Saúl Méndez
Colaborador
La Asociación Salvadoreña de Ayuda Humanitaria PRO-VIDA, en coordinación con la Mesa Permanente para la Gestión de Riesgos (MPGR), entregó aves de crianza de doble propósito, láminas y regía para la construcción de gallineros a 30 familias de la comunidad originaria Santa Rosa, afectadas por la pérdida de cultivos debido al exceso de lluvias en el cantón El Matazano, distrito de Santa Catarina Masahuat, municipio de Sonsonate Norte.
Esta iniciativa forma parte del proyecto “Acción humanitaria para la recuperación de familias afectadas por lluvias en El Salvador”, el cual cuenta con el respaldo financiero de Margaret A. Cargill Philanthropies y de la Concertación Regional para la Gestión de Riesgos (CRGR).
Miguel Cartagena, vocero de PRO-VIDA, explicó que estas acciones buscan fortalecer la resiliencia comunitaria y recuperar los medios de vida de las familias rurales, severamente impactadas por las lluvias registradas durante 2025. Detalló que el proceso inició con la entrega de concentrado y continúa con el apoyo para la crianza de aves, una actividad tradicional en la zona.

“Este esfuerzo en las comunidades originarias de Santa Catarina Masahuat es resultado de un trabajo articulado con la MPGR, una plataforma que aglutina a cerca de 20 organizaciones, entre ellas PRO-VIDA”, señaló Cartagena.
El vocero indicó que la MPGR mantiene vínculos con mesas de gestión de riesgos en Guatemala, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, lo que da origen a la Concertación Regional para la Gestión de Riesgos.
“Desde ese espacio se gestionan fondos de la cooperación internacional, permitiendo brindar respuestas humanitarias oportunas a comunidades en condiciones de alta vulnerabilidad”, afirmó.
PRO-VIDA identifica los territorios con mayores necesidades a partir de evaluaciones comunitarias que permiten constatar las pérdidas y definir el tipo de apoyo más adecuado para cada familia. La organización mantenie presencia permanente en 13 de los 14 departamentos del país.
En el caso de la comunidad Santa Rosa, el apoyo entregado permitirá a las familias recuperar una fuente inmediata de alimento e ingresos, ya que las aves de doble propósito contribuyen tanto a la producción de huevos para el consumo familiar como a la venta o reproducción, lo que representa un alivio económico en el corto y mediano plazo.
Asimismo, la construcción de gallineros con materiales adecuados protege a las aves de enfermedades y depredadores, causa frecuentes de pérdidas y que afectan la sostenibilidad del proyecto.

Cartagena explicó que las lluvias intensas provocaron la pérdida de cultivos básicos como frijol y maíz, así como de hortalizas (tomate, chile verde y pepino), afectaciones que se agravan con el alto costo de los alimentos y la inestabilidad laboral en el área rural.
“La mayoría de estas familias depende de trabajos temporales en el campo, como la corta de café o labores en fincas, ingresos que no siempre son suficientes para cubrir sus necesidades básicas”, señaló.
La organización considera que el fortalecimiento de la crianza de aves de corral contribuye a diversificar la dieta, mejorar la seguridad alimentaria y reducir la dependencia del mercado.
“Es satisfactorio saber que estamos llegando a territorios con necesidades prioritarias y acompañando a las familias en su proceso de recuperación”, concluyó.
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