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LA FELICIDAD

Dr. Christian Bernard, F.R.C. (No. 2)
Actual Imperator de la AMORC
Plenitud, parecido a la felicidad

Dado que la felicidad se asemeja a un estado de plenitud, supone vivir en armonía con un orden establecido, es decir, conforme a las leyes que rigen al hombre en particular y a la Naturaleza en general. Este estado solo puede aprenderse por medio de nuestro Yo interno.

   La felicidad es entonces la alegría de nuestro corazón, la emoción de nuestra alma. Como un ángel guardián, si lo queremos, puede ser un compañero de camino, una fuente de quietud y de serenidad.

    Veamos en siete puntos y de manera sintética, la visión de algunos científicos sobre la felicidad. Los miembros de la A.M.O.R.C. comprobarán que hay mucha similitud con la visión Rosacruz de las cosas. El primer punto quizá va a sorprenderlos:

    1- Se ha observado que las personas que se definen como felices, son quienes viven en un ambiente ordenado y limpio. Les gusta el orden en su lugar y en su cabeza. Arreglar nuestros asuntos, nuestros papeles, nuestra biblioteca, etc.; es como clasificar nuestras experiencias para sacar el mejor beneficio. Ser organizado y puntual nos ayuda a sentirnos actores de nuestra vida, más que una víctima que sufre. Esto se asemeja un poco a un adagio empleado a menudo en la A.M.O.R.C.: “Lo que decidas hacer, hazlo pronto”.

    Si forma parte de los que tienen dificultades para clasificar sus papeles, arreglar sus estantes y su mente, haga un análisis de la situación y juzgue si el desorden que le rodea o habita su mente, contribuye a su felicidad o al contrario, representa para usted una fuente de preocupación, angustia y por tanto, un estrés que demasiado frecuentemente le cierra el camino que lleva a la verdadera serenidad, a la Paz Profunda.

    Lo que se debe hacer, hacerlo bien

   2- El primer punto no es contradictorio con  el segundo: hay que saber contentarse con lo aceptable. Se dice a menudo que: “lo que debe hacerse, debe hacerse bien”. Esto permanecerá como una verdad eterna, generalmente estamos habituados y convencidos de que hay que poner todo en práctica para alcanzar lo mejor, la excelencia, ya sea en el trabajo o en cualquier otro campo. Pero hay que reconocer que esto le deja con frecuencia un sentimiento de insatisfacción personal. Es por eso que los ultraperfeccionistas, son más bien infelices que felices. Por eso deberíamos saber hacer la parte de las cosas, relativizar, medir y definir nuestras prioridades. Ya que un individuo que busca permanentemente la perfección, ya no puede abrirse a la fe de que necesita para ser feliz. Después de lo anterior, conozco personas que no son felices sino en el cumplimiento absoluto y perfecto de un trabajo, intelectual u otro. Harvey Spencer Lewis, que fue Imperator de la A.M.O.R.C. de 1915 a 1939, en uno de sus mensajes nos invita a dedicarnos plenamente y sin reserva a una actividad y a un ideal, pero con la condición de hacerlo a la perfección. Entonces, para concluir en este punto, diría que debemos dar lo mejor de nosotros mismos en toda acción, pero no hasta el punto de volvernos sordos y ciegos en el mundo que nos rodea. En nuestra determinación para hacerlo bien, no cerremos la puerta a la felicidad, ya sea la nuestra o la de nuestros allegados.

   3- Una tercera condición es necesaria para vivir la felicidad. Puede resumirse de la manera siguiente: vivir el instante presente.  Aquí también, la ciencia se une a la filosofía, ya que este principio es uno de los preceptos básicos de la enseñanza Rosacruz. La felicidad es un encadenamiento de pequeños placeres que hay que saber percibir; apreciar el lado agradable de cada instante, como contentarse en sentir el calor del agua por la mañana en la ducha, sin pensar en todo lo que nos espera en nuestra jornada de labor; beneficiarnos de un rayo de Sol, del trinar de un pájaro, del olor del pan fresco en una panadería o de cualquier otra sensación agradable, inesperada y furtiva. Incluso en un período triste de nuestra existencia, en la preocupación y el sufrimiento, debemos comprender sin complejos y deducciones la chispa de la alegría, que atraviesa nuestro cielo y que podemos llamar incluso si dura solo un segundo ¡la felicidad!

   4- Los expertos han efectuado prácticas, parece ser que descubrieron la región del cerebro que influenciaría nuestro bienestar. Esta zona se activa cuando vivimos una nueva experiencia. Ahora, la sensación de felicidad puede ser provocada por todo lo que nos hace salir de nuestra rutina, como un nuevo proyecto de vida o de trabajo; un proyecto diferente que nos hace descubrir otros paisajes, un nuevo encuentro, o un simple paseo en una ciudad hasta entonces desconocida. El descubrimiento y la novedad serían entonces estimulantes, para la sensación de felicidad. Este cuarto descubrimiento nos lleva a la quinta razón (que se dará más adelante), que contribuiría a nuestra felicidad durable o casi: la actividad.

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COMUNICACIÓN CON OTROS MUNDOS

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