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Poesía de Lya Ayala

plumas

 

alguien que no soy yo me toca el alma

nada importante pasa en ella

bien sabe mi alma la mirada rota que dejo en las bancas

la torpeza de mis manos cuando de la taza de café

se resbalan gotas

y perece en el suelo húmedo

un charco desgarrado de honda negrura

observo desde aquí una suave ola de plumas de pájaro

no es el cuerpo tibio y esquivo del ave en mis ojos

veo

la hondonada de plumas entre mis dedos

alguien que no soy yo encierra en mi puño

el silencio

pequeñas plumas gotean entre estos dedos

es un pequeño pájaro

muerto

 

y si me abro de par en par

 

y si me abro de par en par

es porque cabalgo sobre el agua y el río

soy el camino y el sendero

el río el agua y la piedra

si me abro de par en par

como las puertas oscuras

es porque navego sin brújula

hacia tu patria de sombras

y tiernos desvelos

y si me abro de par en par

es para que me comas hambriento las tardes

con tus dientes afilados de sol

es porque imagino un laberinto

adentro de tu cuerpo

por eso me abro como una ola destruida

o una llama de fuego

o un tiempo convulso e irremediable

abrirme para ser un roce de tu cuerpo

en las piedras

 

 

regresar a casa

 

regresar a casa palpitando de razón

tiene cierto sentido de polvo en las sillas

intento abrir con fuerza los ojos

y mirar la claridad que entra por la puerta

para aprender a sentir la dureza de la soledad

adentro de los ojos

lo absoluto de la soledad de pertenecerse solo

caminar descalza por la casa asumiendo los detalles

la arruga de la cortina la telaraña encima de la ropa

acurrucarse para recoger los libros y los lápices

ordenar las sábanas y las tazas

abrirse en dos las manos para comprender

que los ruidos opacos que responden a las palabras

son la verdad humana de los que siempre

se están despidiendo

regreso a la soledad porque me gusta su sonido

su hambre por el polvo

su deseo por acariciar el sonido de mi sombra

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