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¿Qué es y que no es el voto desde el exterior?

Licenciada Norma Fidelia Guevara de Ramirios

Es de amplio conocimiento que la Asamblea Legislativa aprobó reformas a la Ley Especial para el Ejercicio del Voto desde El Exterior, estableciendo el derecho de votar por diputados al PARLACEN y a la Asamblea Legislativa. El presidente Bukele vetó ese decreto, y mientras la Asamblea no supere ese veto, sigue vigente el derecho de los salvadoreños a votar en las elecciones presidenciales.

Permítanme compartir lo que se y pienso sobre este particular.

El FMLN trabajó antes y después del conflicto con nuestra comunidad en el exterior, principalmente con los radicados en EE.UU., Canadá, Suecia y Australia, expresando su visión de no ver a nuestros hermanos como simples remeseros, o de ver bien a los que tienen éxito y ser indiferente ante los que guardan prisión o son deportados.

Por eso impulsó iniciativas para reconocer los derechos de nuestros compatriotas, entre ellas, la Ley Especial para la Protección y Desarrollo del Migrante y sus Familias; el Fondo Especial que permite a cancillería apoyarles, la extensión de consulados; las visitas y acuerdos con el parlamento mexicano y visitas a congresistas en Estados Unidos, la Ley del DUI en el exterior y del voto en el exterior.

Todas ellas son importantes, y ante el cúmulo de necesidades pueden ser vistas como insuficientes; pero muestran que, desde el FMLN, sus diputados, la militancia en el exterior y desde el gobierno en los años 2009-2019; se ha conocido y abordado la problemática de nuestros hermanos y hermanas

La primera iniciativa de voto desde el exterior (consta en los archivos legislativos), que antecede a la ley vigente, fue del FMLN en 2011, y permitió que se pusiera en práctica por primera vez en 2014. Y para fines del sufragio pasivo, los archivos registran la postulación de compañeros y compañeras que viven en EE.UU. y han sido electos como diputados a la Asamblea Legislativa y al PARLACEN, igualmente que, en el ámbito municipal, en el cual se ha perdido y se ha ganado; esto para reafirmar que en ninguna parte de la legislación electoral se prohíbe la postulación de compatriotas que viven en el exterior.

La iniciativa del FMLN -junto a la presentada por cancillería- que tenía a la base consultas en el exterior y aportes de diversas instituciones nacionales, fue al base del modelo aprobado; cualquier estudioso serio puede comprobar lo que antes se afirma.

Ese modelo partió de analizar cuestiones claves del derecho de nuestra ciudadanía en el exterior, de las capacidades operativas y financieras del Estado salvadoreño, de la seguridad que requiere todo proceso electoral, para que la soberanía, libertad y secretividad sean garantizadas.  Como toda ley puede ser mejorada cuidando esos principios.

El modelo supone que la persona viva en el exterior, tenga DUI con residencia en el exterior (el cual puede sacarlo en las oficinas del RNPN adscritas a consulados, o cuando viene de visita al país); además requiere expresar su deseo de participar en una determinada elección presidencial; y si el veto se supera, en una elección legislativa y del PARLACEN; esa expresión de voluntad se hace ante el TSE, por correo electrónico, en un consulado, o presencialmente cuando viene de visita al país.

Ese empadronamiento permite al TSE elaborar y remitir por correo las papeletas, con medidas de seguridad establecidas en la ley; la persona las recibirá en la dirección acreditada en el momento que se empadrona, y por correo -sin cargo al ciudadano- pero pagado por el TSE, vendrá la papeleta marcada que la Junta de Voto desde el Exterior recibirá y escrutará el día de la elección.

Dada las distancias es más fácil al ciudadano votar en su casa que acudir a un consulado.

Posiblemente hay pasos que puedan ampliar las posibilidades para ejercer ese derecho, a las personas que en vez de quedarse en el exterior pueden venir, pero igual, si se regulara esa circunstancia tendría que reformarse la ley, para que el TSE sepa quienes y cuantos pueden acudir.

En las últimas elecciones de México tuve la posibilidad de compartir con ciudadanos mexicanos que llegaron desde diferentes países, y expresaban que preferían ejercer ese derecho y ayudar al partido de su preferencia directamente en México; reconocer que un buen segmento puede pensar así y que tengan su DUI con residencia en el exterior, podría llevar a prever en la ley una manera de asegurar su derecho.

Lo que es inadmisible es que falsos apóstoles del voto del exterior pretendan ignorar lo que se avanzó con el reconocimiento de ese derecho a nuestros hermanos y en vez de hacerlo avanzar, de manera caprichosa impidan su avance.

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Un Comentario

  1. El grito ahogado

    El grito ahogado

    Despertó de nuevo en la tierra, no sabía que había estado dormido y que su viaje al año 2020, a su antiguo barrio, era una realidad.
    Y es que en su sueño, paseaba allá por donde vivía Roquito cuando niño, por la tienda «La Royal», y que el 2020 era un futuro muy distante y muy distinto. El Salvador estará mucho mejor para entonces, pensaba.
    Y no es que no había peligros, por que los había, pero había la praviana con sus trios y mariachis; y si le agarraba la noche, se iba caminando de madrugada a su casa, y nunca, pero nunca, le pasó nada.
    Recordaba, aún con el dolor de cabeza y la sangre que todavía le salía si se tocaba.
    Recordaba que había un «gobierno», de los ricos, se decía todavía atolondrado por el golpe, pero había.
    Por lo menos, se decía, uno siquiera sabía de dónde era que le venían los «pencazos».

    Ahora, después de este golpe, del que creí que no iba a levantarme, veo oligarquías y oligarcas por todos lados. Arriba y abajo, los veo. A la vuelta de la casa, los veo. A la entrada del barrio, los veo. Ya no puedo ir ni a la pantomima esa de votar, porque o me quitan el DUI, o me impiden salir, o me dicen que tengo que hacer una «equis» por éste o aquel partido.
    Veo crueldad de escuadrones en cada esquina, puro relajo.

    Pero aquí estoy, siguió pensando, el diablo no podrá ganarle a Dios. Con su gracia, llego a la casa para ponerme zapatos y camisa y limpiarme la sangre que no me deja ver. Tengo que ver si puedo cruzar la calle, al otro barrio; y es que estoy apurado para ir a las protestas contra los «malandrines» de las AFPs.

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