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viernes , 22 junio 2018
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Perú es mundialista después de 36 años

Perú es mundialista después de 36 años

“Antes nos poníamos las camisetas de Argentina, Brasil o Colombia, pero hoy nos ponemos la del Perú con orgullo”, le dijo a dpa un hincha de 40 años en medio de la fiesta que se armó en tierras “incas” por la clasificación al Mundial de Rusia 2018 de fútbol.

El hincha, que se perdió en la multitud junto a su pequeño hijo antes de que el diálogo pudiera continuar en el distrito limeño Miraflores, tenía cuatro años cuando el Perú jugó el Mundial de España 1982. Sus recuerdos, como los de su generación, son gaseosos. Pero los menores que él ni siquiera los tienen.

La blanquirroja, que empató 0-0 en el partido de ida en Werllington ante Nueva Zelanda el sábado, ganó en la noche de hoy por 2-0 en Lima y se adueñó del último cupo disponible para Rusia. El país de 31 millones de habitantes se convirtió en una loquerío, en el que la gente se tomó las calles para celebrar sin límites.

No fue un camino nada fácil. El Perú ocupó puestos de retaguardia durante la mayor parte de la eliminatoria sudamericana y apenas repuntó en las últimas fechas para desplazar a selecciones en teoría más fuertes, como las de Chile, Ecuador y Paraguay, y llegar al quinto puesto que le dio opción al repechaje.

Gran y silencioso artífice del éxito, lo reconocen hoy todos, es el técnico argentino Ricardo Gareca, no porque se haya mostrado como un genio de la estrategia, sino por la habilidad que tuvo para venderles a los jugadores la idea de que la clasificación era posible.

De la mano de Gareca aparecieron jugadores como el arquero Pedro Gallese, el defensa Miguel Trauco, los volantes Renato Tapia, Christian Cueva, Edison Flores, André Carrillo y Andy Polo y el delantero Raúl Ruidíaz, que se sumaron a otros a los que se creía en declive, como los zageros centrales Alberto Rodríguez y Christian Ramos.

Al “Tigre” tampoco le tembló la mano para deshacerse de jugadores de prestigio internacional que no rendían con la selección, como Claudio Pizarro, Juan Manuel Vargas y Jefferson Farfán. A éste último lo obligó a reflexionar y el cambio de actitud lo dejó como una de las figuras del partido de hoy, en el que marcó el rimer gol.

El único de los “cuatro fantásticos” que jamás perdió las ganas de matarse por su seleccionado fue el delantero Paolo Guerrero, el máximo ídolo futbolístico del Perú en la actualidad. Pero en su camino se atravesó un positivo de dopaje que lo sacó del repechaje y de la definición con que siempre soñó.

Mientras Guerrero supera el problema, a su manera estuvo presente hoy. No solo porque los jugadores le dedicaron el partido a su capitán, sino porque Farfán, su amigo inseperable desde que ambos eran niños inquietos que compartían salón de colegio, se cubrió la cabeza con su camiseta tras marcar el primer gol.

Gareca, el cauteloso, no ha hablado de planes para el Mundial, porque con su personalidad es claro que no lo haría mientras la clasificación no fuera un hecho.  Ahora vendrán meses de trabajo, con mucho para mejorar, pero por el momento el Perú está de fiesta y la misión se cumplió.

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