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lunes , 16 octubre 2017
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La consagración del  “Bayern-Barcelona” de Guardiola

La consagración del “Bayern-Barcelona” de Guardiola

Berlín/dpa

Vino, shop revolucionó, pills venció. Desde su llegada al Bayern Múnich, thumb Josep Guardiola no se conformó con administrar un equipo que venía de ganarlo todo: lo modificó de raíz para imponerle su sello personal. La arriesgada apuesta convirtió hoy al Bayern en el campeón alemán más aplastante de la historia.

La imagen de Arjen Robben, Thiago Alcántara o Thomas Müller celebrando el título tras la victoria por 3-1 en campo del Hertha Berlín parece una obviedad después de un campeonato que el Bayern dominó sin rival.

Pero la situación era más incierta a principios de temporada.
“Es un sistema raro, completamente diferente”, comentaba Franck Ribéry desconcertado tras los primeros entrenamientos en julio. Guardiola comenzaba a revolucionar todos los esquemas. Y muchos se preguntaban si era buena idea en un equipo que venía de conquistar el triplete de Liga, Copa y Liga de Campeones con Jupp Heynckes.
Los hinchas del Bayern no entendieron por ejemplo en un principio el empeño del técnico en fichar a Thiago Alcántara cuando ya tenía uno de los mediocampos más lujosos del mundo: de Bastian Schweinsteiger a Toni Kroos, de Robben a Javi Martínez, el fichaje más caro en la historia de la Bundesliga.
Pero el internacional español de 22 años se convirtió pronto en el pilar del nuevo Bayern y más de una vez bastó que saliera al campo para cambiar la cara al equipo.
El 2 de febrero, el ex del Barcelona batió el récord de pases de la Bundesliga: en la goleada por 5-0 al Eintracht Frankfurt tocó 185 veces el balón. Toda una celebración del fútbol de Guardiola y de una máxima que el entrenador repitió casi en cada entrevista: “Si tenemos la pelota, el contrario no marca”.
Guardiola rompió otro esquema al atreverse a adelantar al centro del campo al capitán Philipp Lahm, hasta entonces sólo conocido como uno de los mejores defensores del mundo.
La apuesta fue un golpe maestro: la seguridad y la velocidad del el internacional de 30 años reactivaron el poder ofensivo del Bayern y abrieron un nuevo abanico de opciones. “Me siento muy bien en el centro del campo”, explicaba el jugador en diciembre.
Los cambios de estrategia y el juego dubitativo del Bayern en los primeros partidos de Liga revelaban que Guardiola aún buscaba y experimentaba. “Necesitamos más tiempo”, repetía el técnico una y otra vez.
Pero a medida que avanzó el torneo el equipo se consolidó y los récords pulverizados en cada fecha borraron pronto las miradas escépticas, las dudas sobre la adaptación de Guardiola al fútbol alemán y hasta las novedades que trajo el entrenador a un club de tradiciones, como los entrenamientos a puerta cerrada.
La “Pepmanía” se desató: los medios publicaron montajes de Guardiola sacando la lengua como Einstein o en calzoncillos como el aguerrido protagonista de la serie “Breaking Bad” y analizaron al milímetro sus ideas tácticas, el particular alemán con el que sorprendió desde su presentación o su proverbial gusto para la moda.

Guardiola perdió sólo dos partidos: la Supercopa Alemana ante el Borussia Dortmund y un amistoso en Salzburgo. Con perspectiva parecen derrotas casi calculadas: una al inicio de cada mitad de temporada, como para recordar que el Bayern es vulnerable y mantener alerta a jugadores e hinchas.
El ya campeón alemán afronta ahora la parte decisiva de la temporada como favorito también en Copa y Liga de Campeones y en condiciones óptimas: sin lesionados -gracias a la rotación que permitió ese exceso de grandes nombres- y habiendo asimilado el juego de toque, posesión y presión adelantada de Guardiola.
Es cierto que el técnico aún tiene dos títulos que defender. También que la revolución sigue desconcertando a algunos. “Terminarán jugando en algún momento como el Barcelona, que uno ya no puede ver porque cuando llegan a la línea de gol vuelven a pasar la pelota hacia atrás”, criticó recientemente Franz Beckenbauer, leyenda del fútbol alemán y presidente de honor del Bayern.
Pero la Liga conquistada hoy marca ya un éxito importante en el primer desafío que afrontaba Guardiola en Múnich: el Bayern sigue siendo ganador. Pero ahora es “su” Bayern.

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