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Castillo traicionado y amenazado

Isaac Bigio
Politólogo economista e historiador

El 1 de diciembre el Congreso peruano admitió la tercera moción de vacancia presidencial. De sus 130 integrantes, 73 votaron a favor de ello, 32 en contra, 6 se abstuvieron y 19 no votaron. De estos últimos 1 es el Presidente del Congreso, José Williams, quien pudiese inclinar la balanza a favor de la vacancia, pero 5 son ministros de este Gobierno y, por ende, opuestos a que este caiga.

Para poder remover al Presidente Pedro Castillo se requieren de 87 votos (más de 2/3 de todos los parlamentarios), cifra a la cual no es muy probable que lleguen los que anhelan un golpe parlamentario. Si agregamos a los 13 que no votaron (pese a no ser ministros o ser el jefe del Congreso), se llegaría a solo 1 de la «cifra mágica». Además, no todos los que han aceptado admitir dicha moción para que sea discutida en el pleno vayan a acabar apoyándola.
Pese a que el mandatario pueda sobrevivir este embiste, él queda muy debilitado y deberá asistir el 7 de diciembre a tratar de evitar ser echado de su puesto. Hasta ahora, había un bloque antigolpista compuesto por un tercio del congreso compuestos por 5 bancadas de izquierda. Esta muralla hoy se ha roto. Horas antes de esa votación en la comisión de constitución, Ruth Luque, la representante del izquierdista Cambio Democrático, votó con la mayoría de esta para pedir que se adelanten las elecciones generales. Y, en la noche, en el pleno, 4 de los 15 legisladores de Perú Libre se unieron a la derecha para votar a favor de admitir la moción de vacancia presidencial.
Estos son Waldemar Cerrón, Flavio Cruz, Margot Palacios y Anel Reyes. El primero es el hermano del secretario General y jefe del Partido, el Dr. Vladímir Cerrón, además de ser el Secretario de Ideología y el único de sus congresistas en pertenecer a la Comisión Política y al Comité Ejecutivo Nacional. Waldemar, además, se propuso ser Primer Ministro de Castillo. El segundo es el nuevo portavoz de la bancada de PL, cargo que desde julio 2021 al del 2022 lo ocupó previamenbte Waldemar.
De los otros 11 congresistas de PL, 8 votaron en contra, 1 se abstuvo y 2 no asistieron por ser ministras. PL ha demostrado ser el partido más partido de todos. Mientras que este abiertamente acaba de saludar el hecho de que ha duplicado su número de ministras en el Gabinete, sus 2 congresistas más importados han votado a favor de admitir que pase al pleno la moción que pide echar al Gobierno, donde tienen 2 carteras.

Cruz y Waldemar, con la derecha, a todo dar.

Waldemar he dicho que Castillo podría estar apuntando a ser un dictador y Cruz le ha acusado de golpista y desleal, y todo porque ha amenazado con cerrar el Congreso y, con eso, poder dar paso a que pierdan sus curules y prebendas. Mientras estos «izquierdistas» han puesto sus privilegios por encima de sus principios, Fuerza Popular no se divide, vota unánime y acaba de apoyar que se adelanten las elecciones generales (en las cuales ninguno de ellos pudiese ser reelecto y donde FP no tendría muchas chances tras haber sacado el 1% a escala nacional en las regionales y municipales del 2 de octubre).

Su hermano Vladímir escribe exactamente lo contrario, pues ha apoyado la petición de confianza (denegada) al saliente Primer Ministro, pide una nueva (para que nuevamente sea rechazada y Castillo pueda legalmente disolver el Congreso y llamar a nuevas legislativas), afirma que ya hay que dejar de estar a la defensiva y sostiene que no queda otro camino que cerrar el Parlamento.
Para la mayor parte de la izquierda, la actitud de Cruz y Waldemar puede ser vista como una traición a todo dar. Él se puede estar convirtiendo en la persona que más ha ido destruyendo a su partido. Si PL no se rompe o no entra en una guerra civil es porque el lazo entre hermanos es muy fuerte o hay un juego en pared (donde uno juega a ser el radical y el otro a sacar concesiones).
Castillo puede que se salve, pero PL no.
La mejor vía de evitar que el golpismo avance y se imponga es organizar ya grandes movilizaciones en la capital y el interior y una verdadera «toma de Lima» el 7 de diciembre.

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