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“Platicando con mi Barbero”: a propósito de las elecciones en Honduras (Parte I)

German Rosa, s.j.

En Honduras había un programa radial que se llamaba: “Platicando con mi Barbero”. Era un programa en donde se ventilaban las situaciones del país. No había redes sociales y la televisión no tenía la técnica ni la cobertura que existe hoy. El Barbero es para el hombre, lo que para la mujer es el salón de belleza. Ahí se habla del vecino, de los pleitos de la casa, las riñas y las infidelidades salen a luz, los últimos chismes de la farándula, los secretos a voces de los políticos, los casos más sonados del país, los últimos asaltos y extorsiones, las dietas recomendadas, los partidos de fútbol, las curaciones milagrosas, etc. “Platicando con mi Barbero” era un programa fabuloso para tratar los temas más importantes a través de la radio y tenía mucha audiencia al comenzar la mañana antes de ir al trabajo. “Platicando con mi Barbero” se transmitía diariamente a través de radio América a las 7 de la mañana, cuyos estudios estaban situados en un galerón frente al parque Valle, en Tegucigalpa, en donde también funcionó un día la Embajada Americana. Todo se desarrollaba ficticiamente en una barbería llamada “Dalila”, que realmente existía en aquel entonces, pero ellos transmitían desde la cabina de radio emulando estar en este local en donde se escuchaba hasta el “tín tín” de las tijeras y las amenas pláticas con los clientes que llegaban “a cortarse el cabello” (http://www.latribuna.hn/2014/10/25/un-ayer-y-hoy/). Se conocía así, de manera diferente y artística, el devenir político, social y económico del país. Envuelto en humor del fino. Nos parece adecuado recordar este programa para analizar la evolución del proceso electoral en Honduras.

Los comicios electorales del pasado domingo 26 de noviembre en Honduras, lejos de convertirse en una fiesta cívica democrática poco a poco se han ido convirtiendo en una confrontación abierta entre los dos partidos mayoritarios.

Estas elecciones han suscitado tal pasión política y confrontación en el país que sería ideal que existiera todavía el programa “Platicando con mi Barbero”, porque le daría una cobertura minuto a minuto de la vida y milagros de los políticos hondureños.

Los hondureños votaron en esa fecha por un presidente, tres vicepresidentes, 128 diputados para el Parlamento local, 20 para el Centroamericano y 298 alcaldías municipales (Cfr. http://www.latribuna.hn/2017/12/02/unos-siete-muertos-dejan-protestas-honduras/). Los partidos mayoritarios en la contienda electoral son el partido Nacional, cuyo candidato presidencial es Juan Orlando Hernández, y dicho partido se ha mantenido en la casa presidencial después de las elecciones que sucedieron al derrocamiento del ex presidente legítimamente constituido Manuel Zelaya; y la “Alianza de Oposición Contra la Dictadura”, cuyo coordinador es el mismo ex presidente Zelaya. Esta alianza está constituida por el Partido Libertad y Refundación (Partido Libre) fundado por el mismo ex presidente Zelaya, y el PINU-SD (Partido Innovación y Unidad Social Demócrata) que lleva como candidato presidencial a Salvador Nasralla (expresidente del Partido Anticorrupción). La alianza ha puesto entre la espada y la pared al partido Nacional que gobierna en la casa presidencial de Honduras.

En este escenario político se van mostrando las grandes contradicciones democráticas en el país.

Históricamente Honduras ha tenido dos partidos que convocan el mayor número de electores que son el Partido Nacional y el Partido Liberal.

Sin embargo, desde que fue expulsado de la casa presidencial el ex presidente Zelaya que pertenecía al partido Liberal, el partido se fracturó. La razón fue que la mayoría de los seguidores de Zelaya descubrieron en el liderazgo del ex presidente una alternativa a las paralelas históricas de los partidos mayoritarios tradicionales en el país (el Nacional y el Liberal). Así Zelaya fundó el partido Libre.

En la declaración de principios del Partido Libre se expresa que ante las políticas neoliberales aplicadas se deben realizar cambios en las políticas estatales, en favor del desarrollo nacional y de la clase trabajadora. Por esta razón el expresidente plantea expandir las relaciones con los países socialistas de América del Sur y el Caribe con nuevas formas de solidaridad e intercambio comercial (ALBA, Petrocaribe), que es una vía alternativa ante las propuestas de financiamiento internacional que hacen el Fondo Monetario Internacional, la Banca Mundial, entre otros (Cfr. http://libre.hn/declaracion-de-principios). Dos factores determinaron el golpe de Estado del 2009: la cuarta urna y la afinidad política e ideológica de Manuel Zelaya con el presidente Hugo Chávez. Una cosa incuestionable es que desde este momento en que fue derrocado Manuel Zelaya, ¡despertó Honduras de sus sueños como país de las maravillas!

Los elementos que nos ayudan a pensar sobre el ejercicio democrático hondureño son básicamente los que se han ido subrayando en la opinión pública nacional e internacional. Un cuestionado proceso electoral en el cual participa el presidente en el poder que no ha asumido lo establecido en la Constitución de la República que no permite la reelección presidencial. Sin embargo, Juan Orlando Hernández se ha amparado en un decreto de la Corte Suprema de Justicia de Honduras para presentarse una vez más como candidato presidencial. Es importante decir que solamente el 30% de la población en Honduras confía en el gobierno y en el sistema judicial (Cfr. Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo, Informe sobre Desarrollo Humano 2016).

La reelección presidencial causa un malestar en la sociedad hondureña porque si al ex presidente Zelaya no le permitieron la cuarta urna para votar un referéndum y cambiar la Constitución por medio de una Asamblea Constituyente, pues sus opositores afirmaban que buscaba con esta la modificación de la Constitución para ser reelegido, aunque Zelaya lo negó. ¿Por qué entonces se le ha permitido al presidente Juan Orlando Hernández presentarse como candidato mientras estaba gobernando el país? Una cosa importante y de gran trascendencia que se infiere de esta confrontación es que los procesos democráticos no se resuelven con golpes de estados. Hay una contradicción in terminis, no pueden coexistir la democracia y los golpes de Estado. El malestar continuará si no hay una salida política verdaderamente democrática.

La crisis política en Honduras manifiesta que nuestra gente quiere gobiernos que los representen auténticamente y que escuchen sus clamores (Ver: http://www.diariocolatino.com/esperanzas-clamores-electorales/). La coyuntura política hondureña es una gran escuela para analizar los grandes errores del pasado, pero al mismo tiempo para reflexionar sobre las posibles alternativas democráticas que respondan a las necesidades reales de la población. Tanto el Barbero como la sabiduría popular de nuestro pueblo enseñan que: “Cuando las barbas de tu vecino veas afeitar, pon las tuyas a remojar”. Esta es una alerta para todas las democracias centroamericanas. Además, también es importante que las organizaciones de la sociedad civil tengan presente lo que dice el caricaturista hondureño Banegas: “La política es demasiado seria para dejarla en manos de los políticos…” (La Prensa, Honduras, 08-12-2017). Y finalmente, habría que evitar que se haga realidad lo que piensa el Barbero: “que estas elecciones que comenzaron con fiesta, puedan terminar en velorio…”. Seguiremos platicando con el Barbero en una próxima ocasión.

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