Don Rafael Romero

Marlon Chicas 

El Tecleño Memorioso

 

Santa Tecla, recuerda con agrado a algunas personas que, por su carácter, solidaridad o forma de ser, se ganaron el corazón de los habitantes de esta localidad. En su libro “Santa Tecla, la historia y los cuentos” de Ernesto Rivas Gallont (+), se evoca a don Rafael Romero (+), quien se desempeñó como gerente de la fábrica de velas y jabones La Favorita. Aún esta fresca en la memoria de los tecleños las horas de entrada y salida de los obreros de la fábrica en mención, la que era señalada por un agudo pito que se escuchó por toda la ciudad.

Escudriñando algunos documentos proveídos por el buen amigo Félix Sánchez hace algún tiempo, encontré un escrito sobre don Rafael Romero, tecleño de pura cepa, quien administró dicha fábrica, la que era propiedad de H de Sola y Cía. Ubicada en sus extintas instalaciones de la intersección de la 4ª calle poniente y 8ª avenida sur de esta ciudad.

Rafael Romero, nació en 1889 en esta ciudad, se caracterizó por ser un gran admirador de Santa Tecla la que, fundada en 1854 con sus antiguas calles empedradas y envidiable clima, la que próximamente cumplirá 169 años de tal efeméride. En sus remembranzas evocó que fue a partir de 1930 que Santa Tecla inició su camino hacia la prosperidad, sin perder “su esencia de serenidad y recato de suave decencia democrática” como él decía.

En 1915 entró a trabajar a La Favorita, en la que el personal se regía por el lema de sus fundadores “calidad y solo calidad” lo que se ponía de manifiesto al momento de producir jabones, que gozaron de calidad internacional en centro y sur américa, entre ellas Lux y Camay Dial.

Una de las aficiones de don Rafael Romero fue la colección de suplementos dominicales de un prestigioso periódico del país, con los que formó su biblioteca personal, las que empastó con esmero para su conservación, convirtiéndose en una importante fuente de consulta de sus amadas nietas, con las que vivió en su casa de habitación, de dicha hemeroteca se desconoce su paradero.

En torno a su afición de coleccionista de magazines con contenido científico, turístico, filosófico entre otras, gustó de leer artículos de escritores americanos y europeos, galardonados con premios “Nobel y Pullitzer”, entre otros reconocimientos, lo que le permitió conocer otras culturas como la japonesa, italiana, española, india, alemana entre muchas otras.

Don Rafael Romero mostró siempre una salud envidiable a prueba de todo, por lo que siempre hizo eco de la famosa frase latina “Mens sana corpore sano” otro aspecto a resaltar en nuestro personaje, fue su cualidad de servicio al necesitado, alegría y capacidad de conversación. Cómo olvidar sus finas camisas de marca, que siempre portó con orgullo, gracias a su trabajo y esfuerzo.

¡Don Rafael Romero, otro tecleño destacado!

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