Por Óscar Miguel Marroquín
Sin sobresalto alguno, Friedrich Wilhelm Nietzsche, lo dice: ¡Dios ha muerto! ¡Dios está muerto! ¡Y lo hemos matado nosotros![1]. Quizá ese nosotros sea esa porquería llamados evangélicos cristianos; esos mismos, que aplauden y deliran en favor de la muerte de niños palestinos a manos del ejército criminal y genocida elegido por ese Dios muerto.
Quizá Nietzsche señala también a ese montón de hipócritas, que van por el mundo pomponeándose el pecho y negando un poco de “reclamo”, en vez de indiferencia, negando un poco de “resistencia” a la gran farsa llamada “tierra prometida”; porque en el pensamiento lógico, no cabe aceptar que los que habitan la tierra santa y que, además, sean el pueblo elegido de Dios, asesinen niños con plena impunidad, con pleno propósito deliberado, con un plan lleno de alevosía, premeditación y ventaja.
La Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU[2] ha anunciado que el ejército genocida israelí:
Asesina niños y niñas, a otros les provoca deliberadamente heridas; comete tortura, utiliza el hambre como forma de matar, y además el secuestro y, por si fuera poco, destruye escuelas, hospitales y estructuras esenciales para la infancia ¿Qué más hace falta por hacer? ¿Qué esperamos los humanos para decir un basta ya? ¿Acaso hemos perdido la sensibilidad y somos ahora bestias insensibles? ¿Cómo pueden llamarse evangélicos cristianos los que aplauden tanta maldad israelí?
El informe da cuenta que “más de 20.000 niños palestinos murieron y más de 44.000 resultaron heridos entre octubre de 2023 y octubre de 2025”. Pero, la iglesia católica, como su máxima representación, el papa León XIV, no ha tenido agallas de condenar semejante atrocidad israelí ¿Cuántos niños más tendrán que ser asesinados por Israel para que reaccione su santidad el papa? ¿Será que la Iglesia Católica también se quedó sin Dios? ¿Será que el servicio de inteligencia israelí conoce secretos del Vaticano y esa sea la razón de tanto silencio?
La práctica de asesinar niños que está llevando a cabo el sionismo, tiene una profunda similitud con la ejecutada por Adolfo Hitler de la Alemania nazi. Wikipedia[3] habla de un millón y medio de niños asesinados por cuestión de lucha racial o discapacitados; esto, no lo ignora la iglesia católica; sin embargo, prefiere guardar silencio.
La enviada especial por el periódico El País Alejandra Agudo, titula uno de sus reportes sobre gaza como: “La infancia se consume en el infierno de Gaza”, los detalles sobran y el titular lo encierra todo. Matar niños y niñas deliberadamente no se ajusta a la voluntad de ningún Dios; esto no es asunto de ninguna “tierra prometida” esto es el producto del plan Dalec; es la eliminación sistemática, es una limpieza étnica que considera que matar a los niños es mucho más rápida, pues ya no habrá jóvenes que resistan. Mataron a Hind Rajab, para evitar que a futuro su vientre no diera luz a nuevos hijos de Palestina.
Citado por Illan Pappé, Yigal Allon dijo: “existe ahora la necesidad de una reacción fuerte y brutal. Necesitamos ser certeros a la hora de elegir el momento, el lugar y los blancos oportunos de nuestros golpes. Si acusamos a una familia, necesitamos dañarla sin piedad, lo que incluye a sus mujeres y niños. De otro modo, no se tratará de una reacción eficaz. Durante la operación no hay necesidad de distinguir entre culpables y no culpables”. El infanticidio ejecutado en la actualidad tiene un precursor.
Carlton Heyes dice: “El resultado final de todo el proceso es que una teología nacionalista de los intelectuales se convierte en una mitología nacionalista para las masas”. La esencia de tanta barbarie es pues, esta teología nacionalista; este Dios inventado bueno para odiar y matar, este Dios sediento de sangre infantil, este Dios de la iniquidad.
No hay nacionalismo en el cielo; es en la tierra que lo hay, porque de lo que se trata es precisamente de una apropiación terrenal y no supra terrenal, la falsedad sionista queda al descubierto: los sionistas no asesinan niños para impedir que estos lleguen al cielo y al lado de Dios, los matan para evitar que estos sean las nuevas generaciones de una palestina ocupada y en resistencia, en contra del sionismo colonizador.
El fundamentalismo de los evangélicos cristianos es una maraña teológica muy bien creada por el sionismo; en los evangélicos defensores a muerte del sionismo, no hay claridad alguna de si el problema es terrenal o supra terrenal, ellos, los evangélicos solo son verdaderos borregos que siguen a ciegas lo que se les ha impuesto: “una mitología nacionalista”. Hay en ellos representaciones de un lenguaje que no es propio; es entonces, un lenguaje impropio, es como casi todo fundamentalismo, la ausencia del uso de la razón. Usualmente, quienes ostentan el poder conocen la gran debilidad de los pobres: la falta de saber o quizá sea lo mismo decir la ausencia de razonamiento lógico.
El sionismo mata a mansalva a los niños palestinos, confiado de que hay una buena parte de la humanidad: ciega, sorda y muda, a voluntad propia o ajena, pero la hay; las bombas destripan sin piedad a los niños palestinos a vista y paciencia de todos; la tecnología ahora lleva hasta la intimidad de los hogares en tiempo real, cuando las bombas son lanzadas sobre edificios, escuelas o campos de refugio lugares en los que hay niños, y esto parece no conmover a casi nadie; niños despedazados son presentados en las imágenes de la televisión, presentan a las madres cargando los cuerpos mutilados de sus hijos, y los mal llamados creyentes de un Dios bondadoso y amoroso, ni siquiera sienten compasión mínima ante el dolor de Palestina y de los palestinos.
El sionismo ha sabido perfeccionar con mucho talento la insensibilidad humana, ahora ya no esconden las atrocidades que cometen deliberadamente, por el contrario, las muestran ante el mundo entero, sabedores de que han logrado construir en muchas cabezas un Dios que ama la guerra, un Dios que se deleita ante el asesinato en masa de los niños palestinos.

[1] https://www.guao.org/sites/default/files/biblioteca/La%20gaya%20ciencia%20.pdf
[2] https://news.un.org/es/story/2026/06/1541592
[3] https://es.wikipedia.org/wiki/Cr%C3%ADmenes_nazis_contra_ni%C3%B1os
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