Editorial
En la última semana, dos funcionarias de alto rango del gobierno de Bukele han sido no solo objeto de tremendas críticas, sino también, desde lo popular, motivo de «memes» y otras burlas. El titular de este editorial pretende recoger esos planteamientos.
La expresión «fuera de serie» se utiliza para describir a una persona con ideas extraordinarias, excepcionales, que destca por encima de todos. “Se aplica cuando algo o alguien supera todas las expectativas o sale de los estándares habituales”, por supuesto, este no es el caso de la ministra de Vivienda Michelle Sol, ni la ministra de educación capitana, quien intentó entrara a Honduras en uniforme de fatiga, sin las gestiones diplomáticas previas.
Con respecto a la ministra de Vivienda, Michelle Sol, dijo en una entrevista televisiva que los salvadoreños tienen tres “alternativas” reales para adquirir una casa: recibir una herencia y pagarla al contado; ahorrar durante 15 o 20 años para comprarla en efectivo, o acudir a una institución bancaria para adquirir un préstamo hipotecario.
Para la tercera opción, dijo la funcionaria, para reducir el pago de intereses, deben realizar abonos mayores a la cuota mensual establecida por la institución bancaria.
Tres opciones fuera de la realidad de la inmensa mayoría de los salvadoreños, de esos que forman parte del déficit de las más de 350 mil viviendas en El Salvador.
Esa gente que forma parte del déficit habitacional es parte del más del 84% de la población ocupada que gana menos de $435.00 al mes. Y su padres, seguramente, anduvieron en ese rango de ingresos, y si son pensionados reciben menos. Entonces, señora ministra, ¿cómo alguien con esos ingresos puede heredar a sus hijos para comprar una casa?
¿Cree usted, señora ministra Sol, que un salvadoreño común, con menos de $500 dólares al mes pueda ahorrar durante 20 años para comprar una vivienda que hoy rondan entre 50 y 200 mil dólares en colonias como la Zacamil?, por poner un ejemplo de zonas populares.
¿Cree usted señora ministra Sol, que con $435 al mes, un banco como el Hipotecario le va a dar un crédito para que compre una de esas viviendas?
Sin lugar a dudas, la ministra Sol estaba pensando en personas de su nivel de ingresos, en sus colegas ministros, en sus diputados en el congreso, es decir, en los actuales funcionarios, quienes sí pueden ahorrar jugosas sumas de sus altos salarios, o hacer que el Banco Hipotecario les haga préstamos sin ninguna traba para adquirir apartamentos de lujo o comprar ranchos en la playa.
La ministra Sol estaba pensando en los doce diputados del partido Nuevas Ideas que adquirieron créditos en el Banco Hipotecario de El Salvador, sin mayores trámites para comprar apartamentos de lujo, según una investigación periodística de Focos y Redacción Regional.
Según la investigación periodística, estos créditos sumaron en conjunto $1.9 millones.
La diputada de oposición, Claudia Ortiz, al refutar a la ministra de Vivienda dijo que: “la funcionaria habla desde su privilegio y no desde la realidad económica de la mayoría de los salvadoreños”. Además, la diputada Ortiz le recordó de su propuesta en el Congreso para superar el tema de la vivienda en El Salvador, la cual tiene tres ejes: Crear un Fondo de Vivienda Accesible, un programa de Vivienda de Interés Social y el Programa de “Prima Cero”.
En cuanto a la ministra de Educación, la doctora y capitana Karla Trigueros, intentó ingresar a Honduras sin los permisos diplomáticos requeridos, portando vestimenta de uso militar para entregar 1,900 paquetes escolares a estudiantes con doble nacionalidad en la zona de Nahuaterique, un ex bolsón, al norte de Morazán, pero hoy territorio hondureño.
La ministra y su comitiva iba a entregar “paquetes educativos, por órdenes del presidente Bukele” a escolares con la doble nacionalidad, de 38 centros educativos.
Pero las autoridades hondureñas le negaron el ingreso a la ministra Trigueros por su vestimenta militar, entre otras razones.
Es inaudito que una oficial de alto rango del ejército no sepa que a un territorio como Honduras, no puede ingresar con uniforme militar, no es posible que las autoridades migratorias salvadoreñas no se lo hayan advertido, no es posible que las autoridades de Relaciones Exterior tampoco le hayan advertido de los requisitos, y no es posible que ninguno de sus doce asesores le hayan acosejado nada.
Los salvadoreños deben analizar las incompetencias que revisten a los funcionarios que rigen los destinos del país. De ahí que hablemos de: ministras “fuera de serie” a la inversa.
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