Editorial
El miércoles 7 de mayo de 2026, la Asamblea Legislativa, controlada por el partido oficialista Nuevas Ideas, ratificó una reforma al artículo 79 de la Constitución de la República para crear la circunscripción 15, que, según el oficialismo, permitirá a los salvadoreños residentes en el exterior elegir directamente a sus propios representantes. La primera aprobación de esta reforma fue acordada el 29 de abril de 2026.
La modificación al artículo 79 permitirá que los salvadoreños en el exterior elijan seis diputados a partir de las elecciones de 2027. Esto implica que los votos emitidos desde el extranjero ya no se contabilizarán para el departamento de San Salvador, como ocurrió en los comicios anteriores, sino para la nueva circunscripción 15.
Al aprobar la reforma, los diputados oficialistas y sus aliados sostuvieron que esta medida garantizaría que la diáspora tuviera representación directa en la Asamblea Legislativa.
Como parte de los cambios, el oficialismo también modificó la distribución de escaños en las circunscripciones de San Salvador y La Libertad, reduciendo en seis el número de diputados de San Salvador y en uno el de La Libertad.
Según datos del Registro Nacional de las Personas Naturales (RNPN), actualmente existen cerca de un millón de salvadoreños con Documento Único de Identidad (DUI) registrado con dirección en el extranjero. Esa cifra servirá como base para conformar el nuevo padrón electoral de la diáspora.
Nuevas Ideas afirmó que, con esta reforma constitucional, los salvadoreños en el exterior tendrían representantes propios dentro del Órgano Legislativo.
Sin embargo, la reforma impulsada de manera acelerada por el oficialismo, y atribuida al presidente Nayib Bukele, no tendría como verdadero objetivo que la diáspora cuente con representantes propios, sino compensar la eventual pérdida de diputados de Nuevas Ideas en San Salvador, La Libertad y otros departamentos del país.
En ese sentido, el analista político Carlos Araujo afirmó: «La creación de la circunscripción de la diáspora buscaría compensar dicha pérdida asegurando escaños mediante el voto exterior».
Los acontecimientos posteriores parecen respaldar esa interpretación. Varios diputados de Nuevas Ideas que actualmente representan a San Salvador han anunciado su inscripción como precandidatos por la circunscripción 15, presentándose como futuros representantes de la diáspora.
Una de ellas expresó en sus redes sociales:
«En las pasadas elecciones, los salvadoreños en el exterior me convirtieron en la diputada más votada y eso para mí representa una gran responsabilidad. Por ello, en unos momentos me dirigiré a la sede de nuestro gran partido para inscribirme como precandidata a diputada por los salvadoreños en el exterior».
Por otra parte, la diputada Rivas declaró durante una reunión con miembros de la diáspora en Estados Unidos que ella, al igual que los demás diputados de Nuevas Ideas, no disponía de los 14,500 dólares que supuestamente se destinaban para actividades como convivios o reuniones. Afirmó que esos gastos eran cubiertos con recursos propios.
Sin embargo, el propio presidente Bukele, en respuesta a las declaraciones de la diputada de VAMOS, Claudia Ortiz, quien reveló la existencia de dicha asignación presupuestaria, contradijo esa versión al afirmar que: «En la legislatura anterior todos tenían una asignación presupuestaria de 14 mil 500 dólares», lo que incluía también a la diputada Rivas.
Volviendo al tema de la circunscripción 15, y a la luz de lo que está ocurriendo dentro de Nuevas Ideas, todo indica que el propósito político de esta reforma fue asegurar seis escaños que el oficialismo podría haber perdido en San Salvador y La Libertad.
Si el objetivo hubiera sido otorgar una representación auténtica a la diáspora, se habría permitido que fueran los propios salvadoreños residentes en el exterior quienes eligieran entre candidatos provenientes de sus comunidades. En cambio, son diputados que actualmente representan departamentos del país quienes ahora buscan competir bajo la bandera de la diáspora.
Por ello, resulta válido sostener que la promesa de otorgar representación propia a los salvadoreños en el exterior ha quedado desvirtuada por la forma en que el oficialismo ha implementado esta reforma. Para sus críticos, la circunscripción 15 terminó convirtiéndose más en un mecanismo para preservar escaños que en un verdadero reconocimiento político a la diáspora salvadoreña.
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