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Lo Generacional e Intergeneracional: una propuesta epistemológica aplicada a la educación escolarizada

Continuación Segunda Parte

Pedro Ticas

Esta idea de acudir a la realización de lo concreto y de cómo se produce en nuestro pensamiento no está suelta. La formulo con el propósito –quizás excesivamente pretensioso de mi parte—, de buscar un vínculo  entre lo que llamaré Concreción (Intergeneración) y lo holístico-epistémico (Particularidades, Singularidades y Territorio).

Llamo Concreción al concepto de Intergeneración por constituirse, en mi opinión, en el elemento esencial a construir. Esa construcción que podría ser una abstracción en tanto sea observada únicamente como el objeto que media entre cada generación, contrariamente, la expongo como la unidad sistémica, entre cada generación. Ya hemos dicho antes que la generación no está referida al ámbito cronológico-etario. En el ámbito plenamente metodológico, habré de exponer que el concepto de GENERACIÓN no se construye por la diferencia, secuencia o medidas entre las edades. La generación corresponde a diversas condiciones de orden económico, político, social, histórico, cultural, territorial. De ahí que, bajo esa consideración, lo Intergeneracional se convierte en la verdadera síntesis de la unidad sistémica entre los individuos y la realidad a la que asisten durante toda su existencia. Dicho de otra manera, denomino INTERGENERACIÓN a la unidad sistémica que articula cada etapa cronológica, social, política, económica, cultural, ideológica, territorial e histórica que en realidad convierte a esa INTERGENERACIÓN en GENERACIÓN.

Siendo entonces una lógica un tanto distinta en materia metodológica, la cuenta de las generaciones no está determinada por las edades, sino, fundamentalmente, por lo que UNE A CADA UNA DE ESAS EDADES Y LO QUE HACE A CADA UNA DE ELLAS, ES DECIR, LO SOCIAL, POLÍTICO, ECONÓMICO, CULTURAL, IDEOLÓGICO, TERRITORIAL E HISTORICO. Si la propuesta tiene alguna cabida, habremos de pensar, entonces, en la Intergeneración como expresión de la unidad sistémica que permite explicar en tiempo, espacio y realidad propia, las diversas formas de concebir la sucesión o establishment de todos los  componentes metodológicos señalados anteriormente en relación con la multi-pluriculturalidad de las poblaciones.

Pensar la multi-pluriculturalidad significa la observancia de la unidad entre las distintas etapas cronológicas etarias y ontológicas, es decir, lo heterogéneo, multiétnico y pluriétnico que identifica a las poblaciones, independientemente del grupo etario al que pertenezcan, corresponde pues, a los disimiles estados ontológicos en los que esa población se encuentra, su condición generacional. Esto permite observar la coexistencia, articulación e interacción ascensiva de distintos tipos, niveles y formas de desarrollo y progreso entre las distintas sociedades. Por ejemplo, bien sabido es que en la actualidad, en pleno siglo XXI, aún coexisten formas de sociedad esclavista, feudal, industrial y tecnológica capitalistas. Todas ellas se hallan articuladas por una serie  de elementos que les proveen la capacidad de subsistir como sistema – o en su caso, subsistema—en el modelo de sociedad global. De la misma manera pues, coexisten diferentes grupos etarios en donde la diferencia de edades no impide o se contrapone con sus intereses, gustos, conductas o comportamientos. La sociedad globalizada les ha llevado a no diferenciar dichos elementos. Una persona de 40 0 50  años de edad puede tener los mismos intereses, gustos, conductas y comportamientos de una persona de 12 o 20 años. En sociedades en donde el mercado tecnológico ha inundado y permeado los grupos familiares, los intereses han pasado a ser los mismos (Ej.: telefonía celular, juegos, informática, etc.). No hay pues, una división o separación en las formas de entender y concebir el mundo, por el contrario,  el proyecto capitalista tecnológico ha logrado cumplir su cometido cultural a través del consumismo mercantil.  Así pues, no se expresan características personales o individuales que les distinguen. Pareciera ser que sus características resultan similares, homogéneas. Precisamente, esa es la base sobre la cual el positivismo destella su homogenización cultural desdeñando las particularidades. Esto nos permite reafirmar que lo generacional (lo cual en realidad denominamos intergeneracional) se constituye de acuerdo al tipo de sociedad y a las formas en las que ésa se organiza. Esa organización -–que puede ser circunstancial, eventual o permanente—dependerá de las propias intradinámicas que la sociedad adopte para su funcionamiento.

Pero anteriormente he dicho que el método positivista de conceptualizar lo generacional consiste predominantemente en echar mano de las “características” que aparentemente adquieren los individuos en relación con sus gustos, inquietudes, preferencias, intereses y otros tantos que seguramente reflejan ciertos elementos de la vida; sin embargo, el asunto no puede terminar allí. Eso que acontece sobre las “características” y que llamaré  representaciones, generan en cierta forma, una nuevo tipo de lenguaje general y quizás, universal, sobre esos elementos, pero no así, sobre la totalidad de las conformaciones histórico-sociales de los individuos y por tanto, no se hallan en un estado de la conciencia misma de esos individuos. Esas representaciones, deben acompañarse de la intuición para que, de la unidad de ambas, surja la concreción, no como resultado, sino, como punto de partida. El cumplimiento de ese proceso nos conduciría a  –como lo señalo anteriormente—construir el concepto de Intergeneración como la concreción y el mundo holístico-epistémico como las particularidades, singularidades y territorialidades del concepto intergeneracional.  Con el propósito de ver la totalidad, veamos en el siguiente esquema las correlaciones, articulaciones y concatenación ascendente para la construcción del concepto intergeneracional como punto de partida (ruptura epistemológica) hacia la comprensión del concepto generacional:

A cerca del esquema:

Siguiendo entonces con mi propuesta de referir el concepto de intergeneración como la ruptura epistémica en donde se construyen las identidades, etariedades y los grupos emergentes los que generan la ruptura epistemológica porque son precisamente esos elementos que se Construyen. Pero también su construcción resulta insuficiente cuando no pueden ser comprobables en el ejercicio de la observancia epistemológica, es decir, en su nacimiento, desarrollo, realización y transformación.

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