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LAS PAREDES DEL ODIO Y UN ESCABROSO CAMINO HACIA LA LIBERTAD “JUSTICIA PARA TADEA” Y EL DEDO EN LA LLAGA AL ASPECTO JURIDICO DEL PROCESO PENAL EN EL SALVADOR”

Alfonso Velis Tobar                                              

MA. Carleton University

La lectura de ‘Justicia para Tadea” novela escrita en San Salvador, El Salvador, entre 2011-2014 por el abogado, periodista y escritor Víctor Hugo Mata Tobar(1945) de trama interesante.  Quizás más que hablar de los aspectos de estilo que caracterizan a toda obra literaria.  Interesa su visión de mundo, reflejo mismo de una realidad hecha ficción o es una ficción sacada de la realidad misma. En todo caso “Justicia para Tadea” enmarca la exposición de un proceso jurídico, narración conmovedora, escrita con lenguaje desenfadado, periodístico y rico en expresiones liricas, coloquial, conversacional y el autor sabe construir con maestría su historia. Su  temática versa un problema social muy vigente en la vida de la mujer salvadoreña. Tadea, joven  de veinte años de edad, de familia humilde, pobre y sencilla, sentenciada a penar 30 años en prisión, acusada de aborto por delito agravado en contra de su recién nacido. Pero ella asegura que ni sabía que estaba preñada, había sido operada para no tener hijos, claro unas semanas atrás sintió dolamas, pues a veces la regla no le venía, síntomas para ella, normales, pero después vinieron de repente las convulsiones y resultaría ser un parto prematuro, el cual trato de ocultar y eso contribuyo más a su condena, se fue al hospital llevada por su madre.  Sabía que había sido operada para ya no tener más hijos. Y en los fuertes dolores que sintió, no pudo más y resulto un aborto; ella vio el feto, lo escondió. Su madre no tenia bien claro la situación cuando la  lleva urgente  al hospital y según los análisis fue a causa de un  aborto y ella lo niega;  y ellos los médicos del hospital  pasan reportes a la policía.  Su madre barriendo el cuarto, por casualidad encuentra entre las cosas de Tadea el feto dentro de una bolsa plástica, entra en miedo y no sabe qué hacer, pide consejos a su vecina de más confianza la niña Rufi, quien aconseja que de parte a la policía. Carola sin premeditar mucho piensa y repiensa, pues no quiere complicar a su hija, se pregunta si puede o no dar parte a la policía. Pero los partes médicos reportan a la policía problemas de aborto. Tadea condenada a treinta años de prisión, por un delito que ni pensó en cometer, por eso no comprende su condena y la considera injusta. Tadea en vez de salir a recuperarse no solo sicológica y físicamente,  es arrestada y conducida a la cárcel mientras oficialmente se levanta la acusación.

Esta ficción es palpable caso de la realidad, algunos de sus pasajes recuerdan actos delictivos, similares en este momento que están ocurriendo en la sociedad salvadoreña. Pero el autor aclara sería pura coincidencia en el presente de los casos. Tadea lleva recluida cinco años y sin esperanza de salir del penal. Estudia la Primaria, aprende a confeccionar adornos florales, sombreros y otras prendas de vestir para ganarse unos centavos, con estas ocupaciones se mata algo la depresión y el fastidio. Bien: “en este país la serpiente pica al que solo anda descalzo”, como decía con entera justicia Monseñor Romero. Aquí hay una  ironía al Estado,  ironía dentro de la ficción que suda los umbrales burocráticos de la Corte Suprema de Justicia. Aquí se cuestiona un tema candente para la opinión pública en relación a los derechos de las mujeres en El Salvador y la forma descabellada en que se plantean algunas leyes penales. Tadea confinada al cautiverio, la cárcel donde de vez en cuando entraban los rayos del sol. Lejos de su madre,  de sus hijos. Recuerda con cierta pasión y odio a Juan Ramón, un tipo sin agallas, un don nadie que le hizo el daño.

El autor distribuye su discurso literario en cinco partes. Narra en tercera persona del singular y la novela da inicio desde el penal carcelario donde se encuentra recluida Tadea. Su mente gira en un momento en que el cielo de San Salvador anuncia un torrencial aguacero a eso de las ocho de la noche, nada es de extrañar en los meses de invierno, ocurren temporales como este en julio del 2008. Desde la cárcel Tadea escucha preocupada aquel aguacero de rayos, tempestades, truenos, cuyo chapoteo tempestuoso arremete los techos del penal; de repente se corta la luz eléctrica y tarda en volver, en medio de la oscuridad;  se oyen gritos de reclusas de otras celdas en aquel enorme recinto.  Tadea con oraciones aclama santos, piensa en su familia entera, con la esperanza que estén a salvo del crudo aguacero en las zonas marginales, que viene atragantando todo. Tadea piensa que por dicha sus hijos y su madre viven lejos de ese peligro.  Pues las aguas han inundado las calles y las tantas veces, aquellas aguas lodosas, inundan los barrios más pobres, como en La Vega y Candelaria, arrasados por aguaceros y derrumbes que traen desolación y trágicas muertes, las correntadas cubren las chozas, por lo general, de cartón, maderas, laminas y plástico.

En su lectura se conoce la dramática vida que padece Tadea, principal personaje, en torno a quien gira la trama; una mujer, asolada por la angustia, con una terrible depresión;  aquí hay  suspenso, soledad, desesperanza, frustración,  falta de amor humano, una celda tenebrosa,  helada y desamparo.  Tadea  imbuida en su pena  piensa en su familia entera,  en la carita chorreada de sus hijos.  Tadea bien sabe, su madre no puede hacer nada,  implica la pobreza,  no poder pagar un abogado, alguien desinteresado tome su caso por humanidad  para ayudar a conquistar su libertad. Un relato doloroso sin trama complicada para el lector. De fondo al conflicto central como telón de fondo, esa imagen de una patria acongojada; un sistema de injusticia social,  una sociedad abrumada de problemas económicos, el crimen, la codicia, la desconfianza, la inseguridad social. Se pone el dedo en la llaga a los  responsables de ejercer  el rol de la justicia en este pais El Salvador. Sueno de nuestros suenos.

Hay Frecuentes monólogos interiores desde la conciencia existencial  de Tadea, desde la cárcel cuenta  su pasado familiar, su dura niñez, adolescencia triste, vivencias pasionales de juventud a flote salta un erotismo sutil cuando cuenta su relación con su amante. Sumergida en desesperados pensamientos, resentimientos, se siente una joven desgraciada. Ella que ha vivido la pobreza. Carola su madre una heroína, ha trabajado duro para traer  pan a la mesa para hijos y nietos. Un día de 1986, Carola, madre de Tadea y de Rosario, abandona  a su compañero, alcohólico irresponsable padre del cual moriría.  Carola buscando porvenir decide dejar el cantón el Trapiche, para vivir en San Salvador. Tadea anda por los 10 años y Rosario seis.  Carola pide ayuda a una prima suya, que vivía en Soyapango, quien le da posada unos días mientras encuentra donde vivir. Por suerte Carola empieza a trabajar como empleada de oficios domésticos en casa de ricos, trata de ganarse la confianza y satisfacción de los patrones. Con los días su patrón, un viejo gruñón comienza a  insinuarle  halagos y acosos sexuales;  le tira indirectas, piropos y los ojos libidinosos del viejo se comen a Carola bastante joven todavía, con buena apariencia de esbelta  mujer. Al principio Carola, no le pone atención,  pero un día en una salida, casi como forzada, se vio a escondidas en un motel capitalino para verse con el patrón.   Carola  por asegurar su trabajo había accedido a los cortejos de aquel hombre sin escrúpulos. Carola no podía negarse, no tenía otra alternativa, recién instalados en la capital, tenia hijas que mantener y educar.  Para mala suerte de aquel “vegete obeso”, calvo y panzón su deseado gozo no le surtió feliz efecto, no logró una erección positiva y en su frustración encaró su culpa a Carola.  Desde entonces  el viejo verde no dejaba de hostigarla, aguantaba por necesidad y en una ocasión la acusa de robarle un dinero dejado en su cuarto;  por supuesto, una  mentira, no le pasaba la afrenta, cada vez que Carola se le cruzaba por la casa,  sentía plena vergüenza de su impotencia en la cama.  Ante la constante agresividad Carola comunica a su patrona, quien puso poco caso, es mas, dijo que Carola era una mentirosa y que su esposo era incapaz de eso “Mejor te vas a robar a otra parte”  _  le dijo. Y se vio obligada a dejar el trabajo y enfrentar lo que viniera. Pero lueguito encontró en una maquila de Ilopango, poniendo botones y cortando telas,  paga que ayudó para alquilar un cuarto de mesón, donde solo cabía una cama que compartía con sus hijas. Cuando podían las niñas asistían a la escuela más cercana y durante las vacaciones pasaban metidas en el mesón con la compañía de un viejo televisor viendo sus programas y hasta las telenovelas.

Pasados tres años Tadea cumplió sus trece años,  fue allí cuando perdió su virginidad todavía una niña, ante los acosos de un vecino de unos treinta años,  de ojos maliciosos, dicen que había sido  policía, motorista, mecánico y guerrillero, Omar se llamaba, un fanfarrón, un bueno para nada, un haragán, un ratero en todas palabras. Así aquel truhan comenzó a endulzar los oídos de Tadea que apenas había salido de su pubertad, una niña ignorante de las cosas de la vida. Cuya presencia del muchacho que la codiciaba cada vez ofreciéndole triquiñuelas cuando podía, hizo que cayera presa de sus deseos libidos, un día en que Tadea había visitado su cuarto, la simpatía que sentía ya por aquel hombre; quizás unos veinte años mayor  que ella y las  atenciones que le prodigaba, mas la soledad y el paramo de esos mesones, contribuyeron a buscar su compañía. A grado que un día abuso de ella bruscamente diciendo: “Si venís al cuarto es porque queres coger putilla y si decís algo te va ir muy mal”.  Tadea se sometió a los caprichos de Omar; el vecindario sabedor de la situación aconsejo a Carola cuidar mas a sus hijas, pero agotada del trabajo no puso bola a los rumores del vecindario. Con el tiempo  aconteció lo imprevisto de repente Tadea resultó por primera vez preñada, aquel muchacho “donjuanesco”  desapareció, huyó para no enfrentar  la situación.  Tadea parió su primera hija, sin saber más del abusador, y ni siquiera su apellido supo.  Sabía que era de San Miguel, que durante el conflicto armado fue dinamitero, se enorgullecía contando, que había puesto la carga explosiva, que había volado en pedazos el puente de Cuscatlán por 1980.  La niña Carola puso su denuncia a la policía del abuso de aquel desalmado y allí terminó todo, como suele suceder. Así nació Alejandra como Tadea llamo a su primera hija. Así pasan los años, después vino otra niña y un niño llegaron para hacer más grande la familia y hasta Rosario, la hermana de Tadea le llego su tiempo, otro haragán le pego un hijo cuando apenas cumplía los quince años.   La madre de Tadea, la niña Carola, mujer sufrida, estoica, de autoridad y disciplina a sus hijas, la vida misma le ha enseñado a no conmiserarse ni a ponerse a llorar frente a las adversidades que la rutinaria vida nos da, pensaba que con sacrificio había que salir adelante de la pobreza. Por ello había educado con carácter a sus hijas Tadea y Rosario.  Pero en su mal genio sobre todo se ensañaba con Tadea, quien la enfurecía sino obedecía lo que mandaba. Normalmente era muy tierna y dulce madre.  Pero cuando era cosa de reprender la conducta de las hijas,  era severa con castigos desalmados.

Tadea quien para ayudar al sostenimiento de los hijos trabajaba de obrera en una fábrica de maquila. Pero  constantemente era reprimida por su madre por sus relaciones con otro enamorado Juan Ramón que se la había conseguido, en quien Carola no confiaba, por machista con las mujeres, solo para gozo sexual, además  un hombre ya casado. Su madre la reprendía haciéndole ver las consecuencias para su bien. Constantemente recalcaba que Juan Ramón, tenia mujer con otros hijos,  por eso la trataba con crudeza, que si salía con una pata más larga que la otra, tenía que arreglar sola su problema, si salía de nuevo preñada, como había sucedido con sus tres niños y ya bastante con eso. “Si sales con otra panza te vas de la casa. ¿Verdad?”  Solo Rosario salía en su defensa  “Ya déjela en paz, mama – decía-  no la moleste tanto, ella sabe lo que hace”. Y Carola como madre le recomendaba que mejor se esterilizara para evitar problemas de tener hijos no deseados. Pues ante la situación social jodida que se vive,  no se podía permitir más otro embarazo, pues tres hijos suficientes. Tadea sentía pánico de su madre cuando se enfurecía, no solo la ofendía verbalmente, tratándola de “puta” “peperecha” sino que la agredía a pellizcos, jalones de cabellos, empellones y golpes con lo que tuviera en la mano. Tadea toma la decisión de esterilizarse y al hospital acudió para pedir ayuda, fácilmente fue operada y según el doctor que la atendió, — quien durante la cirugía a Tadea, había estado pensado en terminar  para verse con alguien luego,  precipitadamente dijo que todo había sido un éxito–. Y confiada Tadea ya no más podía concebir hijos. Tadea, ya no se preocuparía por otro embarazo y en sus relaciones con Juan Ramón, a quien adoraba, sin importarle lo que dijeran en la casa. Tadea feliz gozando de sus cuitas amorosas de su amante enmielado en su huevonería de matón. Y aquí esta historia resquebraja el mundo en que vivimos, resquebraja aspectos morales, éticos, profesionales, resquebraja actitudes humanas, resquebraja la ley  institucional,  las angustias, la  desesperación. Pues contar es ya vivir una realidad que enfrentamos de una u otra forma como humanos.

Pero todo por suerte,  por milagro de la vida o del destino puede de repente cambiar  las cosas para bien o para mal.  Salen a escena las bondades de personajes como Lidia, una mujer líder a favor de los derechos  humanos, apoya el movimiento feminista. Busca la reivindicación social, laboral, oportunidades mejores a las mujeres. Cuando se da cuenta de la situación de Tadea y como mujer sensible,  se conmueve de ella y se propone ayudar. Será Lidia quien de aquí en adelante,  luchara intensamente por la libertad de Tadea. Primero funda  la  organización “JUSTA O JUSTICIA PARA TADEA”,  con la solidaridad de organizaciones feministas y otras abogadas como: María Ramírez, Sonia Ruiz y Gilda Calderón, graduadas de la UCA, de mucha experiencia en el litigio penal y docencia universitaria, miembros activos de las asociaciones feministas que junto a Lidia, montan la campaña,  libertad para Tadea pidiendo un juicio justo. La suerte se va labrando favorable para Tadea y otro de los personajes claves que sobresale es Lorenza Roquetti,  una bien presentable abogada de Argentina,  por eso de las casualidades visita el país para participar en  el simposio “El derecho penal y las garantías constitucionales” organizado por el Ministerio de Justicia y la Embajada de los E.E.U.U. Catalogada experta y connotada profesional, una hermosa mujer  de belleza exuberante. Una solterona de 35 años, dedicada por completo al estudio del derecho, apoya las ideas feministas, y suele viajar dando conferencias de derecho penal por países extranjeros.  El grupo Justicia para Tadea logra una cita con la Dra. Roquetti. Y ella se intereso sumamente en el caso. Llega a pensar que si ella fuera salvadoreña, este caso de Tadea  hubiera sido  un gran caso suyo “¡Que desgracia – pensaba- que no exista una tan sola abogado(a), capaz,  luchador(a) a defender a las mujeres en este país! ¡Que desgracia! Pero alguien sugirió a Darío Dorindo Díaz, un abogado no muy conocido, que suele escribir en los periódicos cuestionando las leyes del aborto. El grupo solidario “Justa, justicia para Tadea”  creen que el Dr. Dorindo Díaz estaría dispuesto a ayudar. Se requiere  un abogado que exponga con agallas el caso de Tadea. Cualquier cosa que se dijera de su persona, bohemio, amante del gozo nocturno, pero menos tildado como deshonesto abogado.  Considerado, consciente, amante de la justicia,  confiable del derecho, Dorindo Díaz, acepta el caso e inmediatamente  puso demanda de revisión del caso Tadea y se dio luego de poner ojo al caso  y gracias de varias  gestiones de organizaciones que velan por los derechos de las mujeres que presionaron.

El día que el forense del ICF el doctor Forlin, fue convocado para una audiencia de revisión, pues como representante de la Corte había tenido que ver en su peritaje y sostenía que Tadea había matado a la recién nacida, que era culpable según parte de la fiscalía. Sucede que la suerte amparaba a Tadea y por casualidad  un Dr. Cambiasso, ilustre medico también invitado a simposios internacionales, con doctorados de honoris causa otorgada por prestigiosas universidades se encontraba en el país. Su libro de estudios forenses traducido al francés y al ingles. Se trataba de un científico de renombre mundial que se encontraba en el país, y conociendo el caso de Tadea accedió ayudar a favor de su libertad; y acepta todo  gracias a la hermosa abogada Dra. Roquetti a quien admiraba, ella se lo había pedido, quien deslumbraba su talento de abogada como por su belleza de mujer. El Dr. Cambiasso con barriga de cervecero,  serio en sus labores, un postgrado en Londres en medicina forense y el director de su tesis, su profesor, nada menos del eminente Richardson autor de “Forensic medicine” libro de consulta. Cuando llega el día de la audiencia de revisión el grupo “Justa” y el abogado sabían que  por primera vez en el país se revisaba un caso de esta naturaleza. El perito argentino ya se encontraba en el país, se había asesorado muy bien de la situación. Se baso con procedimientos científicos forenses y hace ver a los abogados de la Corte Suprema de  Justicia  los falsos positivos de la “docimasia hidrostática” y los pasos que se deben seguir; tenía que ver el aspecto pulmonar del feto hasta si había  respirado o no para comprobar si había mala intención. No había oxigeno pulmonar en el feto. El forense de la Corte sostenía su condena a Tadea quizás por defender su incapacidad, cuando el  Dr. Cambiasso con elocuencia demostraba de cómo se había procesado el peritaje del forense, los abogados representantes de la Fiscalía se mordían los labios. Ante el referente de un experto abogado internacional se sintieron avergonzados, humillados. Caían en la cuenta de su argumento acerca de la  “Necropsia” y señalada causa de la muerte de la recién nacida se quedan como estúpidos ante la intervención científica del Dr. Cambiasso que los dejo paralizados. También la intervención de Dorindo Darío en el juicio fue espectacular según opinión de los mismos estudiantes de ciencias jurídicas que hacían sus prácticas, Darío se mofaba de la Fiscalía por acusar sin prueba con indicios incongruentes, contradictorios, condenando erróneamente a una mujer. Ataco a la Procuraduría General por la ineptitud del abogado que asistió a Tadea, critico a la ICP por permitir a forenses como Forlin, prestaran mediocremente sus servicios, por no llevar con seriedad las autopsias en el caso de los abortos. Aquella  sala del jurado estaba pletórica de profesionales del derecho,  de estudiantes. Luego se retira el tribunal a deliberar y después de  tres horas y mientras se debatía el caso, afuera  del tribunal había campaña de mujeres feministas que con gritos, carteles, música y camisas con el rostro de Tadea, gritaban libertad. Entre una lluvia intensa y relámpagos, después de la espera se anuncia que la sentencia es favorable a Tadea. El tribunal dio la razón al abogado defensor y a la ponderación científica del Dr. Cambiasso, quien hizo que los abogados representantes de la corte, rectificaran sus errores judiciales en las sentencias condenatorias, aunque repudiaron que no indemnizaran a Tadea por su tiempo en la prisión. Tadea Lloraba de emoción estaba en libertad sin importarle que no reconocieran nada. Era libre, afuera,  docenas de mujeres la recibieron con vivas, había sido escabroso el camino recorrido por conquistar su libertad.  Tadea recordaría con agradecimiento infinito la lucha de las mujeres del grupo “Justa” quienes lograron su libertad.  Además la vida le había enseñado a madurar y mas control de su vida  amorosa y sentimental.  Los representantes de la Fiscalía, quienes por no quedar en ridículo callaron su incapacidad como abogados,  demostrando su atraso en casos de los delitos de aborto en las mujeres sin seguimiento justo y profesional que se requiere.

Con la lectura de “JUSTICIA PARA TADEA” podemos inferir que aquí la justicia tiene privilegios de clase y ampara más bien a los corruptos funcionarios oportunistas que desfalcan el fisco del pueblo, antes que amparar a la justicia de los pobres; países plenos de pobreza  como el nuestro. Este tipo de casos como los abortos por lo general se da entre la clase más pobre y sin educación. Entre la burguesía, de más recursos económicos casi no suelen verse  estos  problemas y si suceden, saben arreglarlos a su manera y favorable para ellos.  Podemos inferir, a través de la obra, aquí no faltan los mecanismos dudosos que operan en las sentencias de jueces, fiscales, forenses, sin valores éticos, morales, hasta la influencia de preceptos religiosos como las del obispo Boato y Cordón, un• cura reaccionario, impera el poder dominante del Estado de los procesos judiciales.  Por ello en este relato del Dr. Víctor Hugo Mata muestra que se debe juzgar con eficaz profesionalismo científico antes de dar un veredicto, exponer causas y efectos, al procesar un delito sin la rectitud moral y profesional que requiere la ley sin justificar errores.  A mi parecer  esta  obra literaria debiera ser texto de lectura obligatoria de los programas de enseñanza por su orientación y sirva de experiencia aen el proceso,  juicio de laboratorio en la enseñanza, aquí hay un caso penal que se resuelve dentro de la obra misma. Como cuando decimos teatro dentro del teatro.

Pero siempre hay un final que es comenzar a vivir. Entonces Tadea poco a poco después de su presidio se iría acostumbrando a una vida civil. Pero sucede que en cierta ocasión en la calle por casualidad ve a Juan Ramón, quien no tuvo sentimiento al abandonar el problema, ella no intenta hablarle, el truhan desapareció, trabajaba de motorista a Santa Tecla. Aquel de quien había sentido amor no le importó condenándolo al olvido. Tadea que busca trabajo se fue caminando en  medio de aquel hormiguero de gente en la capital de San Salvador y dijo “Que mierda es la vida, querer al que le hace el mal”.

Partiendo del hecho ficticio vemos que estos suceden en la realidad. Esta el caso por los periódicos y las redes sociales,  en el 2012 de una joven de 32 años, -cuyo nombre me reservo- , es condenada a 40 años de prisión por aborto. Sucede que fue acusada por un crimen agravado en contra de su recién nacido. La joven alega que sufrió un parto precipitado que necesitaba  de urgente atención.  Pese a los alegatos de los representantes de la Fiscalía que sostenían su castigo, el resultado fue la anulación de dicha condena, cuando se corroboraron errores  en el procedimiento del juicio. También si recordamos de  aquella campaña que organizaciones feministas emprendieron el 2014 pidiendo unánimemente por la libertad de 17 mujeres en condenas dudosas por problemas de aborto. Ayudaron las varias gestiones de organizaciones que velan por los derechos en defensa de las mujeres.

En el transcurso de la narración y a través de los recuerdos de Tadea, se conocen  breves historias intercaladas, como la de Carmela, muchacha campesina, que había conocido en el penal y quizás  su mejor amiga, juntas mitigaban sus penas, se contaban sus secretos en aquel interminable tedio de la prisión fría y húmeda por las noches que Tadea ahora libre quiere olvidar. Carmela condenada a treinta años de prisión por haber matado de una pedrada al hombre, un déspota vigilante nocturno, que la estaba violando a la fuerza a sus diez y seis años.    De modo que en torno al conflicto no solo hay historias, como las de Carmela, sino que hay conversaciones que se oyen. Lo onírico está presente y salen a flote los sueños y pesadillas que padece Tadea desde la cárcel,  un subconsciente del tiempo atrás (“Flashback”), evoca la obsesión  y esa imagen de Juan Ramón, su enamorado pero ya hay  cierta ilusión de rechazo.  Lo importante  es, como el autor maneja los hechos del caso, uso de monólogos interiores, cuando se requieren, entre los espacios temporales del pasado al presente y viceversa según las circunstancias en los escenarios de fondo y se conocen todas las situaciones en que Tadea prevalece y en torno a ella desde un principio se desarrolla una historia hasta su desenlace final. Tadea sabía que empezaba de nuevo su vida de aquí en adelante, hacer la suya propia, no ser carga de su madre y más bien ayudarla, cuidarla, pensaba en el sostén y educación de sus hijos, el pasado ha resquebrajado severamente su vida y dispuesta a cambiar en este medio tan hostil donde respiraba con alegría, para seguir enfrentando con perseverancia y coraje las vicisitudes de la vida para bien o para mal en este país.  Donde las tantas veces nos toca dar un grito entre la realidad y los sueños ante la mirada fantástica de las cosas sensacionales que a diario ocurren en la vida rutinaria. Uno se queda entre gestos conjeturando como el ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha: “¡Justicia Señor Gobernador, justicia y si no la hallo en la tierra la iré a buscar al cielo! …” (Cervantes. Cap. XLV.2da parte.)

Para mí toda novela es ante todo realidad, conocimiento, forma de conciencia social. Aquí hay un argumento escrito sin fantasía y nos lleva a una imagen de realismo social, cosmopolita. Nos hace cuestionar el tipo de justicia arcaica que vivimos sin procedimientos éticos,  ni  morales. Tenemos una Sociedad donde impera el machismo patriarcal, aquí no se respetan los derechos laborales, ni sociales, solapadamente no se castigan ni se penan las agresiones a la violencia que padecen las mujeres.  Por experiencias de lectura toda novela debe revelar hechos vitales y esta novela lo tiene todo en bruto,  lo esencial, es la novedad de su asunto juridico que muestra entre la gran variante temática de la novela salvadoreña de hoy.  En nota editorial el autor Víctor Mata Tobar aclara que “no se pretende trazar comparaciones entre procesos judiciales de la realidad forense y los casos jurídicos como creaciones artísticas.  En una obra dramática la reproducción de un proceso judicial obedecerá, como es natural, solo a un propósito estético aun dentro del mayor realismo” nosotros lo cuestionemos, lo interpretemos como una intención literaria. El autor Victor Mata Tobar es transparente en su actitud moral, escritor de sensibilidad social,  jurista honesto, de confianza en el campo penal,  de los Derechos Humanos a nivel internacional y prevalecen sus propias  experiencia profesionales  que lo estimularon a crear esta novela. Pues ha sido abogado defensor en casos similares que ocurren en su ficción de casos como el de Tadea que son como reflejos de esta realidad.2016.

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