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Hacia la patria profunda

Álvaro Darío Lara

Escritor y poeta

 

El pasado lunes 24 de octubre, mi amigo José Roberto Osorio, a temprana hora me enviaba el siguiente correo electrónico: “Nuestras  condolencias a  la familia de Ricardo Lindo  y a  la patria profunda, a la patria decente, al país de los poetas y  los escritores,  por la irreparable pérdida  de un buen hombre que tuvo la valentía de hacer  oír su voz  y su palabra, en un país tan carente de valores y necesitado de  personas  como él”.

De esta manera me enteré de la partida de nuestro querido artista, el poeta Ricardo Lindo, quien venía padeciendo de una penosa enfermedad, que terminó con su vida física, por cierto, ese domingo 23 de octubre, un día maravillosamente azul, con una mañana donde los vientos jugaron con los transeúntes de la ciudad de Santa Tecla. Caprichosos y agresivos, invadiéndonos con sus remolinos de polvo y de hojas secas

Conocí a Ricardo hacia 1983, en un recital, en el entonces, Museo Nacional “David J. Guzmán”. Ahí, entre el público, estábamos un grupo de jóvenes escritores. Posteriormente, Ricardo nos invitó a  la buhardilla donde vivía, en una antigua casa de la colonia Flor Blanca, y de esta manera comenzó una jornada de veladas nocturnas donde la poesía, la tertulia y la bohemia hicieron de las suyas.

Ricardo tuvo la generosidad de prologar mi primer cuaderno de versos, en 1987. Si alguien fue próximo con los poetas de mi generación y de las posteriores, ese fue don Richard. Tenía la virtud de escuchar y de leer nuestros escritos con un silencio, con una sonrisa, y con una palabra, que nunca fue larga, sino más bien justa y puntual.

Al igual que Salarrué, Ricardo, era  ajeno a todo lo que enturbia el corazón de la Patria Profunda. De él parecen suyas estas palabras del Gran Sagatara: “Yo amo a Cuscatlán. Mientras vosotros habláis de la Constitución, yo canto a la tierra y a la raza: La tierra que se esponja y fructifica, la raza de soñadores creadores que sin discutir labran el suelo, modelan la tinaja, tejen el perraje y abren el camino. Raza de artistas como yo, artista quiere decir hacedor, creador, modelador de formas (cosa práctica) y también comprendedor. La mayor parte de vosotros se dedica en su patriotismo a pelearse por si tienen o no derecho, por si es o no constitucional, por si será fulano o zutano, por si conviene un ismo u otro a la prosperidad de la nación”.

Ahora que Ricardo inicia su viaje hacia la Patria Profunda, hacia la Edad de Oro, recordé los versos del poeta, ante la muerte del escritor Mario Hernández Aguirre: “Amigo Mario, has muerto. / Los zopilotes trazaron círculos en torno tuyo, /y tú pasaste, Mario, como todas las cosas que pasan./(…)/ y en el Sena faltará tu mirada como falta una casa en el paisaje, / y tanta gente que tuvo casa en tu corazón/ estará huérfana de ti”. Buenas noches, entonces, don Richard, que descanse, como un auténtico príncipe de Cuscatlán.

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