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DE LAS BIOGRAFÍAS Y LAS AUTOBIOGRAFÍAS –UNA DIGRESIÓN–

Mario Castrillo

Escritor

 

Hace poco tiempo Armando Solís presentó su segundo libro autobiográfico, and De labore Solís (2015). Siempre viendo hacia el pasado de este artista y pintor, see en 1984 publicó su primer esbozo biográfico “Biografía común y corriente”. Así nos enteramos de la vivencia con su madre espiritista, Julia Morán, conocida en el mundo de los médium como Lily. Y de sus estudios, de sus odios y sus viajes, sus planteamientos pictóricos, sus opiniones políticas, las relaciones con los artistas de su tiempo y lugar, y de sus amorosos amores.

Hay vidas que han transcurrido en el misterio como los años primeros de Pitágoras, aunque después lleguemos a acercarnos mucho –nunca es mucho en lo que respecta a la vida de un hombre- a lo que haya de conocerse de él. Se afirma que en el siglo I el historiador chino Su-ma-chi´en escribe una serie de biografías en un volumen denominado Memorias históricas. Incorpora lenguaje vernáculo y anécdotas que brindan carácter a sus personajes, el chino aquel. En esto se adelantó a Plutarco. En sus Vidas Paralelas, Plutarco valora anécdotas y relatos de la vida cotidiana de aquellos sobre los que escribe. Valora así mismo la educación que esta persona haya recibido. Plutarco indaga y nos muestra la vida de un personaje romano y de un personaje griego. Nos habla de ellos bastamente. Luego compara sus rasgos más destacados. En la Edad Media, san Agustín de Hipona escribe sus Confesiones. Un diálogo apasionado  y ardiente en su inquietud de indagar con su Creador lo que le es dado conocer a un mortal sobre el conocimiento y el amor, la memoria y presencia, la sabiduría, si es posible alanzarla. Santo Tomas, en cambio, busca el camino sinuoso de concertar el dogma religioso con la razón. Tomás no escribió una autobiografía propiamente dicha, si una serie de manuscritos denominados Suma Teológica. Ambos filósofos pilares para comprender la Edad Media y su largo recorrido de diez siglos prolongadamente.

En otro siglo, el italiano Giorgio Vasari se dio en escribir la “Vida de los mejores arquitectos, pintores y escultores italianos”. Ilustrativa de los descubrimientos en el mundo del arte es estas biografías. Ahí conocemos sobre el volumen logrado por la aplicación del claroscuro, sobre la perspectiva geométrica obtenida por las Ciencias Exactas y la perspectiva alcanzada por el empleo del color y del canon. A través del Canon sabemos que la figura humana constaba de ocho unidades cuya medida era la cabeza, a diferencia de Dionisio, que consideraba la medida del cuerpo humano en nueve cabezas o de Lisipo quien razonaba que el canon de 10 cabezas era el adecuado, alargado descomunal como  las figuras del Greco y  de Amadeo Modigliani.

La biografía se mezcla con la historia en “Momentos estelares de la humanidad”, que Stefan Sweig inicia con la caída de Constantinopla en manos de los turcos y de lo que aconteció con ello. En la novela autobiográfica no es importante seguir un orden cronológico de lo que acontece en la vida de un ser humano. Podemos jugar con el laberinto infinito del transcurso del tiempo. Fouché, la biografía escrita por Stefan Sweig sobre este curioso peculiar personaje político carente de moral y escrúpulos, cuya única pasión es la ambición y la intriga durante la lucha del Imperio y la Revolución Francesa.  Fouché se mantiene incólume en su sitio al servicio de todos los hombres poderosos y de todas las ideas, sin distinción. Traidor de nacimiento, escurridizo, tránsfuga miserable, inmoral alimaña escurridiza, ese es Fouché. Nos enterarnos en  la autobiografía Leopoldo Trepper que Jeib,  Domb, Otto o  Gilbert fueron sus nombres en el tablero infinito de la Segunda Guerra Mundial. Cuando Rusia luchaba contra el fascismo, el intrépido espía soviético movía los hilos poderosos de la Orquesta Roja. Joseph Goebbels, otro biógrafo,  nos relata las luchas internas dentro del Partido para hacerse de un lugar al lado de Hitler,  a quien siempre mostro fidelidad. En Pobrecito Poeta que era yo, novela urbana que se desarrolla en San Salvador, Roque Dalton trabaja con la técnica del collage literario sobre su propia persona, el ambiente cultural y político de El Salvador de entonces; anécdotas de sus compañeros de la Generación Comprometida, y una premonición sobre su vida y su destino –si es que los destinos existen- al momento de su estadía en el país, antes de emigrar y retornar clandestinamente nueve años después la muerte a manos de sus propios compañeros de armas, en una humilde casa de barrio, implacable, minuciosa y puntual, le estaría esperando.

Fascinante  lo que la biografía y la autobiografía nos pueden enseñar sobre el ser humano y su conducta. El arte de escribir sobre las vidas de otros, y el de escribir sobre la vida misma del que escribe, esa es la biografía y la autobiografía. Así damos cuenta de enterarnos de las cavilaciones, las fobias, los días en que un sentimiento tormentoso amenazaba arrasarlo todo, lanzarlo a uno a fondo hacia su propia destrucción. Así nos enteramos de los fervorosos fervores, de las ansias, los ideales, los momentos aquellos en  que un viento favorable hinchaba propiciamente las velas. Las velas de ese barco que navega raudo y  veloz como un bólido, en el anchuroso mar que es el morir.

La vida de ciertos seres humanos observada por los ojos de otro ser humano totalmente diferente, a veces en el tiempo, en otra época, o en el carácter, esa es la biografía. Autobiografía es observarse drásticamente a sí mismo y empezar a escribir lo que se ve, lo que se piensa, lo que se siente de uno mismo y de su entorno.

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