Redacción Nacionales
@DiarioCoLatino
El sacerdote y teólogo Juan Vicente Chopin afirmó que la primera encíclica del papa León XIV representa una continuidad de la doctrina social impulsada por sus predecesores y constituye una reflexión profunda sobre los desafíos que enfrenta la humanidad en la era digital, sobre todo por la amenza de la “tecnocracia”.
Durante una entrevista en el programa “Encuentro con Julio Villagrán”, Chopin explicó que el documento pontificio retoma el legado del papa León XIII, autor de la histórica encíclica Rerum Novarum publicada en 1891, considerada el punto de partida de la doctrina social de la Iglesia. Según el sacerdote, la elección del nombre León XIV ya anticipaba una preocupación especial por los problemas sociales contemporáneos.
“El anuncio del Evangelio no puede olvidar la vida concreta de las personas”, destacó Chopin al explicar que la nueva encíclica rechaza la idea de que la Iglesia deba limitarse exclusivamente a asuntos espirituales y mantenerse al margen de los problemas económicos, sociales y políticos que afectan a la humanidad.
De acuerdo con el teólogo, la preocupación central del nuevo documento es el predominio de la tecnología sobre el ser humano, especialmente cuando esta se encuentra concentrada en manos de grandes actores privados con capacidad para influir en la política, la economía y la vida cotidiana de millones de personas.
Chopin señaló que, si en tiempos de León XIII el principal desafío era la cuestión obrera en medio de la dialéctica entre capitalismo y marxismo, hoy la amenaza radica en el poder que ejercen las tecnologías digitales y la inteligencia artificial sobre las sociedades contemporáneas. Según explicó, la encíclica sitúa este debate en el contexto de la denominada Cuarta Revolución Industrial, caracterizada por el internet, la automatización y el desarrollo acelerado de sistemas inteligentes.
El sacerdote describió la evolución histórica de las sociedades humanas como un tránsito desde culturas “mitocéntricas”, centradas en los mitos, hacia épocas “teocéntricas”, dominadas por la religión, posteriormente “antropocéntricas”, donde la razón humana ocupó el centro de la vida social, hasta llegar a la actual etapa “tecnocéntrica”, en la que la tecnología se ha convertido en el principal referente cultural.
En este contexto, advirtió que la Iglesia no se opone al desarrollo tecnológico. Por el contrario, reconoce sus beneficios para la medicina, la investigación científica y la organización de la vida social. Sin embargo, cuestiona los usos políticos y económicos que pueden derivarse de una concentración excesiva del poder tecnológico.
“La tecnología no es el problema. El problema es cuando se utiliza para dominar, controlar o manipular a las personas”, resumió Chopin durante la entrevista.
Uno de los aspectos que el sacerdote destacó del documento es la preocupación por la acumulación de datos personales en manos de grandes corporaciones digitales. Según explicó, la iglesia advierte sobre el riesgo de que la información generada por millones de usuarios sea utilizada con fines de control político, económico o social.
La encíclica también incorpora reflexiones sobre democracia y verdad. Chopin destacó especialmente el numeral 134 del documento, donde León XIV cita a la filósofa alemana Hannah Arendt para advertir que el desinterés por la verdad puede conducir gradualmente al totalitarismo. Según el sacerdote, el pontífice alerta sobre sociedades donde los ciudadanos pierden la capacidad de distinguir entre hechos y ficción, situación que debilita las instituciones democráticas. En este sentido, el ciudadano deja de ser tal y se convierte en “subdito”.
Para Chopin, esta reflexión resulta especialmente relevante en una época marcada por la desinformación digital, la propaganda y la manipulación. El sacerdote sostiene que la tecnología puede convertirse en un instrumento para moldear percepciones colectivas y condicionar decisiones políticas si no existen mecanismos éticos y democráticos de regulación.
Otro concepto central analizado por el teólogo es el llamado “totalitarismo tecnocrático”, entendido como una forma de poder basada en el control de la información, los algoritmos y las plataformas digitales. Según explicó, el documento recoge preocupaciones planteadas desde hace décadas por pensadores como Hannah Arendt y Günther Anders sobre los riesgos de una sociedad gobernada por la lógica tecnológica por encima de los valores humanos.
No obstante, la encíclica concluye con un mensaje de esperanza. Chopin destacó que León XIV considera el mundo digital como una oportunidad para la evangelización, la educación y el encuentro humano. El documento llama a formar ciudadanos capaces de utilizar la tecnología de manera responsable y ética, sin perder de vista la dignidad de las personas y el bien común.
Asimismo, el pontífice advierte sobre las corrientes transhumanistas y posthumanistas que plantean superar o reemplazar la condición humana mediante tecnologías avanzadas. Frente a ello, reivindica la centralidad de la persona y la necesidad de establecer límites éticos al desarrollo tecnológico.
En palabras de Chopin, la principal enseñanza de la encíclica es que la humanidad se encuentra en una encrucijada histórica: aprovechar la tecnología para mejorar la vida de las personas o permitir que se convierta en un instrumento de dominación.
Diario Co Latino 134 años comprometido con usted
Debe estar conectado para enviar un comentario.