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Según las organizaciones, el uso de semillas resistentes, fertilizantes foliares y la asistencia técnica fortaleció la producción durante un año marcado por condiciones climáticas adversas. Foto Cortesía 

Siembra adelantada y semillas de alto rendimiento garantiza la cosecha:

Saúl Méndez

Colaborador

Mateo Rendón, coordinador nacional de la Mesa Agropecuaria, atribuyó parte del éxito de la siembra de esta temporada al uso de semillas de alto rendimiento proporcionadas por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), a través del Programa de Aumento a la Producción.

«La semilla de frijol que utilizamos tiene varias características que han sido determinantes para los resultados obtenidos. La primera es que es de ciclo corto, ya que alrededor de los 40 días comienza la etapa de floración. Además, requiere una menor cantidad de agua para su desarrollo y presenta una alta resistencia a los períodos de sequía. Por esa razón, las principales zonas productoras de frijol trabajaron con esta variedad», afirmó.

En el caso del maíz, explicó que se utilizaron variedades de alto rendimiento con capacidad para soportar entre 25 y 30 días sin recibir agua.

«Esa fue la estrategia que implementamos. Aunque en algunas zonas del país hubo sequía, en otras se registraron lluvias, por lo que optamos por semillas adaptadas a esas condiciones climáticas variables», indicó.

Rendón señaló que estas variedades, además de tolerar períodos prolongados sin agua, resisten mejor las altas temperaturas. Explicó que una de sus principales características es que poseen hojas más gruesas y de textura áspera, lo que reduce la penetración directa de los rayos solares y disminuye el impacto del calor sobre la planta.

«Eso es parte de lo que hemos logrado con el Programa de Aumento a la Producción: disponer de semillas adecuadas para enfrentar los efectos del cambio climático», destacó.

Añadió que el uso de fertilizantes foliares también ha fortalecido la protección de los cultivos frente a las altas temperaturas registradas en el país. Durante este período, los termómetros alcanzaron entre 38 y 40 grados Celsius en distintas zonas del territorio nacional, desde La Unión hasta Ahuachapán.

Por su parte, Carlos Rodríguez, secretario general de la Asociación Nacional de Trabajadores Agropecuarios (ANTA), explicó que muchos pequeños agricultores esperaron sembrar en la época tradicional porque no preveían que la sequía se prolongaría. No obstante, aseguró que la producción de los agremiados prácticamente ya está garantizada.

«En este momento, la canícula se ha sumado a las condiciones de sequía y las lluvias son cada vez más irregulares. En algunos sectores cae una tormenta aislada, mientras que en muchas otras zonas ya no llueve. Sin embargo, la cosecha ya está asegurada», sostuvo.

«Como organizaciones, tanto la Asociación Nacional de Trabajadores Agropecuarios (ANTA) como la Mesa Agropecuaria, podemos decir con satisfacción que hemos cumplido el objetivo y que existe producción suficiente para contribuir a garantizar la alimentación del pueblo salvadoreño», expresó.

Rodríguez recordó que la decisión de adelantar las siembras fue cuestionada por diversos sectores.

«Demostramos que la estrategia no falló. En su momento hubo preocupación y recibimos críticas por orientar a los productores a sembrar entre finales de abril y principios de mayo. Durante casi cuatro décadas, la práctica habitual fue iniciar las siembras entre el 15 de mayo y junio», agregó.

El dirigente agropecuario advirtió que ese modelo tradicional de producción ya no responde a las condiciones climáticas actuales.

«Si continuamos sembrando bajo ese esquema, corremos el riesgo de no obtener cosechas. Por eso, como organizaciones, nos sentimos satisfechos de haber impulsado esta estrategia, que hoy nos permite contar con una producción agrícola exitosa», afirmó.

Asimismo, Rendón explicó que los cultivos se encuentran en la fase de maduración, por lo que la producción prácticamente está asegurada.

«Salvo un evento climático extremo, la cosecha ya no corre un riesgo significativo», aseguró.

Las organizaciones también estimaron que han logrado asegurar alrededor de 135 mil manzanas de maíz.

«Quienes deseen comprobarlo pueden visitar zonas productivas de Santa Ana, como la cooperativa La Presa, con aproximadamente 2,500 manzanas cultivadas, o la cooperativa El Porvenir, en San Raimundo, donde también se trabaja una extensión similar. En esas áreas es posible constatar la magnitud de la producción», aseveró.

Con base en las evaluaciones de campo, proyectaron un rendimiento promedio de 90 quintales por manzana de maíz. Este cálculo responde al desarrollo que presentan las mazorcas, muchas de las cuales muestran un excelente llenado de grano.

«Incluso, existen parcelas que podrían alcanzar rendimientos de entre 110 y 120 quintales por manzana; sin embargo, para efectos de la proyección nacional mantenemos un promedio conservador de 90 quintales», manifestó.

«Con una superficie cultivada de 135 mil manzanas y ese rendimiento promedio, estimamos una producción cercana a 12 millones de quintales de maíz», aseguró.

Rendón explicó que, de acuerdo con el Informe Agropecuario del Banco Central de Reserva, el consumo anual de maíz en El Salvador ronda actualmente los 12 millones de quintales, destinados principalmente a la elaboración de tortillas y pupusas. Agregó que esta cifra es inferior a las estimaciones de años anteriores, cuando se calculaba un consumo de 18 millones de quintales, debido a los cambios en los hábitos alimenticios de la población.

«En el caso del frijol, se cultivaron 30 mil manzanas. En varias zonas del país la cosecha ya comenzó y algunos productores reportan rendimientos de hasta 35 quintales por manzana», destacó.

Sin embargo, para la estimación nacional utilizaron un promedio de 30 quintales por manzana, lo que representa una producción cercana a 900 mil quintales de frijol.ç

A ello se suma la producción de hortalizas. Actualmente, se contabilizan 3,600 manzanas sembradas con cultivos como tomate, cebolla, chile y papa. Parte de esta producción se desarrolla a cielo abierto, mientras que otra se cultiva mediante sistemas de macrotúneles y casas malla, lo que ha permitido mantener una oferta más estable durante el año.

«Según nuestras estimaciones, esta producción garantiza aproximadamente el 70 % del consumo nacional de hortalizas. Si bien aún no se alcanza la autosuficiencia, consideramos que la estrategia implementada representa un avance importante para reducir la dependencia de las importaciones y estabilizar la oferta de estos productos en el mercado nacional», indicó.

«Estamos convencidos de que la decisión de adelantar las siembras fue acertada. Si hubiéramos esperado hasta mediados o finales de junio, como tradicionalmente se hacía, las condiciones climáticas habrían comprometido seriamente la producción», expresó.

Según las organizaciones, esta fue una decisión técnica sustentada en los análisis y proyecciones de organismos especializados en cambio climático y en el acompañamiento del equipo técnico del Ministerio de Agricultura y Ganadería.

«Cuando anunciamos esta estrategia y comenzamos a sembrar en los últimos días de abril, muchos cuestionaron la decisión e incluso afirmaban que los cultivos se perderían por la falta de lluvias. Pero los resultados obtenidos demuestran que la medida fue acertada y permitió asegurar una parte importante de la producción nacional de granos básicos y hortalizas», concluyó Rendón.

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