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La Navidad es un llamado a reflexionar sobre la historia donde los hombres heridos por el pecado, van incesantemente a la búsqueda de verdad, misericordia y redención. Foto Diario Co Latino/Fernando Velásquez

Navidad no debe ser una fiesta consumista y pobre de humanidad

Alma Vilches
@AlmaCoLatino

La Navidad se ha caracterizado por ser una fecha consumista, llena de regalos, con una mentalidad mundana, alejada de la fe cristiana y olvidando que es un momento de alegría, oración, gratitud y sobre todo la fiesta de la pobreza de Dios que se despojó de sí mismo tomando la naturaleza humana.

El papa Francisco dijo que el consumismo ha secuestrado la Navidad, que se ha convertido en una fiesta universal, pero para el cristiano es el evento donde Dios ha encendido en el mundo perenne y no puede ser confundido con las cosas efímera.

“La Navidad es la fiesta del Amor encarnado y nacido por nosotros en Jesucristo, quien es la luz de los hombres que resplandece en las tinieblas, que da sentido a la existencia humana y a la historia entera”, sostuvo Francisco.

Asimismo, enfatizó que la Navidad es un llamado a reflexionar sobre la historia donde los hombres heridos por el pecado, van incesantemente a la búsqueda de verdad, misericordia y redención; por otro lado, sobre la bondad de Dios, que ha venido al encuentro para comunicar la verdad que salva y hacernos partícipes de su amistad y de su vida.

En estas fechas muchos hogares, pueblos e instituciones colocan el clásico pesebre o Belén, donde se representa el nacimiento del Niño Jesús, con la imagen de la virgen María, san José, los pastores y los magos de Oriente.

Poner un nacimiento en casa puede ayudar a la familia a meditar el misterio de la Navidad y las virtudes de cada uno de los personajes y reflexionar el gran misterio de Dios hecho hombre por amor a la humanidad.

En el nacimiento o Belén, la imagen de la Virgen María representa la lealtad y comprensión, la fidelidad y amor a Dios; san José, el esposo de la María, representa la fortaleza y obediencia, el trabajo. El pesebre simboliza la humanidad y riqueza de corazón, aunque Jesús es el Hijo de Dios él quiso nacer en un sitio humilde.

Los pastores fueron los primeros en ir a adorar al Niño Jesús, llevándole todo lo poco que tenían, y representan la sencillez y generosidad; los reyes magos ayudan a recordar las tres identidades del Niño Jesús a través de los regalos que llevaron: incienso, oro y mirra; la estrella de Belén fue la señal que anunció el nacimiento del Niño Dios y guió a los reyes de Oriente hasta el pesebre.

La primera representación del nacimiento fue en la Navidad de 1223 en el pueblecito de Greccio, Italia, por San Francisco de Asís, el santo de la humildad y de la pobreza.

Se cree que Francisco estaba débil y enfermo, pensando que tal vez aquella sería su última Navidad en la tierra, quiso celebrarla de una manera distinta y muy especial.

Un amigo de Francisco, de nombre Juan Velita, era dueño de un pequeño bosque en las montañas de Greccio, en el que había una gruta que el santo consideraba se parecía mucho a la cuevita donde nació Jesús, en los campos de Belén, y que él había conocido hacía poco en su viaje a Tierra Santa.

Francisco habló con su amigo, le contó su idea de hacer allí un “pesebre vivo” y juntos lo prepararon todo, en secreto, para que fuera una sorpresa a los habitantes del pueblo, niños y grandes. Ambos escogieron algunas personas del pueblo para que representaran a María, José y a los pastores.

Les hicieron prometer que no dirían nada a nadie antes de la Navidad, y siguiendo el relato del Evangelio de San Lucas, prepararon la escena del nacimiento, hasta consiguieron un hermoso bebé para representar a Jesús.

La noche de Navidad, cuando todas las familias estaban reunidas en sus casas, las campanas de la iglesia empezaron a tocar como si hubiera una celebración especial, todos los habitantes de Greccio salieron de sus casas para ver qué estaba sucediendo, era como si el tiempo hubiera retrocedido muchos, muchos años, y se encontraran en Belén, celebrando la primera Navidad de la historia.

Previo a la Navidad, la Iglesia católica celebra el tiempo litúrgico del Adviento, un tiempo de preparación para el nacimiento del Niño Jesús, que para los fieles cristianos es considerado un momento de reflexión y perdón.

Durante los domingos de Adviento, en las iglesias y también en algunos hogares, la familia o la comunidad coloca una corona de ramas de pino, llamada “Corona de Adviento”, la cual es adornada con cuatro velas, una por cada domingo de este tiempo, la primera es morada y representa el espíritu de vigilia, la segunda es verde y significa la esperanza, la de color rosado es símbolo de la alegría por la cercanía del nacimiento de Jesús, y la última es blanca, color de la presencia luminosa de Dios.

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