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La prevención no es un gasto

La vicepresidente de Costa Rica, Ana Helena Chacón, estuvo de visita en El Salvador para conocer “in situ” el ya famoso y exitoso programa de Ciudad Mujer y lo concerniente al Consejo Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana (CNSCC).
Durante la reunión con el CNSCC, al que la Vicepresidente Chacón felicitó y avaló, dio a conocer “el Programa Puente al Desarrollo, de la Estrategia Nacional para la Reducción de la Pobreza de la República de Costa Rica”.
El programa, liderado por la Vicepresidente Chacón, tiene como principal característica una serie de planes de acción, que no es otra cosa más que inversiones en acciones sociales para grupos de familia en extrema pobreza, que en Costa Rica es de apenas el 5% de la población.
La Vicepresidente Chacón fue enfática en defender que el financiamiento de programas sociales, no debe considerarse un gasto, sino, una inversión.
Porque “invertir en la prevención” tiene menos costos para el Estado que la “sanción”.
La visita de la Vicepresidente costarricense es muy oportuna, sobre todo porque en El Salvador, dado los niveles de avance del “Plan El Salvador Seguro”, cuya primera fase ha sido la represiva que más esfuerzo ha requerido, hoy se está a la entrada de una segunda fase: la fase de la prevención, de una forma más decidida.
Y dado que se inicia de forma contundente la parte preventiva, el Gobierno del Presidente Salvador Sánchez Cerén ha creado el Viceministerio para la Prevención Social que estará a cargo del viceministro Roberto Flores Hidalgo. Los diputados y diputadas del partido ARENA se negaron a dar sus votos para la creación del viceministerio.
Y es que para ARENA y la ANEP, la prevención es un gasto. Para ellos, es suficiente con la fuerza policial y militar para detener la violencia.
Lástima que ni los personeros de la ANEP ni los de ARENA escucharon a la Vicepresidente Chacón que invertir en la prevención es fundamental, incluso, en temas de seguridad.
Y aunque la distinguida visitante no estigmatizó la pobreza con la violencia o delincuencia, si coincide en que entre más extrema pobreza haya, y por ende, más de desigualdad, en esa medida se genera el caldo de cultivo de la violencia y la delincuencia.
La Vicepresidente también nos hizo reconocer que los fracasos sociales, de toda sociedad, son responsabilidad de todos y todas.
Es decir, el tema de las pandillas en El Salvador, al final es responsabilidad de ARENA, de la ANEP, de la Oligarquía Salvadoreña, y de todos los que nos llamamos salvadoreños, por no haber hecho lo suyo en su oportunidad, por no haber prevenido a tiempo.

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