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Migraciones hacia Cojutepeque

Carlos Burgos

Fundador

Televisión educativa

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¿Por qué a muchas personas les gustaba Cojutepeque para establecerse allí? ¿Qué le veían a esta tierra del departamento de Cuscatlán?

El original pueblo pipil situado en las faldas del cerro de Las Pavas, se mantuvo estable por muchos años antes de la Colonia. Con la conquista se establecieron familias españolas que serían los primeros migrantes en Cojutepeque.

Uno de los factores que llamaba la atención era su clima: frío, con neblinas por la tarde, la noche y al amanecer, en calles angostas, empinadas, empedradas y limpias, semejando una pequeña urbe europea. Un ambiente que agradaba a muchas personas: la Ciudad de las Nieblas.

Otro factor que preferían los migrantes fue el hecho que ofrecía seguridad terráquea. Desde la Colonia hasta el año 2000 se sentían temblores de tierra pero no  terremotos, por esta razón y por ser una ciudad de importancia cercana a San Salvador, funcionó como capital de la República en cuatro ocasiones. La última vez fue cuando el terremoto de 1854 destruyó la ciudad de San Salvador. Cojutepeque fue capital de 1854 a 1858. En esta ocasión familias de San Salvador y de otros lugares se establecieron en esa ciudad.

Los habitantes de Cojutepeque han sido amigables, no han rechazado a los recién llegados, a pesar que han tenido fama de ser aguerridos con su grito «Adentro, Cojutepeques» en cruentos combates de antaño.

Cojutepeque y sus municipios vecinos han sido tierras fértiles donde se ha cultivado cereales, frutas, caña de azúcar. Es cabecera de Cuscatlán, el departamento más dividido territorialmente, no han existido latifundios ni grandes haciendas de una sola familia. Casi todos los habitantes han tenido sus parcelas, siempre había trabajo en la agricultura, la industria artesanal de la panela, el azúcar de pilón, los sombreros de palma, los embutidos, productos de cuero, la madera y varas de castilla, ha tenido auge el comercio al por mayor y por menor.

En el siglo XX, poco a poco fueron migrando familias de los pueblos de Cuscatlán y de otros lugares. Cuando se registraba un terremoto en otros pueblos, muchos de sus habitantes se dirigían hacia Cojutepeque. Así llegaron de San Vicente (década de los treinta), de Jucuapa y Chinameca (1951), de San Salvador (varias fechas), y de lugares rurales.

Recuerdo a mi amiga Sonia Cañas, hermana de Carmelina, de San Vicente, y a dos jugadores del equipo de fútbol Cuscatlán a quienes decíamos los Chentinos, lo mismo que a Manuelito Delgado, mi compañero de sexto grado.

Por su importancia administrativa, Cojutepeque ha sido cabecera y distrito de Cuscatlán. Se le veía como un trampolín para brincar a la capital. Mi compañero de bachillerato Daniel Posada Renderos, originario del cantón Las Tres Calles del municipio de San Agustín, Usulután, de Cojutepeque saltó para la capital. Un Excelente maestro y amigo.

En la década de los años cincuenta, de los pueblos vecinos hubo migración de muchos jóvenes que buscaban los centros educativos de Cojutepeque: los Torres, los Rosales, los Servellón, los Urquilla, los Soriano, los Barriere, los Marroquín, los Martínez, los Portillo, los Laínez, todos como buenos cerebros y amigos.

La mayor migración a Cojutepeque se ubica en las décadas de los años setenta y ochenta, causada por los movimientos de masas, las persecuciones políticas y la guerra civil. Cientos de compatriotas buscaron un lugar seguro donde establecerse. Se refugiaron muchas familias de diferentes lugares azotados por el conflicto bélico. Se formaron comunidades y nuevas colonias en torno de la ciudad.

Cojutepeque ha crecido tanto que se ha convertido en una metrópolis, con sus brazos abiertos para recibir a todos los buenos ciudadanos que deseen integrarse y contribuir al desarrollo de la ciudad para vivir en paz.

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