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La anestesia local

Dr. Fredy Rosales Meyer
Médico Pediatra, Neonatólogo.

Es la más frecuentemente usada durante, al final del trabajo de parto y durante el parto. Se usa cuando se va a practicar una operación llamada: episiotomía. Esta herida quirúrgica tiene el supuesto propósito de ampliar el canal del parto en su salida, para facilitar la expulsión del feto; principalmente en los partos que presentan dificultades con los hombros del niño o cuando hay agotamiento de la madre al final del trabajo de parto, y no puede completar la expulsión del feto o es un feto grande: macrosómico.

La experiencia demuestra que su indicación, el uso generalizado y lo que se espera de esta práctica no es lo que se propone, ya que su efecto y beneficio se presta a muchas dudas.

El descenso de la presentación fetal por el canal del parto, y la estimulación de la dilatación del cuello uterino es una cuestión de educación y entrenamiento durante el embarazo o las instrucciones previas dadas al final del trabajo de parto a la mujer parturienta. El parto, al final del periodo expulsivo, no se tiene que llevar a cabo en una forma apresurada, arrebatada, sino que controlada, pausada, con descanso y con respiración rítmica, lenta, profunda por boca abierta. Este tipo de conducta permite que la estructura anatómica del piso pélvico de la parturienta, se adapte a la dilatación del canal del parto, producida por el descenso y paso de la cabeza del feto. Es un momento de guardar la calma, respirar pausada y profundamente, pero con la boca abierta y todo se facilitará naturalmente. Si estas condiciones se practican en el embarazo o se aplican en el momento del parto, no será necesaria la episiotomía. Hay que recordar que se recomienda caminar durante el trabajo de parto, acostarse solo al final del periodo expulsivo cuando la madre siente que algo abomba en la vulva o que algo aparece en la entrada de la vagina o que algo se les quiere salir.

Una operación de episiotomía, indicada de forma generalizada, sin importar la causa, que no demuestre que producirá los efectos esperados es más dañina que beneficiosa pues la madre queda con un estigma físico por la herida operatoria y con el daño consiguiente a su salud mental. Hay una creencia muy mal fundamentada de que la episiotomía las “une” del ano con la vagina todo debido a la falta de educación y a la poca curiosidad de las mujeres de verse en un espejo para conocer la relación que existe entre lo que ocurre con la episiotomía, su vagina y su ano y así confirmar que no es lo que se creía.

También hay que considerar los efectos en la madre y el feto por la cantidad de anestésico, empleado para anestesiar el área en donde se hace la herida quirúrgica de la episiotomía; lo mismo que los accidentes por una aplicación defectuosa del anestésico, por vía intravascular, pudiéndose producir cuadros de shock y convulsiones tanto en la madre como en el feto o en el recién nacido. Evitar la episiotomía de rutina es muy bueno para la pareja, madre e hijo.

*LA ANESTESIA RAQUÍDEA O REGIONAL

En éste tipo de procedimiento anestésico la madre está consiente, orientada sí no se le ha aplicado otros medicamentos previos a la anestesia raquídea. La zona anestesiada comprende una parte de la región lumbar y parte baja del abdomen e incluye los miembros inferiores.

Se utiliza en diferentes procedimientos quirúrgicos, entre los cuales, el más frecuente es la cesárea baja transversa.

La cesárea baja transversa tiene sus indicaciones precisas. Generalmente se usa cuando no hay una urgencia absoluta o no hay otras patologías asociadas al embarazo y parto.

Es necesario que la madre durante el procedimiento, conserve su atención para darse cuenta de las facilidades o dificultades que se presentan durante el momento de la operación tanto en ella como en el ser que va a nacer. Debe de saber sí el niño nació sin dificultad en la extracción; si lloró al nacer, si se puso pálido o morado o si requirió de algún procedimiento de reanimación/resucitación.

Las dificultades en el parto del niño la madre lo puede percibir por la prisa que muestra el Pediatra encargado de la atención del recién nacido. La madre lo refiere como que “salieron corriendo con el niño y le pusieron oxígeno porque no lloró al nomás nacer”.

Para el Pediatra, que asiste al nacimiento de un niño por cesárea baja transversa con anestesia raquídea, es importante que se encuentre preparado como que sí va a ser necesario maniobras de Reanimación o Resucitación del recién nacido, aunque al final no transcurra ningún problema.

Hay un tipo de herida quirúrgica practicada para una operación cesárea y que es de complacencia. Esta se llama la Incisión de Pfannestiel. La herida operatoria es transversal al cuerpo, en el vientre bajo. Es más estética, se oculta la operación cuando la madre usa traje de baño tipo bikini y luce como sí nada. Pero tiene el inconveniente de hacer la operación de cesárea más lenta, y presenta más dificultades para la extracción del niño, corriéndose el riesgo de una asfixia en el período perinatal, o de una aspiración de líquido amniótico hacia los pulmones del recién nacido. Presenta ventajas para la madre, pero posibles desventajas para el recién nacido. El niño paga la vanidad de la madre.

*LA ANESTESIA GENERAL

La anestesia general involucra pérdida profunda de la conciencia y de la sensibilidad al dolor. La madre durante la cesárea baja transversa bajo anestesia general no se da cuenta de lo que pasa con ella ni lo que pasará con el recién nacido, hasta que no alcance su total recuperación de la anestesia.

El Cirujano debe de asegurarse de estar advertido por el anestesista del probable uso, previo a la anestesia general, de analgésicos, sedantes, hipnóticos que sumarán su efecto a los efectos del anestésico empleado durante el acto transoperatorio.

Las indicaciones del uso de la anestesia general en cesárea ya están definidas y la mayoría de sus aplicaciones son por urgencias que transcurren en o durante el trabajo de parto, por causas fetales o maternas.

En el caso del Pediatra, que acude a la atención del recién nacido en el momento de la cesárea bajo anestesia general, como en la mayor cantidad de veces queda poco tiempo para enterarse de la condición previa al parto, tanto de la madre como del feto, el pediatra tiene que entrar a sala de operaciones con la conciencia en alto grado de atención y asumiendo con la mayor certeza de que será necesario una resucitación del recién nacido, esto, aún a pesar de que todo salga bien. El pediatra que no asume esta actitud tiene alta probabilidad de no hacer bien lo que se supone que debe hacer perfectamente. De él dependerá la sobrevivencia del recién nacido y las probables secuelas que éste, el recién nacido, sufra por una mala atención al momento de nacer.

*LA ANESTESIA GENERAL SEGUIDA A UNA ANESTESIA RAQUÍDEA FALLIDA

Como su nombre lo indica, se ha diseñado una anestesia raquídea para practicar una operación de cesárea para la atención del nacimiento de un feto y por diferentes motivos no se obtienen los resultados que se esperan: una analgesia o anestesia del área quirúrgica.

Sí después de la aplicación de medicamentos durante el trabajo de parto y durante el intento de una anestesia raquídea ésta resulta fallida y luego hay que aplicar una anestesia general, hay que esperar más problemas tanto para la madre como para el recién nacido por la suma de los efectos de los medicamentos aplicados a la madre y que con seguridad afectarán al feto y al recién nacido en cualquier medida.

De allí, la urgente necesidad de que el cirujano obstetra y el pediatra conozcan profundamente los efectos colaterales y complicaciones de los anestésicos y analgésicos usados previos o durante el trabajo de parto y en el momento operatorio, y de las posibles repercusiones en la madre, el feto o el recién nacido.

¿Tiene el pediatra, neonatólogo o perinatólogo que estar preparado en su conocimiento, al igual que el cirujano obstetra? claro que sí, pues de él depende que como resultado de una resucitación adecuada no quede el recién nacido con secuelas o fallezca a causa del procedimiento quirúrgico practicado y también de la calidad de atención inmediata del recién nacido.

No puede ser que a un Pediatra se le llame a una asistencia de un recién nacido y éste sea un simple espectador y que solo reaccione a lo que se le presenta, sin poder tomar una actitud más enérgica y precisa de la atención del recién nacido. Esto es producto del conocimiento, del entrenamiento y de su propia actitud en la atención del recién nacido.

Asistir a la atención del nacimiento de un recién nacido en sala de partos o en sala de operaciones tiene que ser para el pediatra toda una actitud filosófica. Se actúa como que sí se va a la guerra: con miedo, con valor y con absoluta confianza de que lo que le toca hacer para asistir al recién nacido, será lo mejor que pueda hacer, como si fuese la última oportunidad, el último acto de amor de su vida. Que no habrá mañana que esperar a que se repita la ocasión y que solo ahora es la hora de hacer bien lo que hay que hacer bien.

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