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miércoles , 18 octubre 2017
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Canadá fue un analgésico
Los jugadores de la selección salvadoreña sub 20 festejan el gol que les dio la victoria sobre Canadá. Foto Diario Co Latino/CONCACAF.

Canadá fue un analgésico

@leiva_santilei

Los héroes no siempre están en primera fila y tampoco usan capa, drugstore de hecho aparecen de sorpresa para doblegar al villano y cambiar la historia.

Ayer el turno de ser héroe fue para Romilio Hernández.  El volante de contención cuscatleco cambió la frustración en aliento, thumb el infierno en gloria, clinic el llanto en risa, y la derrota por victoria.

Esperó, Hernández, el último minuto, esperó que el juego agonizará  para hacer su aparición prodigiosa. Así son los héroes , impredecibles, pero siempre llegan justo para recuperar una causa perdida.

Navegaba ayer El Salvador hacia una frustración más, estaba solo a centímetros de caer en la cascada de la derrota, de desbordarse al precipicio del desconsuelo cuando apareció Romilio con un gol tan milagroso y oportuno como el que anotó Sergio Ramos para el Real Madrid en la final en la Liga de Campeones. Fue el 3-2 a favor de El Salvador.

Aquel gol del zaguero merengue valió para alargar el partido y al final para regalar la “Décima” al Real Madrid. El de Romilio, de ayer, no alcanza para tales dimensiones, pero si para seguir soñando y avivar la llama de la esperanza de la lucha por un boleto al Mundial Sub20 nueva Zelanda 2015.

El mundial de Nueva Zelanda 2015 nos sigue quedando lejos, tanto como el país,  hay un océano de por medio (la selección de México), pero la victoria sobre Canadá, abre un riachuelo de esperanza.

Fue obra de Romilio el gol del triunfo, pero mal se haría el no darle crédito al resto del cuadro azul que se paró ayer sobre el césped del Montego Bay para enfrentar  al representativo de la hoja de maple.

No dio la Azul juvenil  un recital , le faltó comas y puntos al fútbol que practican los pupilos de Mauricio “Tuco” Alfaro, pero si dieron una lección de coraje y de pundonor para borrar de una vez por todas la penosa postal que regalaron en el partido ante Haití.

Obligados por las circunstancias y un mar de críticas sobre las espaldas, el combinado cuscatleco salió a la cancha con el deseo de devorarse a Canadá de un bocado, pero nada de eso ocurrió sino hasta el final del juego.

En el primer acto Canadá les dio la pelota como señuelo, les permitió gobernar  y conquistar los tres cuartos de cancha, pero montaba doble barricada metros antes  de su área grande, y ahí inmovilizó cualquier intento de ataque de los azules.

El mar de piernas norteamericanas impedía el libre tránsito de pelota, y a ello contribuía la falta de precisión en el pase y la carencia de sociedad del equipo criollo. Desacertados en el pase, sin verticalidad y profundidad, la opción de El Salvador se reducía a una genialidad o un tiro de larga distancia. El juego aéreo, aunque se contabilizaran 100 saques de esquina, tampoco era opción viable.

Canadá tampoco parecía interesado en ganar el juego. Un cabezazo de Cyle Larin fue el único anuncio serio en el arranque del juego. Eso antes que José Villavicencio sacará un remate cruzado, que Bryan Pérez probará de larga distancia, y que Álvaro Guardado avispara al meta Nolan Wirth con un zurdazo envenenado.

El primer tanto salvadoreño si llegó en una jugada insospechada. Bryan Pérez recibió un balón a las espaldas de los zagueros y pilló con un sombrerito al meta canadiense que salió apurado con la idea de cortar la acción.

Con esa relampagueante jugada llegó el descanso, 15 minutos para planear nuevas  estrategias de defensa y ataque. Nada estaba escrito aún.

De hecho tardaron más en volver a la cancha, en que las cosas volvieran a su estado normal. Canadá consiguió la paridad casi desde las duchas. Se corría el minuto ´47 cuando Hanson Boakai que se había reportado en el complemento se quitó a media defensa y fotografió al portero  Carlos Cañas para decretar el empate.

El 1-1 en el marcador también se reflejaría en adelante en la cancha, ambos cuadros se prestaron la pelota y marcaron un dominio alterno. Volvió El Salvador a pegar primero, y lo hizo con un misil de Villavicencio. El festejo de nueva cuenta fue efímero. Dos minutos habían transcurrido cuando  Kianz Froese (al ´79) decretó  el 2-2.

Serían 10 minutos de nervios y dientes apretados lo que se vivirían luego porque la Azul, sin un mañana por delante, adelantó líneas y apedreó la cabaña canadiense hasta conseguir el tanto que lo volviera del infierno al paraíso. Fue ahí cuando Romilio se enfundó el traje de héroe. El volante aprovechó un rechace de  Wirth a remate de Edwin Cuéllar para hundirla en la cabaña cuando el partido fallecía. Fue el cierre del telón a una película cargada de dramatismo en su escena final.

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