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La globalización en proceso hacia la “posglobalización” (Parte II)

German Rosa, s.j.

Las relaciones comerciales de la República Popular China, han creado un amplio debate en el Salvador, en Europa y también en otras partes del mundo. Lo que marcó la coyuntura política en estas últimas semanas en Europa, ha sido la preparación y la visita del Presidente de la República Popular China, Xi Jinping. 

El paso del Presidente Xi Jinping en Italia, ha dejado una huella imborrable y también ha creado mucha opinión pública a favor y en contra de los tratados de libre comercio bilaterales entre Italia y China. Además el Presidente Xi Jinping, ha visitado París y ha tenido un encuentro con el presidente de Francia Emmanuel Macron, la Canciller de Alemania Ángela Merkel y el Presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker. Se percibe una tensión latente entre los países de la Unión Europea y el gran coloso asiático de la República Popular China. De hecho, en declaraciones públicas se ha subrayado el doble sentimiento de ser socios y al mismo tiempo rivales.

En el proceso de la posglobalización, Europa está apostando a construir un diseño político multipolar, pero ella misma se enfrenta a su propia debilidad. No hay políticas articuladas de cara al mercado global y se enfrenta a la crisis del Brexit, aún no resuelta a principios del mes de abril. La posglobalización pone de relieve las contradicciones entre los grandes actores políticos y económicos globales, hasta que se logre el reacomodo de las superpotencias y el diseño del nuevo multilateralismo en proceso de construcción (Cfr. https://www.yumpu.com/kiosk/diariocolatino/edicion-20-de-marzo-de-2019/62525184/14).

¿Cuáles son las grandes dinámicas políticas y los puntos de equilibrio que plantea la relación comercial entre Europa y China? pensemos sobre este tema.

1) La Ruta de la Seda, el megaproyecto de las relaciones comerciales de la República Popular China con muchos países e incluso con la Unión Europea. El gigante asiático quiere dinamizar su economía, que muestra una tendencia a la desaceleración y la Unión Europea, mira al futuro con una gran posibilidad de relanzar las economías nacionales, disminuir los índices de desempleo y aprovechar sus ventajas comparativas para abastecer y abastecerse con el mercado de la China, cuya población es dos veces y un poco más grande que la europea. China tiene 1,330 millones de habitantes y Europa 508 millones de habitantes.

Las proyecciones económicas son importantes para entender el contexto actual. Se espera que el producto interno bruto (PIB) de China, registre un crecimiento de 6,2 % en 2019 y de 6 % en 2020. Se ha contraído la demanda con respecto al año pasado, el mercado inmobiliario se está contrayendo, también ha afectado la guerra comercial entre los Estados Unidos y el gigante asiático. Según el informe del FMI, las dos mayores economías mundiales, Estados Unidos y China, permanecerán a resguardo y sus pronósticos de crecimiento quedaron intactos en 2.5 % y 6.2 % en cada caso, para 2019.

En el caso de las economías emergentes y en desarrollo, el FMI contempló un crecimiento medio del 4.5 % en 2019, dos décimas por debajo de su anterior pronóstico y del 4.9 % en 2020, en línea con la previsión de octubre.

(Cfr. https://www.emol.com/noticias/Economia/2019/01/21/935051/FMI-actualiza-proyecciones-iniciales-Crecimiento-economico-mundial-en-2019-y-2020-sera-menor-al-esperado.html).

China ha diseñado un megaproyecto claro y definido para estrechar los lazos comerciales con muchos países y también con la Unión Europea, que se conoce como la Ruta de la Seda. ¿Qué es la Ruta de la Seda?

Es una ruta legendaria, se denominó con este nombre a un conjunto de rutas comerciales organizadas específicamente para el comercio de la seda desde el siglo I a. C., que abarcaba casi todo el continente de Asia, conectando a Mongolia con China, el subcontinente indio, África, Europa, Siria, Turquía, Arabia y Persia. Durante siglos transitaron por esta ruta, caravanas que comerciaban con productos provenientes de Oriente y de Occidente. Además de esto, también funcionó como un puente a través del cual se transmitieron ideas, conocimientos y también los fundamentos del budismo y el islamismo. El nombre de Ruta de la Seda, surgió debido a que la seda era la mercancía más comerciada que circulaba por dicha ruta, cuya fabricación era un secreto que solo los chinos poseían. Los pobladores de la antigua Roma fueron quienes más interés mostraron por la seda, considerándola como un material lujoso. Pero además de la comercialización de la seda, esta ruta sirvió para intercambios de una gran variedad de productos tales como los diamantes, rubíes, piedra, lana, marfil, especias, vidrio, coral entre otros (Cfr. https://conceptodefinicion.de/ruta-de-la-seda/).

La Nueva Ruta de la Seda es una iniciativa que China lanzó en el 2013, cuyo objetivo es construir una red de infraestructuras y comunicaciones para crear una plataforma de cooperación económica que conecte a países de Asia, Europa y África, reeditando las antiguas vías comerciales de la Ruta de la Seda. Esta Ruta se ha ido expandiendo y actualmente, según Pekín, están adheridos más de cien países en todo el mundo. Y abarca distintos ámbitos: comerciales, financieros, de seguridad y culturales. Asia necesitará cerca de 1,7 billones de dólares (1,5 billones de euros) en inversiones de infraestructuras hasta el año 2030 para mantener su crecimiento, según el Banco Asiático de Desarrollo. (https://elpais.com/economia/2018/11/30/actualidad/1543600537_893651.html).

2) Acuerdos de la República Popular China con Italia y también con Francia

En la reciente visita del Presidente del Coloso Asiático, se firmaron acuerdos de gran envergadura económica y financiera con Italia y Francia. Retomemos algunos datos relevantes.

El paso del Presidente de China Xi Jinping por Italia, implicó la firma de diez acuerdos entre empresas italianas y chinas; además, incluyeron diecinueve acuerdos institucionales sobre la Ruta de la Seda. Los acuerdos implican cooperación entre China, las escalas de Trieste y Génova. La cooperación entre Italia y China, se concretará en redes de transporte, energía y telecomunicaciones. Estos acuerdos fueron llamados “el memorándum de la nueva vía de la seda”. Estos acuerdos se han firmado con el objetivo de re-equilibrar la balanza comercial e intensificar el flujo de inversión entre ambos países. La lógica de la economía de mercado, que es el marco global de dichos acuerdos, implica los intercambios comerciales bidireccionalmente. Dichos acuerdos llevarán a la exportación de frutas cítricas frescas hacia China, la prevención de robo y en contra del tráfico ilícito de bienes culturales, la cooperación entre las agencias espaciales de Italia y la China National Space Aministration. Los acuerdos firmados tienen un valor de 2,5 billones y un potencial de 20 billones de dólares (Cfr. Periódico Il Sole, Domenica 24 Marzo, 2019, pp. 1 y 3).

Pero también el Presidente Xi Jimping visitó París, Francia, país que inició su relación comercial con China, desde hace cincuenta años atrás. La relación entre Francia y China, se basa sobre el respeto mutuo de la soberanía, de la integridad territorial y de los intereses claves de cada uno, también de la libre opción de cada país para su propio desarrollo. Sobre estos principios se ha perpetuado la relación entre ambos países.

En el plano internacional tanto Francia como la nación China, son miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, ambas naciones defienden el multilateralismo, el libre intercambio comercial y la diversidad cultural. Ambos Estados, tienen la misma posición en la lucha contra el cambio climático, la lucha contra el terrorismo y el desarrollo del Continente Africano.

Francia y China, han avanzado en sectores de cooperación nuclear, la aeronáutica y la aeroespacial. También continúan reforzando las relaciones en campos estratégicos de la agricultura, la energía, la industria de punta, la inteligencia artificial y el “big data”. Además la cooperación se extiende a los intercambios de: las tecnologías, las ciencias del medio ambiente, la oceanografía, la educación, la cultura y de las artes, la salud y prevención de enfermedades, también, no puede faltar el deporte.

Los intercambios de la nueva Ruta de la Seda, superan los 6000 billones de dólares y han permitido la creación de 240,000 empleos locales. Más de 10 mil trenes han circulado entre China y Europa, vinculando 43 ciudades en 15 países del viejo continente (Cfr. Le Monde, Dimanche 24 – Lunedi 25, Mars 2019, p. 11).

3) La preocupación de la Unión Europea ante el gran “Coloso Chino”

Las inversiones astronómicas realizadas en las relaciones comerciales entre China y los países europeos, han planteado la necesidad de impulsar una política más coordinada de la Unión Europea con Pekín, tema fundamental de la reunión con el Presidente Xi Jimping en Francia y la Canciller de Alemania Ángela Merkel, el Presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker y el Presidente Emmanuel Macron. Obviamente, China es un competidor estratégico en las relaciones de mercado y un rival sistemático para los europeos. La capacidad de la inversión de China, puede llevar también a la hegemonía política y la dependencia. Según la Comisión de la Unión Europea las inversiones chinas avanzan galopantemente: “entre 2000 y el tercer trimestre de 2018 la inversión china en la UE ascendió a 181.000 millones de euros y ya es equiparable a la europea en suelo chino. Pero con dos diferencias. La europea se centra en la producción, mientras la china busca activos estratégicos y con alto valor añadido tecnológico. Y lo más preocupante para Bruselas: el 60 % de la inversión china procede de empresas con capital público que han adquirido, por ejemplo, los puertos del Pireo (Grecia), terminales de contenedores de Valencia y Bilbao o la eléctrica portuguesa EDP” (https://elpais.com/internacional/2019/03/15/actualidad/1552647525_844818.html).

En la configuración de un nuevo multilateralismo global, las relaciones bilaterales se multiplican, los debates se presentan en este caso a nivel europeo, no solo entre China y los países de la Unión individualmente.

El debate se centró en los puntos de equilibrio, que se deben encontrar en las relaciones comerciales entre Europa y China, en el contexto de la economía de mercado. Se enfatizó la necesaria apertura recíproca de los mercados a partir de ciertas condiciones.

Se pretende lograr intercambios en simetría de posiciones y de las aperturas de los mercados tanto de Europa, como de la China misma. Se buscan acuerdos entre dos posiciones que sean ganadoras y no entre una ganadora y otra perdedora. Se pretende que la Ruta de la Seda, sea de beneficio para ambas regiones o sea bidireccionalmente.

Además entre otras cosas, la Unión Europea, plantea que los acuerdos sean a través y dentro del marco de los países del G20 y también se expresó la preocupación por el respeto de los derechos políticos civiles en China.

El Presidente Xi Jimping, por su parte concluyó la visita al Estado Francés, con un acuerdo de la venta de 290 Airbus A320 y 10 A350 a la Sociedad del Estado Chino Aviation Supplies Holding Company, por un monto de 30 billones de dólares (Periódico Le Monde, Mercredi 27 Mars 2019, p. 2).

La expansión económica financiera China, ha llevado a crear una dinámica proteccionista en las distintas regiones del mundo. Sobre esto hablaremos en otra ocasión.

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