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Proyecto Amanelli pone en riesgo equilibrio ambiental del lago de Coatepeque

Saúl Méndez

Colaborador

La Fundación Coatepeque advirtió que el proyecto de construcción Amanelli representa una amenaza directa para el equilibrio natural del lago de Coatepeque, en el occidente del país, al poner en riesgo la recarga hídrica, la fauna, la calidad del agua y la estabilidad ambiental de toda la cuenca noroeste del cuerpo lacustre.

La organización explicó que los corredores biológicos del lago cumplen un papel fundamental como áreas verdes, ya que permiten la conexión necesaria para mantener viva la biodiversidad, regulan el recurso hídrico y resguardan el futuro de las comunidades que dependen del lago.

“Hoy más que nunca necesitamos unir esfuerzos para proteger nuestros bosques, restaurar los corredores biológicos y garantizar un desarrollo verdaderamente sostenible”, afirmó la organización.

“Sin corredores biológicos, el ecosistema del Lago de Coatepeque pierde su capacidad de sobrevivir”, señaló la fundación.

“Es prioridad para la cuenca brindar a las comunidades del lago agua potable y un sistema de saneamiento integral”, sostuvo.

La Fundación Coatepeque detalló que los corredores biológicos permiten conectar bosques, cerros y reservas naturales, además de facilitar el movimiento de flora y fauna. También contribuyen a regular el agua y el clima local, así como a sostener la biodiversidad y la vida en la zona.

Proyecto Amanelli pone en riesgo el Lago de Coatepeque

Ante esta situación, la organización denunció que el proyecto Amanelli podría generar diversos impactos ambientales y sociales. Uno de los principales efectos señalados es la fragmentación del hábitat, debido a que la intervención del territorio provocaría la interrupción de rutas biológicas, el aislamiento de especies y la pérdida del flujo genético entre poblaciones de fauna y flora.

Asimismo, la fundación advirtió sobre posibles afectaciones relacionadas con las aguas residuales y la contaminación hídrica. Entre los riesgos identificados se encuentran las descargas sin tratamiento, la contaminación de quebradas y acuíferos, así como la eutrofización del lago, fenómeno que deteriora la calidad del agua y afecta los ecosistemas acuáticos.

Otro de los impactos mencionados por la Fundación Coatepeque es el daño a la recarga hídrica. Según expuso, la reducción de áreas permeables disminuiría la infiltración del agua en el suelo, aumentaría la escorrentía y provocaría una menor recarga del lago y de los mantos acuíferos.

La organización también expresó preocupación por el riesgo de inundaciones. La saturación de los suelos y el incremento de caudales durante lluvias intensas podrían aumentar la vulnerabilidad de las comunidades cercanas ante posibles desbordamientos y afectaciones.

En cuanto al suelo, la fundación señaló que el proyecto podría generar erosión debido a la remoción de cobertura vegetal. Esto favorecería el arrastre de sedimentos hacia el lago y provocaría inestabilidad en los taludes.

La pérdida de biodiversidad es otro de los efectos advertidos por la organización. La destrucción y degradación de hábitats podría ocasionar el desplazamiento o incluso la muerte de diversas especies de fauna y flora presentes en la zona.

Además, se alertó sobre distintos tipos de contaminación, entre ellas la sonora, lumínica, atmosférica, visual y emocional. El ruido constante de las obras y el incremento del tráfico generarían estrés y desplazamiento de fauna. De igual forma, la iluminación artificial podría desorientar a especies nocturnas, alterar ciclos biológicos y reducir la presencia de polinizadores.

Para la Fundación Coatepeque, el proyecto también podría ocasionar afectaciones derivadas del polvo y las emisiones generadas por la construcción y el aumento vehicular, lo que tendría repercusiones tanto en la salud de las personas como en los ecosistemas. A ello se suma la pérdida del paisaje natural y el incremento del estrés ambiental en las comunidades cercanas.

Consecuencias a futuro

Entre las consecuencias directas a futuro que advierte la organización se encuentra una menor recarga hídrica, situación que podría afectar la disponibilidad de agua y el equilibrio de los ecosistemas acuáticos. A esto se añade el posible aumento de la temperatura del lago y la proliferación de algas nocivas, fenómenos que deterioran la calidad ambiental y ponen en riesgo la biodiversidad.

También se señala la pérdida de fauna clave y la degradación de los corredores biológicos, lo que afectaría el desplazamiento natural de las especies y el equilibrio ecológico de la zona. Asimismo, se advierte sobre una afectación directa a la vida acuática y un posible colapso de los servicios ecosistémicos que actualmente benefician a las comunidades.

El informe de la Fundación Coatepeque también expone que podrían registrarse mayores procesos de erosión, inundaciones y deslizamientos debido a la alteración del suelo y la pérdida de cobertura vegetal. Estas condiciones incrementarían la vulnerabilidad ambiental del territorio y pondrían en riesgo a las poblaciones cercanas.

Otro de los impactos señalados es el deterioro de la calidad del agua, así como riesgos a la salud humana derivados de la contaminación y de las alteraciones ambientales generadas en la zona. Además, se menciona una posible reducción del turismo sostenible, actividad que depende directamente de la conservación de los recursos naturales y paisajísticos.

Entre las consecuencias futuras también se advierte una mayor vulnerabilidad ante incendios y sequías, debido al deterioro ambiental y a la disminución de áreas naturales capaces de regular el clima y conservar la humedad.

Ante este panorama, la Fundación Coatepeque planteó la necesidad de implementar medidas de protección ambiental. Entre ellas destacan evitar construcciones que dañen el equilibrio ecológico, proteger y restaurar los corredores biológicos y garantizar el tratamiento adecuado de las aguas residuales.

Además, la organización propuso conservar y restaurar la cobertura forestal nativa, así como desarrollar un manejo adecuado de escorrentías y drenajes para reducir riesgos de inundación y erosión. Finalmente, enfatizó la importancia de incluir a las comunidades en los procesos de toma de decisiones relacionadas con el proyecto y la protección del medio ambiente.

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