en los inicios del 2015 comienzan a reaccionar ante una lógica que básicamente puede en el corto plazo favorecer la economía de los Estados Unidos de Norteamérica, pero que en el mediano y largo plazo sin duda estará apoyando la reestructuración y pérdida más acelerada del control de parte del Imperialismo Norteamericano de la economía mundial, del poder político mundial y por lo tanto una reestructuración de la geopolítica y geoeconomía, así como la profundización de la tendencia de la desarticulación de la economía capitalista. La lucha por el control del “oro azul” el agua, la guerra de monedas, control de un nuevo sistema financiero mundial, la guerra del oro, son escenarios que ya están presente pero que se aceleraran en coyunturas próximas.

[1] Método de extracción de petróleo que consiste en inyectar una mezcla de agua, arena y químicos a alta presión en los suelos para resquebrajar o fracturar los cimientos y rocas, a modo de facilitar la extracción del crudo.

[2] Bloomberg (2013). JPMorgan Accused of Energy-Market Manipulation by U.S. Agency. Disponible en:  http://www.bloomberg.com/news/2013-07-29/jpmorgan-accused-of-energy-market-manipulation-by-u-s-agency.html

[3] Washington’s Blog (2013). Is EVERY Market Rigged? Disponible en: http://www.washingtonsblog.com/2013/05/is-every-market-rigged.html

[4] The Economist (2014). Black gold deficits: Countries that suffer when the oil price plummets. Disponible en: http://www.economist.com/blogs/graphicdetail/2014/10/daily-chart-7?fsrc=scn/tw/te/bl/dc/blackgolddeficits

[5] BBC Mundo (2014). ¿Llegó la hora del petróleo barato?. Disponible en: http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/10/141010_precio_bajo_petroleo_lf

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