Redacción Nacionales
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A más de 10 mil kilómetros de El Salvador, la figura de San Óscar Arnulfo Romero continúa inspirando comunidades de fe. En la localidad de Quitexe, en el norte de Angola, una pequeña capilla dedicada al santo salvadoreño se ha convertido en un símbolo de esperanza, reconciliación y compromiso con los más vulnerables.
La historia fue compartida este lunes por miembros de la comunidad católica de Quitexe durante una conexión con Encuentro con Julio Villagrán, en la que participaron el párroco Darío Elías João Baptista, la religiosa salvadoreña Dina Jordán y otras personas involucradas en el proyecto pastoral. Según relataron, la devoción a San Romero ha crecido de manera significativa entre los habitantes de la región africana, donde su mensaje de justicia social encuentra eco en una sociedad que aún enfrenta las secuelas de conflictos y divisiones culturales entre las aldeas, relato Sor Dina.
El padre Darío explicó que la construcción de la capilla surgió como un proyecto comunitario con recursos limitados. La iniciativa recibió apoyo de personas vinculadas a El Salvador como el también sacerdoe Edmundo Aguilar, y de comunidades católicas en Estados Unidos, lo que permitió materializar el sueño de contar con un espacio dedicado al arzobispo mártir salvadoreño.
“Decidimos que nuestra capilla llevara el nombre de San Óscar Romero”, relató el sacerdote angoleño, quien destacó que la elección respondió a la admiración por la vida y el testimonio del santo. Desde entonces, la afluencia de fieles ha aumentado y muchas personas llegan para orar y pedir favores por su intercesión, no solo católicos, sino también protestantes.
«El 13 de mayo de 2026 se cumplieron dos años de la consagración de esa humilde y sencilla capilla en la diócesis de Uije (Quitexe, Angola), escribió el padre Vicente Chopín en su cuenta de Facebook.
La presencia de Romero en Quitexe no se limita a la dimensión religiosa. De acuerdo con los responsables de la parroquia, la capilla se ha convertido en un espacio de formación espiritual y promoción de valores como la solidaridad, la justicia y la reconciliación. Incluso autoridades locales, miembros de las fuerzas de seguridad y líderes comunitarios han participado en actividades organizadas en torno a la figura del santo salvadoreño.
Uno de los elementos más llamativos de esta historia es el papel desempeñado por la hermana Dina Jordán, una religiosa salvadoreña que llegó a Angola en 2020 como parte de su misión pastoral. La religiosa recordó que antes de partir hacia África encomendó su viaje a San Romero y le pidió que la acompañara en su nueva etapa. Años después, esa inspiración se transformó en un proyecto concreto con la construcción de la capilla.

“Le dije desde el avión: ven conmigo a Angola, ven conmigo a África. Y verdaderamente se vino conmigo”, relató Jordán al recordar los orígenes de la iniciativa. La religiosa explicó que, junto con el sacerdote Edmundo Aguilea y las autoridades eclesiales de la zona, impulsó el proyecto para acercar el legado de Romero a las comunidades angoleñas.
Para la Iglesia católica local, el mensaje de San Romero resulta especialmente pertinente en una región marcada por los recuerdos de la guerra civil angoleña. Según Jordán, muchas personas que vivieron los años de conflicto aún conservan heridas abiertas y tensiones sociales que se reflejan en divisiones comunitarias y culturales.
En ese contexto, la figura del arzobispo salvadoreño es presentada como un referente de paz, fraternidad y unidad. “Ser cristiano quiere decir ser hermano”, resumió la religiosa al explicar el enfoque pastoral que desarrollan en la zona. El objetivo es fortalecer la convivencia y promover el diálogo entre comunidades que históricamente han vivido enfrentamientos o en rivalidades.
La capilla también ha despertado interés más allá de los fieles católicos. Integrantes de la misión señalaron que personas de otras denominaciones cristianas visitan el lugar y participan en algunas actividades, atraídas por el mensaje universal de Romero en favor de la dignidad humana y la justicia.
A más de cuatro décadas de su martirio, San Óscar Arnulfo Romero sigue trascendiendo fronteras. En una pequeña comunidad del norte de Angola, su legado se ha convertido en un puente entre África y El Salvador, demostrando que su llamado a defender a los pobres, construir la paz y promover la reconciliación continúa vigente en distintas realidades del mundo expresó, por su parte el sacerdote Juán Vicente Chopín.

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