En esa operación secreta están Honduras, EE.UU., Israel y Argentina
David Alfaro
La magnitud del HondurasGate ha desatado un escándalo internacional tras la filtración de audios que confirman la puesta en marcha de un Plan Cóndor 2.0 en la geopolítica latinoamericana, coordinado entre los gobiernos de Honduras, Estados Unidos, Israel y Argentina con el plan de acabar con el progresismo del continente mediante el uso de la fuerza y la desinformación.
Los archivos entregados por Marlon Ochoa al Ministerio Público, y analizados por la investigación periodística de Canal Red, HondurasGate y Poder Popular, revelan una trama de injerencia y cesión de soberanía sin precedentes a cambio de favores económicos y presión militar, incluyendo la voluntad de «extirpar» la izquierda de Latinoamérica.
El material sonoro, sometido a peritaje técnico para validar su autenticidad, detalla un pacto de impunidad entre el entorno del ex-presidente Juan Orlando Hernández (condenado a 45 años por narcotráfico e indultado por Trump), sectores del movimiento MAGA en Estados Unidos y el gobierno de Israel. La gravedad de las pruebas describe la creación de unidades de guerra digital para perseguir a líderes de la oposición utilizando inteligencia militar extranjera para ejecutar capturas políticas en suelo hondureño.
A pesar de que las fuentes son directas y la información ha sido contrastada, existe un silencio sistemático e inexplicable en los grandes medios de comunicación. Esta omisión mediática ante un caso que redefine la seguridad regional y la cruzada antidemocrática de la ultraderecha sugiere una preocupante complicidad o una asfixia deliberada de la narrativa pública.
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