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lunes , 18 junio 2018
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La responsabilidad recae en la política migratoria de Trump

La responsabilidad recae en la política migratoria de Trump

El ministro de Relaciones Exteriores Hugo Martínez fue más que claro: la postura de El Salvador respecto a la crisis política en Venezuela no es el motivo por el cual el Gobierno de Estados Unidos suspendió una parte del Programa Migratorio Centroamericano (CAM) que había permitido el ingreso legal de más de tres mil menores de edad de El Salvador, Honduras y Guatemala a territorio estadounidense.

La derecha política y mediática ha cacareado que el cierre del Programa de Admisión Condicional del Programa de Procesamiento de Refugiados Centroamericanos (CAM), ha sido motivado por la posición de El Salvador en apoyar al pueblo venezolano y Gobierno de Nicolás Maduro.

“Todos sabemos que hay un cambio de administración en Estados Unidos y un cambio de la política migratoria de esa administración en los Estados Unidos, por eso nosotros comenzamos un plan desde noviembre del año pasado porque ya sabíamos que iba haber un giro en la política migratoria que puede tener y ya está teniendo repercusiones en El Salvador, como lo está teniendo en otros países”, señaló Hugo Martínez.

Claro, la derecha política, empresarial y mediática jamás verá esa realidad migratoria neofascista de la administración Trump, y le echarán la culpa a las relaciones diplomáticas entre el Gobierno de Salvador Sánchez Cerén y el Gobierno de Venezuela.

El Programa que Estados Unidos ha eliminado para El Salvador –el país más beneficiado-, Honduras y Guatemala entró en vigencia en 2014, durante el gobierno del presidente Barack Obama, del partido Demócrata. El programa CAM, en su modalidad de “Admisión condicional”, permitió el ingreso de menores reclamados por sus padres residentes en Estados Unidos, en un total de 2,400 salvadoreños y un número menor al medio millar de Honduras y Guatemala.

Los periodistas y los políticos que han utilizado la suspensión del programa de Admisión Condicional, como un carácter estrictamente político interesado, no relacionan, por ejemplo, que El Salvador fue el más beneficiado, debido a la mayor cantidad de compatriotas con el estatus conocido como TPS.

Seríamos ingenuos, por supuesto, no considerar que las mentes calenturientas en Estados Unidos, comenzando por el presidente Donald Trump, que ha amenazado con intervenir militarmente en Venezuela, no descarte las acciones de represalias contra los gobiernos que no se alinean a su política imperialista.

No obstante, hay que tener confianza en el trabajo y la capacidad de diálogo de nuestra cancillería y la Presidencia de la República, para primar el diálogo para continuar relaciones normales entre El Salvador y Estados Unidos.

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