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La Importancia de la Sala

Orlando de Sola W.

La sala, como el dormitorio, la cocina y el baño, tiene la importancia que le demos. Cada uno esos espacios es importante para los distintos miembros de la familia, según el momento, porque no todos los golpes suceden en la cama, o en la cocina. También en la sala pueden darse luchas de poder, como en todo espacio nacional y hogareño.

La división de los poderes del estado que impulsó Montesquieu es bastante inocua, porque el poder está en la fuerza y la fuerza en el espíritu, que se complementa con el conocimiento. El poder comprende la autoridad e influencia, pero la fuerza de voluntad define, no solo la legislación, sino su interpretación y ejecución.

Si la voluntad es débil y no tiene razón, el poder busca otros habitáculos, como las organizaciones gremiales y civiles, sin descartar los poderes internacionales y regionales, incluyendo los carteles y pandillas que llenan espacios vacíos.

La importancia de la Sala deriva de su capacidad para interpretar la voluntad de los constituyentes del 83. Pero esa voluntad es débil, no solo por su escasa idoneidad, sino por circunstancias. La Guerra Fría terminó y la realidad exige nuevos paradigmas socio-económicos, políticos y culturales. El capitalismo y el socialismo quedaron desfasados cuando entramos en otra realidad, con grandes avances en la ciencia, transporte y comunicaciones, pero no en relaciones humanas. Eso es lo que debemos saber interpretar, no las marchitas e irrelevantes voluntades de un conflicto que los interesados en mantenerlo llaman constituyente.

El estado es relevante, pero hay otras formas de organización, como las corporaciones transnacionales y las comunidades cibernéticas que lo retan. También hay religiones con gran capacidad de moldear mentes y corazones.

Pero la capacidad de la Sala para interpretar la realidad es limitada, por sus ataduras con el pasado bélico. Con diatribas pretende condicionar el presente, a pesar que la realidad exige sabiduría, no humillación y venganza. Es obvio que sin perdón y misericordia no podremos salir del embrollo partidista, ideológico y comercial. Pero el perdón comienza por uno mismo y la Sala no puede hacerlo porque interpreta un guión escrito por mentes calenturientas durante una guerra que ya no existe. Los patrones jurídicos de esa guerra, sin embargo, siguen entorpeciendo nuestra recuperación.

En el plano personal y en defensa propia, inicié un antejuicio por prevaricato contra Belarmino Jaime en el 2010, entonces Presidente de la Corte Suprema y la Sala de lo Constitucional. Lo denuncié en el Organo Legislativo por el alevoso litigio que dirigía en mi contra por encargo. Sus aliados en la Comisión de Legislación lo protegieron. No quisieron escucharme y, valiéndose de una amañada interpretación del reglamento, enviaron mi denuncia a la Fiscalía General de la República, no a un fiscal “del seno de la asamblea”.

El Fiscal General de entonces, igual que dos de los magistrados de la Sala, había llegado a su cargo por el traspatio. Por eso devolvió el expediente sin estudiarlo, evitando el antejuicio a Belarmino Jaime y el mercantilismo que representa.

Como no había Fiscal Adjunto, tuvieron que nombrarlo, pero el antejuicio que inicié contra el Fiscal General también fue archivado por las mismas fuerzas que, desde casa presidencial, habían negociado en el 2009 las posiciones vacantes por falta de consenso en la Asamblea.

Siendo presidente de la Corte y la Sala, Belarmino Jaime atestiguó en mi contra en el tribunal de sentencia que me condenó a cuatro años de prisión. Su arrogante testimonio influyó sobre la decisión de los jueces y la redacción de la sentencia que definió mi condena, en mayo del 2012.

La verdad y la falsedad siguieron chocando en la Sala, que trata de confundir con tecnicismos y palabrería a la Asamblea, simulando un poder que no tiene porque sus patrones constitucionales están en la guerra fría.

De la sala al traspatio no hay mas que un paso. Pero así llegaron algunos de sus integrantes. Su quimera consiste en confundir fuerza con engaño, ignorando la realidad nacional y traicionando la voluntad de un pueblo que clama paz.

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