Luis Arnoldo Colato Hernández
Educador
Cuando las victoriosas tropas soviéticos aquel 9 de mayo de 1945, alcanzaron en Berlín el lugar más elevado de la cancillería aún en pie, para izar la enseña soviética, los pueblos del mundo pudieron finalmente dar ese respiro que solo es posible tras un logro supremo, venciendo a la Alemania nazi.
El fenómeno nazi, si bien supeditado a la arrogancia del bando aliado tras el fin de la gran guerra, no puede simplemente reducirse a los delirios de un demagogo supremacista que busca después de su fracaso como pintor, redimirse en la tarea de salvar a su patria.
Porque, no puede entenderse al nazismo sin el asfixiante régimen financiero que se le impuso a Alemania, y menos aún sin valorar la cultura xenófoba eurocentrista en que rápidamente degeneró aquella pírrica victoria por agotamiento del Reich germánico y los imperios centrales en 1918, que no fue militar sino económica.
Solo pudo ser posible si se reconoce el aporte económico de esa xenofobia a nivel industrial desde EU e Inglaterra, dirigido a recuperar a Alemania para erigirla como baluarte contra la que entonces occidente consideró su mayor amenaza, la Unión Soviética.
Así, esa guerra que costó entre 70 y 100 millones de vidas, el 3% de la población global de entonces, en realidad fue dirigida a atajar la construcción de un mundo dominado por el socialismo.
El nazismo es la síntesis de un pensamiento globalizante de ultraderecha, dirigida a imponer mediando el supremacismo, la tesis del uno sobre el todo como logro último de una etnia que así somete a la humanidad.
Cuando aquellos dos soldados soviéticos izan la bandera roja sobre el Reichstag, no solo elevan un pendón sobre las ruinas de una ciudad, someten ante la historia el entero sistema que representa ese ideario reduciéndolo a lo que es, un supuesto, mientras elevan al que está destinado a conducir a la humanidad a la grandeza, el socialista.
Pues representa a los ignorados por esa historia que antes fue ganada por los no incluyentes, que son además blancos, cristianos y europeos.
Así, revisionistas como Elon Musk que es una nazi practicante al igual que el maga y todo el círculo trumpista ensteniano, intentan blanquear su propuesta alegando que Hitler era comunista, desconociendo la historia, reintroduciendo y validando las mismas tesis supremacistas desviadas del nazismo, con una nueva lectura de la historia, imponiendo toda una nueva narrativa desde un nuevo mito que en nada se diferencia al que adelantaran Goebbls, Rossemberg, Himmler, Chamberlain y Ford, la ilustración oscura, que es nazismo reeditado.
Pero, quien venció al nazifascismo fue la URSS, mientras quien salvo a los jerarcas nazis fue occidente, conservando vivo ese ideario que ahora intentan imponer al orbe.
La historia empero tiene un humor interesante, venciendo otra vez al nazismo en Kiev, desgranando e inmovilizando a la OTAN, y sometiendo esa alianza estadounidense sionista en Líbano, en Irán, donde nuevas banderas con colores de revolución se izan a favor de la humanidad.
Diario Co Latino 134 años comprometido con usted