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Versos de Luis Antonio Chávez

Aun conservas la esperanza

Siempre te lo dije, mujer

que no vale la pena desesperarse

por el velero que nos arrebató el camino

y echó velas en altamar

de los recuerdos…

Te pronostiqué —como chaman-

que la aurora ocuparía otro sitial

pero vos, terca como nuestros abuelos,

creíste en los rascacielos y hasta

te persignaste cuando en el parque

te dieron rosas blancas en vez de rojas.

Fue el día aquel que la tormenta

dejó perforar el cielo con sus arcabuces

y otras canciones invadieron el dial.

Ese día hasta fuiste donde el cura

a pedirle agua de las siete quebradas

para alejar el ciprés de los recuerdos,

cambiaste los retratos en sepia

pintando las paredes con tonos

más alegres y hasta el balcón

lució otros ajuares.

Ahora que el pájaro guas

quiere desandar los caminos sacaste

los muebles para alejar la polilla

del pasado, pero te olvidas que el tiempo

ya maduró y en vez de mirtos

flores de plástico visitan los panteones.

Es que los muertos mujer

—como lo testimoniara Roque Dalton

“cada día son más indómitos—,

hoy te piden serenata

pues se han vuelto incólumes

ante el tiempo que les apremia.

Y aunque sabes que no hay marcha atrás

aún conservas la esperanza, por eso pregonas

a los cuatro vientos que las amapolas

deben visitar más seguido a este país

antes que el reloj se inmole de tanta espera…

Del libro

Poemas rescatados del olvido

Otra luz en mi camino

Allí te quedan mis ansias

las esperanzas cifradas en el tiempo

un reloj multiplicando auroras

y este gemir surcando mares.

Me voy a atar cabos a la angustia

para ver si así logro estivar peldaños;

ya tu fuego no es el mismo

-me disculpas- ni tu voz

sabe al verbo de los años.

Ya no esperes que la quena suene

igual que ayer

pues el verbo -por tu amor-

fue mal conjugado.

Me voy a navegar otros mares

mas no me importan las zarzas

del destino y tal vez otro canto

vuelva al cauce como la musa

que escondida está

en algún rincón de este cielo.

Te escribo

desde este rincón olvidado

donde la gruta no fue sino

un sin par de coces

no esperes más quimeras

que mis sueños

porque estos, por tu amor,

fueron truncados.

Espero que comprendas

que este verso surgió

formando aureolas en el tiempo

pero hoy me voy a hurgar entre los soles

y quizá otra luz encuentre en mi camino

para marcar entre tú y yo

otro destino…

1977

Del libro inédito

Poemas de la primera infancia

 

Paradojas del destino

De niño aprendí a luchar

contra las paradojas del destino.

Con los pies descalzos

pisé estos lugares ¡todo era bruma!

Mis ojos quedaron petrificados

al oír una voz que me decía;

“Eres el laurel en tu camino”

era una voz perdida en la estancia

o sólo era el eco

que presagiaba mi destino.

Ahora todo ha cambiado

sigo siendo niño

pero tengo que evadir las barreras

que se interponen en la vida

¡sigo siendo niño de mi humanidad!

lo grito a los cuatro vientos,

óiganme, soy el barco que guía

el timonel del tiempo abigarrado, que,

estremecido, deshace al tiempo

que se avecina porque el niño,

aun sabiendo de la crueldad

lucha incesantemente contra la adversidad…

Luis Antonio Chávez, 1981

Poemas rescatados del olvido

Gracias a César Ramírez (Caralvá)

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