Saúl Méndez
Colaborador
La Asociación Salvadoreña de Ayuda Humanitaria PRO-VIDA realizó la entrega de semillas de hortalizas a 40 agricultores y 40 agricultoras de las comunidades indígenas de Santo Domingo de Guzmán y Santa Catarina Masahuat, en el departamento de Sonsonate, con el objetivo de impulsar huertos familiares que fortalezcan los medios de vida de las familias ante la crisis alimentaria y el incremento de los costos de los insumos agrícolas provocado por las emergencias climáticas.
La iniciativa forma parte del proyecto “Revitalizando el desarrollo local sostenible y el idioma náhuat en comunidades indígenas”, que prioriza el desarrollo comunitario como una herramienta para contribuir a la revitalización del idioma náhuat en las comunidades indígenas. El proyecto cuenta con el apoyo de PRO-VIDA, el Colectivo El Salvador Elkartasuna, el Gobierno de Navarra y el Ayuntamiento de Villava-Atarrabia.
Continúa el apoyo a iniciativas agroecológicas
PRO-VIDA también ha impulsado jornadas de trabajo agrícola en invernaderos y parcelas demostrativas de la Escuela Agroecológica de Sumpul Chacones, en la región de Chalatenango.
Las jornadas educativas dirigidas a mujeres buscan fortalecer sus medios de vida mediante el establecimiento de huertos en camas de siembra construidas con varas de bambú en espacios disponibles de sus comunidades.
Como parte del proceso, se promueve la incorporación de materia orgánica para mejorar la fertilidad de los suelos. Durante las actividades se sembraron cultivos de rábano, cilantro, remolacha y zanahoria, además de realizar labores de limpieza y control de maleza en los invernaderos.
Estas jornadas contaron con el apoyo de Solidaridad Internacional-Andalucía y el financiamiento de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AACID).
Por otra parte, PRO-VIDA brindó asistencia técnica a mujeres productoras mediante visitas de campo realizadas en la comunidad Los Lirios, en Sumpul Chacones, región de Chalatenango. Durante los recorridos se visitó una granja y un huerto familiar, donde se constató el adecuado manejo de los espacios productivos y los resultados obtenidos por las participantes.

La organización también destacó la finalización de las jornadas teórico-prácticas desarrolladas en la Escuela Agroecológica con enfoque en seguridad alimentaria, ejecutadas en el distrito de Tejutepeque, en coordinación con la Asociación de Mujeres Feministas Rurales.
Además, como parte de la Escuela de Formación para la Implementación de Iniciativas Económicas dirigida a mujeres emprendedoras de la microrregión Cabañas-Cuscatlán, PRO-VIDA inició, en coordinación con la Unidad de la Mujer del municipio de Cabañas Oeste, la primera jornada del módulo “Habilidades y Competencias para la Vida y el Trabajo”, con la participación de mujeres emprendedoras del distrito de Ilobasco.
“Esta acción es posible gracias al apoyo de la cooperación del Colectivo El Salvador Elkartasuna, el Gobierno de Navarra y los ayuntamientos que forman parte de esta iniciativa”, destacó PRO-VIDA.
PRO-VIDA es una asociación humanitaria que promueve procesos participativos en salud integral, gestión de riesgos, resiliencia ante el cambio climático, desarrollo territorial y fortalecimiento institucional, con el propósito de mejorar la calidad de vida de las poblaciones más vulnerables desde un enfoque de derechos, género y generación.
Asimismo, busca contribuir a la construcción de una sociedad más saludable y resiliente, especialmente en las comunidades con mayores niveles de vulnerabilidad, mediante procesos participativos de organización, educación y fortalecimiento de capacidades, articulados con actores locales y nacionales para incidir en la formulación de políticas públicas.
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