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Roque Dalton 44/84: la ignominia de la tumba desconocida

Tania Primavera

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Sábado diez de mayo de 1975.  En los alrededores del Barrio Santa Anita de San Salvador.  En la ciudad donde todos saben de él, de sus letras, de su osadía de ser. Ser. Estás ahí, recluido, entre tus amigos del ERP, de quienes esperas la solidaridad y confianza. Cautivo vos, encerrado vos, que amas la libertad. Estas ahí, en ese día de las madres, en ese diez de mayo. Recordando quizás a mamá: María García.

Mil fotos en tu cabeza, mil recuerdos pasan en el día que no creías llegaría la muerte tan mencionada en tus letras, tan aceptada. Piensas en Aída Cañas, la madre y esposa, en esos niños tuyos y de ella, Roquito, Juan José y Jorge. En su vida llena de exilios, y de retornos, en la revolución ante todo, lograr cambiar El Salvador.

El juicio por espía, por traidor, por qué se yo… aun no queda claro. La condena de muerte a  Roque Dalton  y José Armando Arteaga “Pancho”. Torturas. Vejación…

El Disparo. ¿A qué hora? Qué detalles hay. ¿Quién dispara? Lo saben bien. Su secreto devela una verdad. Mueren. ¡Que mueran! El cuerpo tuyo Roque, el cuerpo de Pancho. ¿Dónde están? ¿Dónde estas Roque? ¿Dónde está tu compañero Pancho? ¿En El Playón? ¿En el corazón del mundo al centro del mundo?  La ignominia de la tumba desconocida. La ignominia: ofensa grave que sufre el honor, la dignidad.

Mientras, el 9 de mayo de 2016, por el  decreto legislativo  No. 374, declararon el Día Nacional de la Poesía en El Salvador, en tu cumpleaños, cada 14 de mayo. En 2019, el MUPI hace una nueva exposición: “Roque Dalton: bajo el sol de mayo” …

El espectro. Tu espectro reina. Del silencio y del olvido. Aun estas presente. Estas aquí entre nosotros. Descansa en paz. La poesía de todos. Vos sos de todos.

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En medio del silencio, es alta hora de la noche, abro las ventanas y veo en la oscuridad.  Llovió. No fue esa tormenta que sos vos Roque, solo fue leve. Esperaba la tormenta, esperaba ansiosa salir a mojarme bajo la lluvia, y descalza. Entro a la noche, y ya que desperté, la aprovecho. Voy a la habitación de los libros, mares desordenados que aun aspiro catalogar poco a poco, encuentro muchos que aun no leo, poesías y poetas sin conocer, historias perdidas. Aun hay mucho que no se de vos. Mucho por ver, por leer, por buscar. Me atrevo ahora a marcharme con vos. A hacer de estas letras alguna luz alguna marca.

Fue mayo el que vio nacer la luz de tus ojos. Tu madre es María García, pero también sos hijo de la poesía.  Naciste en el tiempo cuando la tierra cuscatleca, recibe las lluvias tropicales, para dar después sus frutos. Así llegaste Roque, aquel 14 de mayo de 1935.

Tu madre, una enfermera. Y tu padre,  Winnall Dalton, nacido  Arizona, EEUU, en 1894. De él se conoce que salió de su país joven, estuvo en Honduras, y luego se casa con una salvadoreña, y accede a la élite local, ya que se convierte en terrateniente. Winnall, para ese entonces trabajaba y vivía en El Salvador.  En un hospital se conocieron con María. Él fue herido tras un altercado. Tuvieron un romance, y naciste vos. El único hijo de María, Roque Antonio García, sin ser Dalton aun, hasta años después: sos ROQUE DALTON.

Creciste en la casa materna ubicada en la calle 5 de Noviembre, San Salvador, en la que también había una tienda de nombre «La Royal». El rótulo en la casa sigue ahí.

Ingresaste al exclusivo  Kindergarten “Santa Teresita de Jesús”, gracias al apoyo de tu padre. Desde muy joven escribías. En 1952, te gradúas del colegio Externado San José, y por tu destacado rendimiento académico fuiste  elegido para dar el discurso en nombre de los estudiantes.

El fruto de tu pensamiento, agitó tu corazón joven y la pluma en tu mano no dejó jamás de inspirarte. Tus temas: El Salvador, el pueblo, la política, el amor… Desarrollaste con maestría la poesía, la narrativa, el ensayo, la dramaturgia, la investigación histórica, el periodismo y el testimonio.

Los amigos eran parte de tu alegría y de tu volcán convertido en palabra.

Al terminar tus estudios en el Externado. Decidiste estudiar Leyes. Gracias a la ayuda de  tu padre, te diriges a Chile, y en 1953 te inscribes en la Universidad de Chile. Ahí tienes contactos con otras doctrinas como el comunismo. Haces amigos comunistas, sin saber vos que eso eran. Cambiando y ampliando tu pensamiento a socialcristiano. Eso cambiaria después, estando en ese país, acudes a entrevistar a Diego Rivera, el pintor muralista mexicano y comunista. Pero Diego, al preguntarte la edad, y qué ideología tenias, respondes que socialcristiano y tenías 18 años. ¿Ha leído a Marx? No, no lo he leído. Es así, como te niega la entrevista. Resignado, mejor comenzaste a estudiar la obra de Karl Marx y los murales del pintor.

Después de once meses, regresas a El Salvador. En 1954, ingresas en la Universidad de El Salvador. Con nuevos instrumentos ideológicos. Entras en la Asociación General de Estudiantes Universitarios (AGEUS), siendo ahí un destacado activista estudiantil.  En 1955 colaboras con el periódico El Independiente. Con 19 años, en febrero de 1955, contraes matrimonio con Aída Cañas, a quien conocías desde niño. Procrean a sus tres hijos, que nacen entre 1955 y 1959.

Devorabas libros, escribías poesía en servilletas, a toda hora, como si el tiempo se acabara; el conocimiento era tu búsqueda. A mediados de los años cincuentas, vos con veinte años, y San Salvador era otro, que se fue para no volver. Viajo en el tiempo, y te encuentro en los cafés del centro, entre la universidad y la bohemia, emergía tu generación.

En 1956 integras el Circulo Literario Universitario. Los trabajos de este grupo conformado por Roberto Armijo, José Roberto Cea, Manlio Argueta, Tirso Canales,  aparecieron en el suplemento Sábados de Diario Latino. Participas en los desfiles bufos. En este año de 1956,  ganas  el Premio Centroamericano de Poesía de la universidad, con el trabajo Mía junto a los pájaros. Escribes junto a tu amigo guatemalteco, Otto René Castillo quien se refugia en El Salvador, tras el golpe de Estado al presidente guatemalteco Jacobo Árbenz.

Ya caías mal por tu rebeldía, entre la transición de los presidentes Osorio, a Lemus, publicas en la revista La Jodarria tus escritos políticos.

En 1957 viajas con fondos que reuniste, a Moscú, Unión Soviética (URSS), al VI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes. Junto a cuatro compañeros mas, tienen una brillante participación. A pesar del peligro que existía al visitar este país, por “ser comunista”, fueron. Logras conocer a escritores como Miguel Ángel Asturias, Graham Green, entre otros. Este viaje fue muy importante.  Ya en El Salvador, decides ingresar al Partido Comunista de El Salvador, PCS, por medio de  tu amigo Otto René Castillo.

Acerca de el viaje a la URSS existe un manuscrito que transcribí en el Museo de la Palabra y la Imagen (MUPI), donde confirmas lo siguiente:

Creo que el acontecimiento más importante de mi vida ha sido el viaje, efectuado en 1957, a la Unión Soviética, en cuyas Repúblicas de Rusia, Ucrania y Georgia permanecí dos meses y medio invitado por la Unión de Escritores Soviéticos. No me es dable prever por ahora hasta dónde llega dicha importancia más no tengo reparos en considerar que es la de un punto de partida sumamente esperanzador. No creo hasta la fecha haber hecho más que el simple mantener viva la inquietud y la honradez pero creo para el futuro en la palabras de Ostrovsky – a caso las más grandes que se hayan escrito nunca: “Lo más preciado que posee el hombre es la vida. Se le otorga una vez y hay que vivirla de forma que no se sienta un dolor torturante por los años pasados, para que no queme la vergüenza por el ayer vil y mezquino y para que al morir se pueda exclamar ¡Toda la vida y todas las fuerzas han sido entregadas a lo más hermoso del mundo, a la lucha por la lucha por la liberación de la humanidad!”.

En 1958, ganas el segundo lugar de los Juegos Florales de San Salvador con la obra Doce poemas. En esas épocas, frecuentabas a los escritores Oswaldo Escobar Velado, y a Pedro Geoffroy Rivas. Incrementas tus colaboraciones literarias en diversas revistas. La censura a vos continúa, te siguen los pasos. No sos grato para muchos.

Mientras, el 1 de enero de 1959, gana la Revolución Cubana. Eso influye mucho en el pensamiento de jóvenes, aunque era peligroso decirlo abiertamente. Trabajas como redactor  en televisión invitado por el periodista y escritor Álvaro Menen Desleal, y en ese año de 1959 asisten a cubrir la reunión de consulta de cancilleres de la OEA. En otra ocasión, te invitan a Guatemala los estudiantes de la Universidad San Carlos, y donde vas, y te capturan, y te expulsan, al venir al país de nuevo.

Un día, llega a mis manos un documento, y Carlos Henríquez Consalvi (Santiago),  me dice, “transcribe esto”. Era un documento, que recibió en donación anónima el MUPI, la Declaración de Roque Dalton sobre la participación que tuvo en sucesos del 2 de septiembre de 1960, supuestamente en actos de rebelión en contra del gobierno. ¡Está tu firma ahí! Toque la firma, sentí tu fuerza. El acta estaba fechada el 17 de octubre de 1960. Ese documento de casi 50 páginas, en parte lo publicó el museo en su Revista Trasmallo #8: Roque Dalton 80 años. Ahí leía e iba transcribiendo y conociendo tu humor negro, tu sabiduría. Un Roque de 25 años, que no se derrumbaba ante las preguntas, las intervenciones por los sub-sargentos de la Guardia Nacional. Roque cautivo. Se le acusaba de muchas cosas. Cosas que ahora nos dieran risa.

En las calles, acciones de la población diversa que desembocaron en el derrocamiento del presidente José María Lemus. Siempre la ironía, la irreverencia, la palabra, la bohemia. Por tus ideas, fuiste encarcelado varias veces y condenado al exilio. Expulsado en 1961. Por el Directorio Cívico Militar. Gracias a México, que logras exiliarte en ese país. Ahí y en ese año, es donde realizas la publicación La ventana en el rostro.  Viviendo en México, asistes a la Conferencia de los Pueblos en la Habana, Cuba; y te quedas un año ahí. En Cuba es muy abundante tu trabajo, y dedicas a ser un escritor. Sos una voz, que ve al sol y a la primavera jugar con la libertad.

Pausa aquí, realmente en un recuento, tus libros publicados son:

•Mía junto a los pájaros, plaquette, San Salvador, 1957.

•La ventana en el rostro, poesía, México, 1961.

•El turno del ofendido, poesía Casa de las Américas, La Habana, 1962.

•El mar. Variaciones, poesía, Ediciones La Tertulia, La Habana, 1962.

•El Salvador, monografía, Casa de las Américas, La Habana, 1963.

•César Vallejo, Cuadernos de la Casa de las Américas, La Habana, 1963.

•Los testimonios, poesía, Ediciones Unión, La Habana, 1964.

•Taberna y otros lugares, Casa de las Américas, La Habana, 1969.

•Miguel Mármol. Los sucesos de 1932 en El Salvador, testimonio, Editorial Universitaria Centroamericana, Costa Rica, 1972.

•Pobrecito poeta que era yo…, novela, Editorial Universitaria Centroamericana, Costa Rica, 1975.

•Poemas clandestinos, El Salvador, 1975 (Universidad Autónoma de Puebla, México, 1980).

•Las historias prohibidas del Pulgarcito, Siglo XXI, México, 1974.

•Un libro levemente odioso, con prólogo de Elena Poniatowska, La Letra Editores, México D.F., 1988.

•Un libro rojo para Lenin, Editorial Nueva Nicaragua, Managua, 1986.

•Últimos poemas, Nuestra América, Buenos Aires, 2005.

Vivís para siempre en el “Poema de Amor”, casi un himno, la ofrenda mas hermosa a tu pueblo. Y de seguro… otros libros en tu mente quedaron sin escribirse.

El año 1964 retornó a El Salvador de nuevo…

Hace unos años, entrevisté a un amigo tuyo, el pintor Ricardo Aguilar Humano, donde me cuenta las horas anteriores a otra de tus capturas. Se la envié a Juan José Dalton y se llama “La ofrenda de cinco colones entregada a Roque”. Esa tarde, todo el día dedicado a caminar, a ir a la U, a visitar algún bar como El Patiecito Belmoral, a tomarse un cilindrito, con muchos libros en la mano, con los manuscritos de Pobrecito Poeta que era yo. Estaban en una mesa, con todos esos papeles, cuando unos obreros les observaban, secreteándose, y uno le dijo: ¿Usted es Roque verdad? … bueno, si, soy yo. Pues aquí tiene, le dijeron, y extendió uno de ellos su mano hacia él y recibe la ofrenda, eran cinco colones ¡para la lucha! Sabemos que usted escribe por nosotros, hace todo por nosotros, y más. Roque se puso a llorar, según Humano. En eso estaban cuando salieron del bar, y dijeron, bueno, ya no teníamos nada, pero con esto que es para la lucha ¡vamos por otro cilindrito! Así que de repente, la guardia entra y toman el cuerpo delgado de Roque para meterlo en ese jeep, sin juicio, sin razón, y Humano se sube al jeep. Roque le grita ¡no me dejes solo!, insiste Humano y los guardias le dan una patada y sale directo a caer en la calle. Humano corre a recoger todo, los libros, los manuscritos,  corre y llega a La Royal, la casita de Roque y su familia, cuando estaban ahí espiando ya, y gritan los judiciales o guardias: ¡Allá está! Pensaban que era Roque. Humano corrió y corrió con todos esos papeles y libros, hasta que unos amigos le dieron posada esa noche. Meses después Roque le contacta a través de alguien para que le mande sus cosas.

No seria la primera vez. La cárcel era casi casa. Salías y entrabas.

En 1965, vas a vivir a Checoslovaquia, instalándose en Praga con tu esposa e hijos. Allí ejerces como representante del Partido Comunista Salvadoreño, ante el Consejo de Redacción de la Revista Internacional con un modesto salario, y conoces al sindicalista salvadoreño Miguel Mármol, quien en el exilio te contó sus andanzas, y producto de sus conversaciones, realizas el libro Miguel Mármol, Los sucesos de 1932 en El Salvador. En 2018, se publicó el primer cómic salvadoreño Los doce nacimientos de Miguel Mármol, basado mucho en esa primera entrevista, y otros documentos, realizado por el genial artista vasco Dani Fano por ediciones Museo de la Palabra y la Imagen.

Tantas vueltas que da la vida, en 1968 te instalas en Cuba. Ahí seguís tu trabajo intenso. Publicas Cuentos de Salarrué. En 1969 ganas el Premio Casa de las Américas, con Taberna y otros lugares. Han pasado ya 50 años de tu triunfo.

En esos años logras terminar tu obra Un libro rojo para Lenin y Las historias prohibidas del pulgarcito. Pero, crecía el dilema en vos, de incorporarte al proceso revolucionario en El Salvador o dedicarse solo al trabajo literario.

Aun hay silencios en el tiempo. Hay tanto, tanto que puedo irme en un laberinto, en caminos sin fin. Posteriormente, en 1970 renuncias a Casa de las Américas. Continuas escribiendo. En la navidad de 1973, en plena madurez creativa, regresas clandestinamente al país, antes pasas por México. Bajo el seudónimo de Julio Dreyfus Marín, te integrás a la organización clandestina guerrillera Ejército Revolucionario del Pueblo, ERP, cuya dirigencia posteriormente te da muerte, junto a Armando Arteaga “Pancho”, por diferencias políticas el 10 de  mayo de 1975. Un hecho confuso, un secreto, un misterio. La orden partió de Alejandro Rivas Mira, y estaban ahí Joaquín Villalobos, Jorge Meléndez (Jonás). Surge la Resistencia Nacional, RN.

Imagino ese día, día de las madres. Imagino a tu madre María, y su presentimiento. Tenia ella la fe que la contactarías. El silencio abarcó todo ese día. Una verdad sin resolver, un misterio que tiene sed de saber. ¿Dónde estás? … no te voy a encontrar ya en El Playón, ni el Patiecito Belmoral, te voy a encontrar en sueños, en los poemas, en la risa, en tus ojos, en un trago. ¿Cómo no amarte? ¿Si diste tanto amor? Y también inspiraste odio. Tus versos eran tu arma.

El surco de tu memoria, pervive en nuestros pueblos, nunca hubieron fronteras. Roque Dalton, como tormenta tocando la raíz de los volcanes, bajo el sol de mayo, con lluvia y luces en rendija.

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