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sábado , 21 octubre 2017
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“A la gente la  explotaron, le sacaron el jugo y cuando no sirve…  el título del libro…  Descartados”: Emilio Espín
Marc Espín, fotógrafo, y Emilio Espín Amprimo. Foto Diario Co Latino.

“A la gente la explotaron, le sacaron el jugo y cuando no sirve… el título del libro… Descartados”: Emilio Espín

Luis Ponce
@Luisponcebe

Carlota Borromeo Mejía Acevedo. (81, El Coyol). Perdió a su marido y a seis de sus siete hijos en la guerra civil. Cuatro de ellos murieron de hambre cuando eran niños y los soldados quemaron los cuerpos delante de ella. Saturnino, el único superviviente, ha sido un apoyo esencial para Carlota. Pero hace ya un tiempo que no puede trabajar porque tiene cáncer, así que el único ingreso de la familia son los US$5O mensuales de la pensión de Carlota y lo que consigue de vender tamales en la calle”. [Extracto de Descartados, Marc Espín]

-Descartar-, un verbo que según la RAE significa “rechazar o no tener en cuenta una posibilidad o circunstancia”, es el mismo con el que Marc Espín, junto a otro grupo de colaboradores, la fundación CORDES, la Asociación Rural de la Tercera Edad (ARTE) y la Coalición Nacional para la Dignidad de las Personas Mayores en El Salvador, presentaron el fotolibro “Descartados”, mismo que ilustra la realidad de aquellos a quienes -se les rechaza o no se les toma en cuenta-, las personas de la tercera edad.

El trabajo se desarrolló en varias líneas: salud, hábitat, educación, género e ingresos. Para la elaboración del material se visitaron 15 comunidades, todas del Bajo Lempa, Tecoluca, San Vicente. “Como queríamos hacer un trabajo documental que no muriera en el Bajo Lempa, quisimos seleccionar a las personas y las comunidades en función de su representatividad para que ese trabajo no muriera, sino que fuera equivalente o representativo de una realidad de El Salvador rural en completo”, relata Marc Espín.

La muestra busca provocar cambios, desde la política, la economía y la cooperación para el desarrollo, para que empiece a mejorar esa situación que pisotea la dignidad de las personas de la tercera edad, tanto en el área rural como urbana.

La idea de tocar el tema de la tercera edad nació en CORDES, una fundación que históricamente ha trabajado con poblaciones desmovilizadas y que nació en el corazón del pasado conflicto interno, misma que inició, en 2005, un trabajo territorial con este sector de la población. En ese sentido, surgió la necesidad de crear la Asociación Rural de la Tercera Edad, misma que hoy se conoce como ARTE.

“Descartados” es el libro gráfico que muestra a personas de la tercera edad en estado de marginación y pobreza, pese al discurso de los gobiernos que dicen crear políticas para ayudarles. Foto Diario Co Latino.

Según Emilio Espín, surgieron diversos informes, en aquellos años, que demostraban el acelerado crecimiento de la población arriba de los 60 años, misma que era ignorada, sin políticas, programas o recursos para esta etapa de la vida, por los gobiernos de turno. Tras años de relación con este grupo poblacional, CORDES vio la necesidad de buscar una forma creativa de presentar la realidad, algo que ayudaría a una mejor sensibilización pública sobre el tema.

En El Salvador existen dos espacios nacionales que tienen que ver con el adulto mayor. Uno creado por el Estado, el Consejo Nacional Integral de las Personas Adultas Mayores (CONEIPAM), que es el equivalente al INJUVE en temas de juventud; y el otro espacio es la Mesa Permanente del Adulto Mayor de la PDDH. En un momento determinado, miembros de estas instancias, uno de ellos Emilio Espín, vieron la necesidad de crear una fuerza con mayor presencia, más identificada con una sociedad justa, solidaria, equitativa, no neoliberal.

Tanto Marc como Emilio mencionan que eligieron el Bajo Lempa porque no es representación de la extrema pobreza, pero tampoco son personas bien establecidas. Es un punto intermedio, una muestra representativa de la realidad del continente y del país. Ahí, antes y después de los Acuerdos de Paz, han habido procesos de desarrollo de CORDES y CRIPDES. Ese territorio tuvo el impacto positivo de muchas iniciativas innovadoras en materia económica y social.

Para tener una incidencia nacional, junto al Gobierno del Profesor Salvador Sánchez Cerén, estas organizaciones trabajan por la aprobación de una Política Nacional que supere la heredada del Gobierno del ex Presidente Flores, administración arenera recordada por la dolarización, el empobrecimiento extremo, el alza en el costo de la vida, los altos niveles de corrupción y el abandono de este segmento de población. La propuesta recoge los sentimientos de los intereses, derechos y necesidades de los adultos mayores, un instrumento más contemporáneo y apegado a la realidad.

En el ámbito legislativo, las deudas son dos: la ratificación de la Convención Interamericana de los Derechos Humanos del Adulto Mayor y la aprobación de la Ley del Adulto Mayor. En cuanto a la primera, cabe mencionar que es el primer continente del planeta en pronunciarse en este tema y emitir está resolución, en ese sentido hay que reconocer que El Salvador fue líder durante el Gobierno de Mauricio Funes para lograr apoyo a nivel internacional para la misma.

En El Salvador, según Emilio Espín, haciendo referencia al TSE, hace 3 años habían 825 mil personas adultas mayores. De esas, apenas 200 mil tienen alguna pensión, el resto no tiene nada y dio lo mejor de su vida. Esa es una gran deuda en políticas públicas. El único que se preocupó por este problema fue Funes, quien estableció la pensión básica en extrema pobreza después de los 70 años, beneficiando a más de 30 mil personas.

En el ámbito de la salud hay una deuda también. Espín menciona que mientras hay una gran cantidad de pediatras, especialistas en recién nacidos, geriatras, especialistas en personas mayores, solo hay más o menos 10. Alrededor de 8 en el sistema privado, dos en el ISSS y ninguno en el sistema público.

El drama de la tercera edad se bosqueja igual en la ciudad que en el campo. La mayor parte de la población, o buena parte, ha laborado en el sector informal durante toda su vida, es decir que no ha cotizado al Seguro Social ni a las AFP, y su drama comienza al llegar a los 60 años. ¿Cómo el Estado puede sobrellevar esto?, es necesario buscar una alternativa que brinde la seguridad universal a todas las personas para tener un retiro digno.

Hace casi 20 años, el Gobierno oligarca de turno impuso, respaldado por FUSADES y bajo la experiencia chilena, misma que hoy se viene abajo y cientos de chilenos salen a protestar contra este sistema, el sistema de las AFP. Emilio Espín cita pues un estudio hecho por consultores de la ONU que concluye que “las AFP son un fracaso y una estafa para la gente”. Es necesario, en ese sentido, que a la bolsa de captación de recursos, administrada coherentemente por el Estado, sea agregado el sector informal. De esta  forma, se podría atender al que ha cotizado y, al que no, con la pensión básica universal.

Históricamente, en El Salvador, los grandes terratenientes han explotado al trabajador, muchos de ellos sin acceso a una pensión en su vejez. Esto no es un problema natural ni nuevo, es fruto de la mala distribución de las riquezas y de la injusticia social, de los regímenes militares, de la complicidad de la iglesia conservadora. “A la gente la explotaron, le sacaron el jugo y cuando no sirve, el titulo del libro, descartados”, dice Emilio Espín.

Por justicia histórica, la gente debería tener como pensión universal el salario mínimo, señala Emilio Espín. Claramente esto va en contra de los intereses del gran capital. Mismo que proponía, antes del reciente aumento, centavos y que después lanza campañas millonarias para vender su supuesto interés en las mayorías populares. “Esto no es un salario digno, pero va camino a la dignidad”, menciona.

Este proyecto no espera solo conmover al público. “Es un libro de fotos sobre el rostro humano del adulto mayor y su sufrimiento.

Pero también es una provocación y una invitación a que la gente conozca, humanice el proceso y se comprometa a apoyar de cualquier forma”, concluye.

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