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Santa eucaristía ofrecida por sacerdote Jesuita, Andreu Oliva S. J. rector de la universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” en honor a los jesuitas en la cripta de Catedral Metropolitana. Foto Diario Co Latino / Ricardo Chicas Segura

El Salvador no está dividido entre buenos y malos

La Compañía de Jesús y la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA) celebraron la vida de los mártires de la UCA, quienes este lunes 16 de noviembre conmemoran 31 años de su martirio a manos de elementos de las Fuerzas Armadas salvadoreñas.

Joaquín Salazar
@JoakinSalazar

Debemos trabajar para construir una nueva humanidad, para ello debemos empezar con desterrar de nuestros corazones el odio y el desprecio hacia quienes no piensen como nosotros”, dijo el sacerdote Jesuita y rector de la UCA, Andreu Oliva, durante la conmemoración del trigésimo primer aniversario de la masacre de seis sacerdotes jesuitas y dos colaboradoras.

Oliva enfatizó su discurso en que los mártires: Ignacio Ellacuría, Ignacio Martín Baró, Segundo Montes, Juan Ramón Moreno y Armando López. Junto al sacerdote salvadoreño Joaquín López, Elba y Celina Ramos ofrendaron sus vidas por la búsqueda del bien común, la paz, el diálogo y la unidad entre salvadoreños.

El rector de la UCA dijo “debemos negarnos a seguir fomentando la división y la polarización. Porque es una gran mentira que El Salvador está dividido entre buenos y malos. Es mentira que los buenos son los que piensan como yo y los malos los que no están conmigo”.

Padre Andreu Oliva, Rector de la UCA, en el marco de 31 años del aniversario de la masacre de los mártires de la UCA instó a la ciudadanía a trabajar por un país más unido y respetuoso, pese a las diferencias.
Foto Diario Co Latino/ Captura de pantalla.

El rector Oliva explicó que hay que negarse a seguir con esta retorica agresiva, que pretende destruir a los que tienen ideas distintas. Los salvadoreños deben vivir con una actitud de respeto y de tolerancia para con todos y aprender a dialogar a conversar sin fanatismos y sin creerse poseedores de la verdad, ya que “nadie tiene toda la verdad, todos tenemos un poco de verdad”, sostuvo.

Además, agregó que “las diferencias no deberían de dividirnos nunca, al contrario, nos debe de ayudar a reconocer la belleza y la singularidad del otro, debemos trabajar para promover una sociedad basada en el verdadero amor, la justicia y esperanza. Si queremos fomentar la fe, amor, la paz y unidad, que puede parecer un ideal utópico, pues es lo contrario a lo que vemos en una gran parte del discurso político que estamos escuchando en este país y el mundo entero”.

Este año, por la pandemia por COVID-19, la UCA no realizó la tradicional peregrinación, no obstante, a través de la radio y redes sociales se realizaron actos conmemorativos.

“Este año no pudimos caminar juntos con nuestros farolitos encendidos para conmemorar un aniversario más sobre la vida de nuestros mártires de la UCA. Sin embargo, no podíamos dejar de dar gracias por la vida de nuestros mártires”, comentó Oliva.

Pese a ello, en estas circunstancias en la que vive la sociedad es necesario y urgente mantener encendida la llama viva del amor, la esperanza, la verdad y la justicia. Celebrar la vida que estos seis hombres y dos mujeres, junto a otros cientos de mártires, hombres y mujeres, a quienes les arrebataron la vida por el delito de amar, de querer un mundo más humano, más justo, una sociedad que no excluya ni margine a nadie.

“Los mataron por seguir viviendo el ejemplo de Jesús El Nazareno, por amar y seguir a nuestro señor Jesucristo, por eso estamos aquí hoy porque su vida y su entrega nos inspiró y nos sigue inspirando, porque son fuente de esperanza y de vida para todos aquellos que deseamos una sociedad unida, en la que prevalezca el amor por sobre el odio. El servicio por sobre el poder, la verdad sobre la mentira, la paz sobre la violencia la justicia por sobre la injusticia”, afirmó Oliva.

La conmemoración recordó las peregrinaciones más significativas en las instalaciones de la UCA.

Además, de los significativos conciertos que acompañaron cada año la vigilia que se realiza en honor a los mártires UCA. L

a Pandemia fue uno de los ejes principales de esta conmemoración en la que se dejó claro que el COVID-19 demostró que no existe diferencias entre razas, credos o condición social del único cuerpo que complementa la sociedad.

“Hemos visto la fragilidad de nuestra sociedad, tanto en este país como en el mundo entero. La injusticia económica que causa pobreza, violencia y migración, para encontrar unas mínimas condiciones de vida. el Crecimiento de la desigualdad entre una mayoría y unos pocos, los pobres son cada vez más pobres y los ricos más ricos.

La globalización de la indiferencia en la que nuestros corazones se endurecen ante el sufrimiento”, agregó Oliva.

Para este domingo, la Compañía de Jesús se tomó las instalaciones de la Cripta de Catedral Metropolitana, donde se dedicó un espacio a la conmemoración, recordando al Obispo Mártir San Oscar Arnulfo Romero, quién fuera un ejemplo de lucha para los mártires de la UCA en la búsqueda de la verdad, la justicia y la paz social.

“Esta realidad injusta y dolorosa debe mover a nuestros corazones a la razón y misericordia… Los mártires de la UCA lucharon para que las mayorías tuvieran vida y vida en abundancia. lo hicieron sabiendo que en ello se jugaron su propia vida”, enfatizó.

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