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viernes , 20 octubre 2017
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La subvención compromete

Salvador Ventura

La corrupción, pharmacy como las pestes, salve va socavando las estructuras sociales, políticas, financieras y mentales de una nación, hasta que no queda sector, ámbito, actividad o relación que no caiga en sus garras…”, dice El Diario de Hoy en su editorial del lunes 8 de diciembre del año en curso.

No podemos menos de estar de acuerdo más cuando quizás indirectamente se refiere al ex presidente Francisco Flores Pérez, al afirmar: “Los corruptos se mueven buscando saciar sus crecientes apetitos, al mismo tiempo que los no corruptos tienen que cargar con el costo de hacer las cosas, de participar en la vida comercial y productiva…”

El Diario de Hoy, lamentablemente, no mantiene independencia frente a los grupos de presión, sobre todo los ubicados en la burguesía salvadoreña, además de seguir de forma permanente una agenda política emanada de las estructuras partidarias de Arena, difamando y propalando rumores contra el gobierno.

En los 20 infames gobiernos de Arena se cometieron más de 150 escandalosos casos de corrupción contra el Estado y el pueblo salvadoreño, pues muchos de los dineros estafados o malversados, iban destinados a construcción de hospitales, carreteras,  sistemas de agua potable, electricidad y escuelas.

El Diario de Hoy, sin embargo, informó de manera aislada de algunos de esos hechos, sobre todo aquellos señalados por la misma administración arenera y cuando ya era imposible ocultarlos como el desfalco al Seguro Social cometido por Romero Majano y sus secuaces, el abono robado en las bodegas del Banco de Fomento Agropecuario o la estafa en la ANDA.

Esa extraña forma de investigar, comentar o informar de este medio de publicidad (reiteramos es miembros de la Asociación Salvadoreña de Anunciantes de El Salvador) nada más enfila sus baterías contra instituciones, personas o gobiernos que no comparten su forma de pensar; pero favorable a una corriente neoliberal, por ejemplo. Dentro de la misma concepción liberal (no democrática) profesada por los propietarios de El Diario de Hoy, no deben limitarse a ser un instrumento del gobierno, no puede constituirse en vocero de la política gubernamental, eso es correcto; pero no ocurrió así durante los cuatro periodos consecutivos de Arena al frente del Ejecutivo. De eso no hay la mínima discusión, como dicen los abogados, a las pruebas me remito. En esos infames 20 años El Diario de Hoy dependió financieramente de la publicidad emanada de los gobiernos de Arena, además de la pauta emanada de la empresa privada, muy anuente en compartir su agenda partidaria. En cierta medida en la democracia liberal, supuestamente se ofrece al público un conjunto de posibilidades sujetas a elección. En otras palabras el lector, el ciudadano, debe tener la opción de escoger por sí solo, la solución que prefiere dentro de una gama de posibilidades u opciones ofrecidas. En la democracia popular se propone al público una solución dada y seleccionada desde las bases, donde una mayoría ha tenido la oportunidad de debatir, mediante el voto directo o indirecto. En esta variante la unidad de los partidos es oportuna, en la democracia liberal se habla de pluralidad de partidos.

En el caso de El Diario de Hoy, fiel a su ideología debería expresar la pluralidad de las tesis políticas correspondientes. Con los regímenes de Arena este medio siempre expresó únicamente lo favorable a sus gobiernos, jamás criticó sus graves errores, el abandono de la agricultura, la dolarización de la economía y esa manera normal de ejercer el poder con base en la corrupción.

El equilibrio financiero de El Diario de Hoy siempre se basó  en la publicidad emanada de los gobiernos de Arena. En el periodo de la Democracia Cristiana se produjo un enfrentamiento con La Prensa Gráfica debido a que este matutino de circulación nacional no quiso criticar las políticas de este régimen obteniendo una mayor tajada publicitaria. El acuerdo final fue que La Prensa Gráfica editara un periódico alternativo donde se cuestionaban algunas de las políticas desarrolladas por el gobierno de la Democracia Cristiana, con ello la Asociación Salvadoreña de Anunciantes saldó una “peligrosa” disputa entre dos de sus miembros “más distinguidos”. El servicio público de El Diario de Hoy ha estado siempre ligado a la subvención del Estado (“la subvención compromete”, escribió García Márquez), por lo tanto, ese servicio público debe estar incluido dentro del presupuesto del Estado, pues así lo establece la democracia representativa. Al aceptar este compromiso, además de compartir la agenda partidaria con Arena, El Diario de Hoy adquirió delicados compromisos no sólo de atacar a sus rivales políticos e ideológicos, sino de escamotear u ocultar la verdad de lo que estaba ocurriendo al interior de los gobiernos de Arena, como lo escandalosos casos de corrupción. Un medio de publicidad como el señalado no puede tener ninguna autoridad moral para señalar a otros, lo que por razones de subvención o intereses particulares, no fue capaz de comentar, criticar o informar de una corriente política o de un gobierno totalmente adverso a su propio pueblo.

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