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Relaciones judeo palestinas

Luis Arnoldo Co Lato

El 10 de abril de 1948 y en el marco de la masacre de Deir Yassir, perpetrada por el Irgun israelí, se asesinó a 254 personas, en su mayoría mujeres y niños, indefensos y caracterizada por la alevosía del hecho, así como su brutalidad, pues se ejecutó como parte de un proceso de limpieza étnica, realizando además otras muchas matanzas, y con el propósito de imponer por terror, el desarraigo de los territorios palestinos, reclamados por la entidad sionista, que se hizo con el ejecutivo del naciente Israel.

Ante tal crimen, Albert Einsten, científico y humanista que abandonó su nativa ciudadanía alemana de cara al nazismo, presentándose como apátrida durante 6 años hasta llegar a New York, dedicado entonces a la academia, empeñado en su lucha contra el racismo además de otras causas humanistas, escribió su célebre carta de protesta contra del sionismo y dirigida a Sheppar Rifking, líder sionista, y que reza:

“Estimado señor,

Cuando una catástrofe real y final caiga sobre nosotros en Palestina, el principal responsable por esta será Gran Bretaña, y el segundo responsable serán las organizaciones terroristas nacidas desde nuestras propias filas.

No me gustaría ver a alguien asociado con esa gente criminal y engañadora.

Albert Einstein”.

Posteriormente rechaza la presidencia israelí, cargo más bien protocolario en aquel gobierno, para el que expresó no estar en “…capacidad de ejercer tal función para con tales personas… -1952-”.

De tal suerte se zanjó su relación con el sionismo continuando sí con construcción del estado israelí, legítimo santuario de la herencia judía.

De entonces a la fecha, desafiando a la comunidad internacional, al amparo estadounidense, y cometiendo otros delitos de lesa humanidad (Kafr Qassin, Najshon, Sabra y Shatila, etcétera) impunes aún, pero además, despreciando los acuerdos de la ONU sobre la creación de ambos estados, el israelí y el palestino, así como las reiteradas condenas del consejo de seguridad y otras entidades internacionales por los excesos cometidos contra la población árabe/palestina, Israel ha expandido sus fronteras a costa de los territorios expropiados ilegalmente a Palestina, expulsando a sus originarios, apropiándose y expoliando sus recursos así como destruyendo sus bienes y expulsándolos a un futuro incierto y desvalido, promoviendo así el conflicto pues aquellos desalojados y de modo legítimo ejercerán la violencia en contra del invasor que los desconoce y desarraiga, condenándoles al ostracismo y abandono.

Envalentonado ahora el sionismo por la declaración de Trump de Jerusalén como capital israelí, pone sus ojos en Cisjordania para anexionarla formalmente en fecha próxima, tensionando más su relación con la comunidad árabe y turca, provocando el conflicto generalizado en oriente medio, anulando el diálogo, e impidiendo la construcción de ambos estados o su reconocimiento, negando así la consecución de la ruta que inspiró la designación de Palestina al logro último no solo de la generación de 2 estados, sino de la emancipación mediante esta de los desheredados, quienes de continuo son los chivos expiatorios de las políticas fallidas de las naciones establecidas.

Tal es el caso presente.

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